Teresa Rivero, así es la matriarca del clan Ruiz-Mateos
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casada 51 años y madre de trece hijos

Teresa Rivero, así es la matriarca del clan Ruiz-Mateos

El fallecimiento de José María Ruiz-Mateos deja a su mujer como cabeza visible del clan. Miembro del Opus Dei, fue presidenta del Rayo Vallecano y primera mujer en presidir un club de fútbol en España

placeholder Foto: Teresa Rivero junto a Aline Griffith, condesa de Romanones, en una foto de archivo
Teresa Rivero junto a Aline Griffith, condesa de Romanones, en una foto de archivo

Tras elfallecimiento deJosé María Ruiz-Mateos, todo el peso de la familia recae sobre la matriarca,Teresa Rivero. Esposa durante 51 años del empresario,madre de sus 13 hijos(legítimos), Rivero nunca fue la típica 'mujer de'. Con fama de divertida pero refunfuñona, hizo historia como la primera mujerpresidenta de un club de fútbolen España y como la señora maja de pelo cardado que anunciaba flanes Dhul al grito de “no le des más vueltas”. Un largo recorrido para Teresa, nacida en 1935 en Jerez de la Frontera, hija menor de un abogado y una ama de casa.

Siempre vinculada alOpus Dei, tenía 21 años cuando conoció a José María Ruiz-Mateos. Antes, tuvo dos novios: un marino mercante y un militar. Sin embargo, el empresario se ganó su corazón. “Yo solía ir a estudiar a casa de una amiga y esta chica tenía un hermano que de vez en cuando nos venía a ver. Él me piropeaba mucho y a mí al principio no me gustaba”, rememoraba en una entrevista. Bien debió hacerlo José María, porque dos años más tarde, en 1965,la pareja contraía matrimonio. Ya casada, se trasladó a Madrid con Ruiz-Mateos, aunque nunca dejaron de veranear en su Cádiz del alma.

No tardaron en llegar Javier, Álvaro, Alfonso, Almudena, Paloma, Socorro, Rocío, Patricia, Begoña, Nuria, Zoilo, José María y Pablo.“Los niños”, que siempre dice Rivero.Aficionada a tocar la guitarra, los embarazos la fueron alejando de su afición a las cuerdas y no sería hasta los 60 años cuando descubrió un nuevohobby: el fútbol.

Teresa en Vallecas

En varias ocasiones reconoció públicamente que no sabía nada de fútbol, pero aun así su marido, máximo accionista del club, decidió nombrarlapresidenta del Rayo Vallecanoun 12 de enero de 1994. Por primera vez, una mujer tomaba el bastón de mando en un equipo de Primera División en España. Rivero dejó curiosas imágenes cuando, al asistir a los primeros partidos en el palco,preguntaba cuál era la porteríaen la que tenía que marcar su equipo, para saber qué goles celebrar. Paradójicamente, durante su mandatoel Rayo disfrutó de su mejor temporada en Primera, en la que fue líder durante cuatro jornadas, y logró participar en la Copa de la UEFA, alcanzando los cuartos de final. Fue tal su popularidadque en 1999 los abonados del Rayitoaprobaron en referéndum que el estadio cambiase su nombre aCampo de Fútbol de Vallecas Teresa Rivero.

En realidad, la gran pasión de Teresa Rivero fueron siempre los toros. Acudía a la plaza con sus hermanos mayores, que le decían a quién aplaudir o cuándo sacar el pañuelo blanco. ¿Sus favoritos?Antonio OrdóñezyAntonio Bienvenida.

Su trabajo como presidenta del Rayo Vallecano fue, en realidad, su primer y último trabajo. “La mujer lo que tiene que hacer es estar en casa y cuidar de su marido y sus hijos. Aunque si le sobra tiempo para desempeñar algún cargo público, bien que hace”, señaló en una ocasión.“Yo la verdad quenunca eché de menos trabajarfuera de casa. Con 13 niños, me dirás”.

El fiel apoyo de Ruiz-Mateos

“Evidentemente,no me gustaba verlo disfrazado de Superman. Pero esa era la única vía para que le hicieran caso”, lamentaba en unas declaraciones la esposa de Ruiz-Mateos.“En todo momento contó con la ayuda de la familia, fuimos una piña. De lo contrario,nos hubiéramos separado”. En verdad, Teresa sufrió en varias ocasiones los escarceos amorosos de su marido, y, según fuentes consultadas porVanitatis, en los últimos años del matrimonio, Ruiz-Mateos prefería no estar con su mujer.

Teresa Rivero sufrió junto a su esposola expropiación de Rumasay los juicios por los pagarés sin fondos deNueva Rumasa. Incluso ella se sumó a la animadversión por el entonces ministro de Economía,Miguel Boyer. “¡Y un jamón! A esa señora no la invito!”, sentenció cuando le propusieron que invitase aIsabel Preysler, esposa de Boyer, al palco del Rayo Vallecano.

José María Ruiz-Mateos Rayo Vallecano
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