Es noticia
Menú
Bea Claro, de Claro Couture: "Las novias tienen que disfrutar de su vestido, pisarlo y bailar sin fin el día de su boda"
  1. Novias
ENTREVISTA

Bea Claro, de Claro Couture: "Las novias tienen que disfrutar de su vestido, pisarlo y bailar sin fin el día de su boda"

Elegantes, atrevidas, con un punto de sensualidad y siempre libres: así son las novias que salen del taller de Claro Couture. Vanitatis ha hablado con su diseñadora, Bea Claro, sobre moda nupcial y tendencias

Foto: El vestido de novia de María creado por Claro Couture. (Pelillos de Ratón)
El vestido de novia de María creado por Claro Couture. (Pelillos de Ratón)

Fernando Claro construyó su marca con una vocación familiar y 40 años después puede presumir de haberlo logrado gracias a sus dos hijos, Bea y Fernando. La primera es su mano derecha, directora creativa por igual y la persona que gestiona el taller que Claro Couture tiene en Madrid. El segundo, Fer, manager y director de comunicación de la firma. Visten al núcleo duro de famosas e influencers patrias como Paz Vega, Marta Lozano o Lara Álvarez, pero hay más, pues cautivan con sus vestidos de novia. Las suyas son fáciles de identificar: son elegantes, atrevidas, con un punto de sensualidad y siempre libres; son novias Claro y es Bea quien cuenta para Vanitatis qué otros secretos esconden.

placeholder El vestido de novia de María. (Pelillos de Ratón)
El vestido de novia de María. (Pelillos de Ratón)

"Trabajamos con una filosofía muy determinada: que la novia sea ella, pero potenciada ese día. No intentamos que se vistan de algo que no son o con lo que no se sientan cómodas. Como diseñadora, puedo aconsejarles sobre qué cortes o tejidos le pueden ir mejor, siempre pensando en su idea y su estilo. También es cierto que cuando vienen a nuestro atelier es porque algo nuestro les está gustando y se dejan llevar", explica la directora creativa.

Al igual que su implicación en la marca de moda fundada por su padre fue de manera natural, al fin y al cabo Bea y su hermano Fer habían crecido entre patrones y materiales, la irrupción de las novias a Claro Couture llegó progresivamente. "Nunca nos lo planteamos. Hacíamos diseños y moda a medida y poco a poco, nuestras clientas o sus hijas comenzaron a casarse y nos pedían que creásemos sus looks nupciales".

placeholder Fernando y Bea Claro. (Launchmetrics spotlight)
Fernando y Bea Claro. (Launchmetrics spotlight)

Los vestidos de alfombra roja y, por supuesto, los trajes para novias desprenden ese ADN Claro tan singular como inconfundible. ¿El secreto? "Soy una mujer diseñando para mujeres. Busco sentirme superguapa, sexy y a la vez elegante, salirme de la norma y no ser aburrida. Y eso es justo lo que intento plasmar en los vestidos de novia. Nuestro sello es que sean novias muy novias con un punto sensual y algo atrevido que se sale de los parámetros preestablecidos".

Un proceso que comienza con una primera cita, bien en el atelier de Madrid capitaneado por Bea, y del que salen unas 65 novias al año, o bien del taller de Sevilla con Fernando Claro, que dobla ese número y que suele extenderse en al menos 10 meses. "En esa primera cita nos cuentan cuándo y dónde es la boda, qué quieren para su vestido e incluso la mayoría traen una carpeta con inspiraciones". En algunos casos, la sobreinformación suele jugarles una mala pasada a las novias; "si no saben por dónde tirar, siempre les aconsejo volver al inicio, a lo primero que les gustó, porque ese suele ser el acierto y de ahí partimos con el diseño".

placeholder Un vestido de novia de Claro Couture. (Alberto Mahtani)
Un vestido de novia de Claro Couture. (Alberto Mahtani)

Una cita inicial que en casos concretos es tan fructífera que la diseñadora se lanza y dibuja un par de bocetos in situ. Si eso no ocurre, una semana después Bea y la novia vuelven a verse las caras y en ese segundo encuentro cierran los detalles como tejidos, escotes, cortes y texturas del que será el vestido más importante de su vida. "A lo largo de esos 10 meses se crea una conexión especial. Son horas de pruebas y al final terminas siendo parte de su historia. Es un proceso lento que requiere de tiempo y, como digo, al menos, 10 meses".

En el taller de Claro Couture no trabajan con ninguna toile, sino que comienzan a construir el traje nupcial con las telas elegidas. "Cambia mucho el verte con un prototipo en tejido crudo a tu vestido con tus telas. Aun así, el vestido, prueba tras prueba, sufre un cambio radical de sus inicios hasta el día de la boda".

placeholder Un vestido de novia en el último desfile de Claro Couture. (Launchmetrics spotlight)
Un vestido de novia en el último desfile de Claro Couture. (Launchmetrics spotlight)

Una vez que el vestido sale del taller y se visten para su boda, la emoción se apodera de Bea Claro. "Me ilusiona esperar a que me manden las fotos al día siguiente y ver lo guapas que estaban. Cuando te dan las gracias y te cuentan cómo se han visto y sentido... Siempre digo que tengo mucha suerte en mi trabajo porque diariamente esas mujeres vienen a regalarme ilusión", confiesa. Son novias que comparten un mismo objetivo: "quieren ir elegantes, pero con un toque distinto; eso es lo que me repiten en las citas".

Independientemente del estilo de cada una, para la diseñadora el velo es ese elemento que no puede faltar en un look de novia. "Es lo hace que de verdad vayas vestida de novia. Muchas llegan con la idea de que no quieren ponerse un velo porque se van a ver disfrazadas y yo les digo: 'Es normal, nunca te has vestido de novia'. Además, es un accesorio que luego, pasada la ceremonia y para la fiesta, te puedes quitar".

placeholder Un vestido de novia de Claro Couture. (Tamara Chamorro)
Un vestido de novia de Claro Couture. (Tamara Chamorro)

El velo es, asimismo, la pieza tendencia por la que apuestan en Claro Couture, "elaborados, con bordados y adornos en 3D", señala. Un complemento que se suma a otros hits de moda de la temporada con son los tejidos satinados y las faldas importantes. "Estamos haciendo vestidos más minimalistas que respiran una estética lencera fabricados en tejidos como el crepe o el satén con acabado brillo. También faldas corpulentas, más princesa que antes. En general, todo un poco más trabajado y barroco".

Si pudiera viajar en el tiempo y volver al pasado, a Bea le hubiera gustado diseñar los vestidos de novia de dos mujeres icónicas, "el de Grace Kelly, porque me parece top, y el de Lady Di, aunque habría que refinarla, llevó demasiadas tendencias para una boda de los 80".

placeholder Un vestido de novia de Claro Couture. (Cortesía)
Un vestido de novia de Claro Couture. (Cortesía)

Antes de terminar la conversación con la diseñadora sevillana, le preguntamos qué consejos les da a sus novias llegado el gran día. "Que disfruten muchísimo el vestido. Las novias tienen que disfrutar de su vestido, pisarlo y bailar sinfín el día de su boda. La clave es que se sientan cómodas, tan cómodas que se olviden. Es fundamental que se sientan ellas y siempre en su estilo, dejando a un lado tendencias o novias virales, porque de lo contrario, al final, con el paso de los años, mirarás las fotos y no te gustarás".

Fernando Claro construyó su marca con una vocación familiar y 40 años después puede presumir de haberlo logrado gracias a sus dos hijos, Bea y Fernando. La primera es su mano derecha, directora creativa por igual y la persona que gestiona el taller que Claro Couture tiene en Madrid. El segundo, Fer, manager y director de comunicación de la firma. Visten al núcleo duro de famosas e influencers patrias como Paz Vega, Marta Lozano o Lara Álvarez, pero hay más, pues cautivan con sus vestidos de novia. Las suyas son fáciles de identificar: son elegantes, atrevidas, con un punto de sensualidad y siempre libres; son novias Claro y es Bea quien cuenta para Vanitatis qué otros secretos esconden.

Vestido novia Bodas