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si gana la demanda por derechos de sucesión

2'5 millones de euros: la parte del 'pastel' que reclama el 'quinto Koplowitz'

Ese sería el valor del tercio de la legítima estricta (el haber hereditario) al que tendría derecho el hijo no reconocido en vida por el empresario; un tercio calculado a partir de la fortuna que este tendría en el momento de su muerte, acaecida en 1962

Foto: Carlos Koplowitz Rangel, en una imagen de archivo
Carlos Koplowitz Rangel, en una imagen de archivo

2´5 millones de euros. Esa es la cantidad a la que podría aspirar Carlos, bautizado como el 'quinto Koplowitz', si prospera la demanda de derechos de sucesión cuyo proceso comenzó el pasado mes de diciembre y que ha sido admitida a trámite por los tribunales españoles. Según ha podido confirmar Vanitatis, ese sería el valor del tercio de la legítima estricta (el haber hereditario) al que tendría derecho el hijo no reconocido en vida por el empresario; un tercio calculado a partir de la fortuna que este tendría en el momento de su muerte, acaecida en 1962, cuando se cayó de un caballo en el Club de Campo de Madrid. Esa fue también la cantidad que recibió su primogénito, Ernesto, en 1967. 

Además, según afirman expertos en el tema, podría recibir tal cantidad sin perjuicio del derecho a obtener, igualmente, la parte proporcional que le correspondiese en el tercio de mejora. "Yo no tengo ninguna intención de arruinar a mis hermanos. De hecho, estaría dispuesto a llegar a una mediación, a hablarlo con ellos en una mesa. Tampoco pido algo increíble. No soy un sinvergüenza que quiera sacar dinero a los demás", aclaraba a Vanitatis el propio Carlos, que fue reconocido como hijo legítimo del fundador de Fomento de Construcciones y Contratas hace dos años, a raíz de una prueba de ADN. 

Carlos Iglesias y su abogada, en una imagen de archivo
Carlos Iglesias y su abogada, en una imagen de archivo

Tampoco habría problema con la legislación de la época en la que murió su padre, ya que en 1962, cuando se produjo el fallecimiento, se distinguía entre hijos legítimos y no legítimos. Los expertos afirman que "no se podría discriminar a Carlos Iglesias por razón de su filiación matrimonial". 

Alicia Koplowitz, en una entrega de premios celebrada en Oviedo (Gtres)
Alicia Koplowitz, en una entrega de premios celebrada en Oviedo (Gtres)

Hasta hace apenas tres años, y según estimaba la revista Forbes, la fortuna de las dos hermanas Koplowitz, Esther y Alicia, ascendía a 3.500 millones de euros, un patrimonio que tendría como base la fortuna de su padre, que ellas fueron engrosando con el paso de los años. Carlos tiene claro que esa fortuna no le corresponde ya que, según él mismo aclara, "solo les pertenece a ellas. Yo hablo del poco dinero que tendría mi padre cuando murió en 1962. Lo que quiero saber es qué me correspondería de la fortuna que existía hasta ese momento en el que fallece". La cantidad estipulada rondaría los 2'5 millones (400 de las pesetas de aquella época) teniendo en cuenta que también fue esa la cifra que recibió en 1967 el hijo mayor del empresario, Ernesto.

Unos hermanos que no se quieren sentar a "mediar"

El camino hacia la reclamación de derechos sucesorios de Carlos, presentada en diciembre del año pasado y admitida a trámite, tiene cuatro inconvenientes en forma de hermanos: ni Alicia ni Esther ni Ernesto ni Isabel Clara han dado su brazo a torcer a la hora de acceder a la mediación deseada por él. Al parecer, prefieren la vía de los tribunales. "Me gustaría sentarme alrededor de una mesa y encontrar una solución que convenga a las dos partes por otras vías que no sean las judiciales", declaraba a Vanitatis el propio Carlos Koplowitz.

De los hermanos, una mantiene absoluta indiferencia hacia el proceso y otros tres se niegan. La negativa de Ernesto, el hijo mayor de Koplowitz padre, es especialmente dolorosa para Carlos, ya que durante años supuso un gran apoyo económico para él. "Cuando vio que la justicia me daba la razón y el apellido, dijo que siempre me había considerado su hermano. Es cierto que él me pagó los estudios de los 8 a los 16 años, pero como yo elegí permanecer al lado de mi madre, rehuyó de mí". Además, cree que las dificultades económicas de Ernesto Koplowitz hijo tienen mucho que ver con sus cambios de actitud a la hora de admitir o no sus pretensiones hereditarias. "Vive con la ayuda de mis hermanas debido a sus problemas de salud. Siempre se ha puesto del lado del más fuerte", afirma.

Respecto a Alicia y Esther, según ha podido saber Vanitatis, es la primera la más firme oponente a que Carlos pueda recibir lo que él considera que le corresponde legítimamente. "Yo sé lo que mis hermanas han luchado por ese patrimonio, pero solo estoy pidiendo algo que es justo moralmente. Estoy dispuesto a que se pueda hablar el asunto, pero ellas se oponen a mediar. Prefieren la vía jurídica", asegura, además de resaltar que, con las dos hermanas más conocidas del clan, "la relación se cortó en 2000". Según Carlos, siente "mucho respeto" por ambas, aunque admite que a "Alicia solo la vi una hora en 1992, una sola vez en mi vida. El resto de comunicación nunca ha sido en persona". De Esther asegura que es "alguien más atenta a los temas humanos, con una mayor empatía. Me echó una mano cuando tuve problemas con un trabajo. Alicia también hace muchas labores sociales, pero quizá es más una mujer de negocios, más desconfiada y más introvertida".

Esther y Alicia Koplowitz, en un fotomontaje realizado por 'Vanitatis'
Esther y Alicia Koplowitz, en un fotomontaje realizado por 'Vanitatis'

La hermana 'desaparecida' y un libro que lo desvela todo

Otra hermana, Isabel Clara, nacida de la historia de amor de Ernesto Koplowitz padre con Isabel Amores, ni siquiera se ha pronunciado sobre el tema. "Está en Canadá y hace como que no existe. Jamás en la vida me ha llamado hermano".  Isabel ha sido, por tanto, la más ajena al tema de toda la familia, manteniéndose en una discreta posición. 

Además, manifiesta que ha escrito un libro en el que hablará de este tema. El volumen versará sobre la familia Koplowitz y comenzará en 1850, "hablando del padre de mi abuelo". Por supuesto, no evitará narrar sus propias vivencias personales con sus hermanos. "No sé si habrá alguna editorial dispuesta a publicarlo".

Carlos todavía tiene confianza en frenar el proceso judicial porque "esto no beneficia a nadie", asegura. "Es una cuestión moral, de respeto, de reclamar lo que me pertenece". La incierta solución, por mucho que le pese, sigue estando en los tribunales y solo el mazo de un juez y el veredicto de un jurado la determinarán.

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