Los (legendarios) problemas de Mary de Dinamarca con su suegra, la reina Margarita
La soberana no la quería como nuera

Los (legendarios) problemas de Mary de Dinamarca con su suegra, la reina Margarita

La relación entre la mujer de Federico de Dinamarca y la soberana danesa no ha sido siempre precisamente idílica. Recordamos las diferencias entre ambas

Foto:  Mary y su suegra, en una imagen de archivo. (Gtres)
Mary y su suegra, en una imagen de archivo. (Gtres)

La rivalidad entre Mary de Dianamarca y su suegra, la reina Margarita, viene muy de atrás y nos llega a la memoria cuando aún colean los comentarios por el encontronazo de las reinas Letizia y Sofía en Palma. En su duelo particular salió ganando la australiana, pero la soberana del pequeño país nórdico no tiró la toalla a las primeras de cambio.

Vivir instalado en el rencor no es algo recomendable para nadie y es muy probable que Mary perdone pero no olvide las enormes trabas que tuvo para casarse con el príncipe Federico. Y no había otra culpable que la reina Margarita, que de ser cierta toda la literatura que se generó al respecto, dejaría en pañales al pérfido personaje de Jane Fonda en la película 'La madre del novio', que hacía la vida imposible a la pobre Jennifer Lopez, novia de su hijo.

Mary, haciendo la reverencia a su suegra ante su marido, el príncipe Federico. (Gtres)
Mary, haciendo la reverencia a su suegra ante su marido, el príncipe Federico. (Gtres)

La reina Margarita, que no tuvo un matrimonio lo que se dice idílico con el finado príncipe Henrik, es lo que toda la vida hemos considerado una suegra 'metiche', un lugar común que en este caso se cumplió. Ninguna de las mujeres que se acercaba a su hijo Federico era la candidata idónea para ella, que saboteó todas las relaciones de un joven príncipe que parecía más guiado por sus instintos que por sus obligaciones futuras.

Cierta prensa danesa sigue considerando, casi catorce años después de su boda, que el gran amor de su vida no es la estilosa australiana, sino la exmodelo de ropa interior Katja Storkholm, con quien, al parecer, se comprometió en secreto en 1995. Sin embargo, ella dio por esas fechas un comunicado dando por finiquitada la relación y el futuro rey de los daneses cayó en una gran depresión. O eso decían, porque no tardó demasiado en reponerse y encontrar repuesto.

La reina Margarita no dio el beneplácito a esta relación ni tampoco a otra anterior con la estudiante Malou Aamund, quien entonces tenía 20 años y con quien se vio implicado en un gran escándalo, en 1992: la policía les detuvo en un coche que conducía ella y y dio positivo en los análisis de sangre que se realizaron. En esa ocasión, que se llegó a pedir en el Parlamento que renunciara a sus derechos dinásticos, la soberana, como gran estratega 'real', le mandó a estudiar a Harvard y la polémica se diluyó en poco tiempo.

 Federico y Mary, el pasado febrero en el funeral por el príncipe Henrik, marido de la reina. (Gtres).
Federico y Mary, el pasado febrero en el funeral por el príncipe Henrik, marido de la reina. (Gtres).

Como decimos, Federico superó el desamor a velocidad de crucero con una cantante de rock, María Montell, de quien se enamoró hasta la imprudencia. Incluso se la llegó a presentar al rey Juan Carlos en un encuentro privado en la Semana Santa de 1998, lo que da una pista de cómo, una vez más, apostaba fuerte por una mujer que tampoco convenció a su madre. Y, como era de esperar, su frontal resistencia acabó con un noviazgo que tenía pocos visos de sobrevivir.

Cuando Federico conoció en los Juegos Olímpicos de Sídney en el año 2000 a Mary Elizabeth Donaldson, entonces una atractiva y desconocida publicista, las cosas tampoco pintaban demasiado bien, pero en esta ocasión la relación sí prosperó. No sin grandes tensiones, sobre las que escribió en 2008 el aristócrata y periodista alemán Alexander von Schönburg (descendiente de la noble dinastía Thurn und Taxis) en el libro 'Lo que no sabes sobre la realeza pero te gustaría saber'.

 Federico y Mary, en un gesto de complicidad y confidencias. (Gtres)
Federico y Mary, en un gesto de complicidad y confidencias. (Gtres)

En esta publicación, con vocación de generar escándalo y convertirse en un best seller, el autor afirmaba que la reina danesa, en un desesperado intento por separar a su hijo de Mary Donaldson, llegó a invitar a una docena de bellas aristócratas, adecuadas según su criterio, para que su hijo escogiera a una de ellas. Federico no cayó en la supuesta trampa urdida por su progenitora y volvió a los brazos de la que hoy es su mujer.

Superados todos los escollos, las diferencias entre ambas parecen sepultadas en el olvido y no se han podido documentar más fricciones. Ni siquiera trascendió la reacción de Mary cuando aparecieron unas fotografías de su suegra fumando junto a su hija Isabella, en el verano de 2015. El revuelo que se armó fue monumental, si hubo reacciones, quedaron tras las cortinas de palacio.

Y así parece que seguirá siendo... Si hay trapos sucios, los están lavando en casa.

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