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investigado por posible blanqueo

La fastuosa vida de Rodrigo Rato y su joven novia

Sepblac investiga si blanqueó dinero después de acogerse a la amnistía fiscal. El expresidente de Bankia no ha cambiado su modo de vida pese a las causas que le imputan

Foto: Rodrigo Rato y Alicia González, en una imagen de archivo (Gtres)
Rodrigo Rato y Alicia González, en una imagen de archivo (Gtres)
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Cuando Rodrigo Rato (66 años) decidió cambiar su casa de El Viso por un piso de 80 metros en el barrio de Retiro de Madrid, quizá su exmujer, Gela Alarcó (57), gozaba pensando que su ex, que la dejó por una mujer 22 años más joven, nunca recuperaría la vida que tenía; nunca volvería a ocupar un puesto en el Gobierno; nunca volvería a vacacionar con su mujer y sus tres hijos. Y no seguiría gozando de las comodidades de una casa unifamiliar y un matrimonio en régimen de gananciales. Sin embargo, pese a las sospechas que hay tras su nombre, Rato y su joven novia, la periodista Alicia González Vicente (44), llevan una fabulosa y fastuosa vida.

Rodrigo y Alicia se conocieron cuando ella trabajaba en el gabinete de prensa del Ministerio de Economía. A la pareja no le importó la edad ni la mujer del director gerente del FMI y sus hijos para comenzar una vida juntos. Por eso, el político que se batió en duelo contra Mariano Rajoy por la presidencia del PP, abandonó a su familia y se mudó a casa de su novia.

Un piso de 80 metros

Rato dejaba su casa de El Viso para pernoctar en una vivienda de 80 metros en la calle Menorca de Madrid. “Sabíamos cuándo venía porque rondaba un coche oficial por las inmediaciones”, recuerda una vecina.

Tras un tiempo ahí, la pareja cambió su pisito de Madrid por una flamante casa a las afueras de Washington en 2004. Rato fue nombrado presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, tal y como recogió la periodista Ángeles Caballero en un perfil sobre Rato, Alicia no era feliz en Estados Unidos, por lo que Rato presentó su dimisión y en 2007 volvieron a España.

Aquí se instalaron en un piso en la calle Don Ramón de la Cruz, en pleno barrio de Salamanca, desde donde Rato acudía a su oficina como director gerente de Bankia y, de vez en cuando, utilizaba su tarjeta ‘black’ para sacar 1.000 euros en algún cajero. Lo hizo 17 veces.

Por su parte, Alicia continuó con su labor de periodista económica y con la cocina, una de sus grandes aficiones.

Un piso de 80 metros

Desde julio de 2012, Rato está imputado por su gestión en Bankia y las tarjetas ‘black’. Aunque al contrario de Bárcenas aún no le han embargado sus cuentas, parece no tener interés en mantener un perfil bajo.

“Los señores no se encuentran”, eso es lo que contesta una empleada del hogar cuando se toca el telefonillo del nidito de amor de Rato y González. “Cuando salen de casa lo sé porque viene el coche a buscar a Rato”, explica el portero de una finca aledaña. 

Además del conductor personal y la interna que les ayuda en casa, Rato y su mujer disfrutan de los fines de semana en Carabaña, un municipio a 60 kilómetros al este de Madrid. Durante los puentes, la pareja se escapa a Asturias.

Alicia, que trata de mantener su vida privada lo más alejada posible de la prensa, no duda en bloquear en Twitter a los periodistas que hablan de ella. Sin embargo, continúa publicando fotos de las comidas que hace cuando se encuentra junto a su novio en Carabaña. Aunque es más aficionada a los postres, está aprendiendo a hacer pan.

Patrimonio económico

Pero la novia de Rato puede permitirse todo tipo de lujos. No en vano, el empresario atesoró un gran patrimonio en años de bonanza. En Bankia llegó a ganar 2,3 millones de euros en un año; en el FMI cobraba 400.000 euros anuales.

Además, a pesar de las sospechas que le persiguen, en la actualidad Rato mantiene cargos en 13 empresas diferentes, según el Registro Mercantil. De todas ellas, Rato aparece como administrador único en varias, como Rafi S.L., con un patrimonio de más de medio millón de euros, o Rodaman Gestión S.L., investigada por la Agencia Tributaria. Un entramado de agencias, muchas relacionadas entre ellas, y que tienen varios miles de euros en patrimonio.

Mientras Alicia espera saber si su novio es imputado por blanquear dinero, delito por el que Hacienda le investiga, continuará con su fabulosa vida al lado de Rato.

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