Pocas veces se piensa que un puñado de semillas pueda aportar tanto a la salud. Pero al integrarlas correctamente en la dieta, pueden mejorar desde la digestión hasta el estado de ánimo y la calidad del sueño. Eso sí, la forma de prepararlas y consumirlas es clave para que liberen todo su potencial.
En un reciente vídeo en su cuenta de Instagram, la doctora Sara Marin Berbell —@uncafecontudoctora— destacó el valor nutricional de estos diminutos alimentos. Al comenzar, advierte sobre un error frecuente: “¿Sabes que estás comiendo la semilla y tirando sus beneficios al suelo?”
Además de explicar cómo consumirlas adecuadamente, resumió en el texto que acompaña su publicación por qué son tan beneficiosas: aportan energía, nutren el cerebro, cuidan el corazón gracias a sus grasas saludables, mejoran la digestión por su fibra, y ofrecen proteínas vegetales. También ayudan a regular hormonas y azúcar en sangre, están llenas de antioxidantes que protegen del estrés celular, generan saciedad y aportan minerales como calcio, magnesio y hierro.
En cuanto al consumo específico, la experta ha señalado que la chía debe hidratarse en agua o lácteos para que forme un gel con efecto saciante y digestivo. El lino, por su parte, recomienda molerlo para facilitar su digestión y aprovechar sus fitoestrógenos, útiles en etapas hormonales como la menstruación o la menopausia.
La experta recomienda hidratar la chía antes de consumirla. (Pexels / Delphine Hourlay)
El sésamo destaca por su efecto antioxidante cuando se tuesta, lo que también mejora la disponibilidad de minerales como el calcio y el magnesio. “El sésamo es como el Neskuik japonés. Lo mismo por esto los chinos y los japoneses viven 100 años”, comenta con humor la doctora.
Por último, las semillas de calabaza y girasol, al ser remojadas o tostadas, reducen sus antinutrientes y mejoran la absorción de nutrientes clave como triptófano, magnesio, zinc y vitamina E, esenciales para el sueño, la piel y la función inmune.
También habla de los beneficios de las semillas de calabaza. (Pexels / Vie Studio)
Como siempre, antes de introducir cambios en la alimentación, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud que pueda brindar orientación segura y personalizada.
Pocas veces se piensa que un puñado de semillas pueda aportar tanto a la salud. Pero al integrarlas correctamente en la dieta, pueden mejorar desde la digestión hasta el estado de ánimo y la calidad del sueño. Eso sí, la forma de prepararlas y consumirlas es clave para que liberen todo su potencial.