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junto a su hija beatriz en ascot

Sarah Ferguson da una lección de cómo llevarse con un ex y una exsuegra

Más simpática y divertida que nunca, se deja ver con el príncipe Andrés y se muestra muy cercana con la reina Isabel II

Foto:  Sarah Ferguson, el príncipe Andrés y su hija Beatriz. (Gtres)
Sarah Ferguson, el príncipe Andrés y su hija Beatriz. (Gtres)

Ha quedado en el imaginario colectivo el famoso rifirrafe de la reina Letizia y su suegra, la reina emérita Sofía, en la misa de Pascua de Palma el pasado mes de abril. Incluso después de haber escenificado su buen entendimiento visitando posteriormente al rey Juan Carlos, convaleciente de su operación de rodilla. Por eso nos viene a la mente cuando vemos cómo es la relación entre la reina Isabel II y la ex de su hijo Andrés, la siempre simpática Sarah Ferguson.

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Ayer, la anteriormente conocida como Fergie, dio todo un recital de gestualidad, risa y cercanía desacostumbrada en la realeza. El escenario, Ascot, donde acudió acompañada por su hija Beatriz (su otra hija, Eugenia, prepara su boda para el mes de octubre con Jack Brooksbook). Ambas, por cierto, luciendo modelazos. Sarah, con un vestido azul marino de Roland Mouret y una pamela de Philip Treacy, y su hija con un vestido color crema de The Fold y un pamelón a juego de Sarah Cant. Por supuesto, allí estaba, para brillar más que nadie, la reina Isabel II, quien a sus 92 años sigue optando por los colores fuertes, en este caso el pistacho.

Sarah Ferguson y su hija, muy divertidas con la reina Isabel. (Gtres)
Sarah Ferguson y su hija, muy divertidas con la reina Isabel. (Gtres)

Si Ascot es el escenario que más da que hablar, en ocasiones por las extravangacias estilísticas, también lo ha sido en esta ocasión por mostrarnos escenas de la familia real británica que resultarían improbables en otras monarquías europeas. Así, vimos a Sarah Ferguson muerta de la risa y, sin protocolo alguno, con la que fuera su suegra, con quien mantiene una muy buena relación, una vez superadas sus diferencias. No asi, con su marido, el duque de Edimburgo, quien al parecer no dirige la palabra a su exnuera.

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Sarah se mostró también de lo más expansiva con su exmarido, el príncipe Andrés, de quien se separó en 1992 y cuatro años más tarde se divorció. No es novedad, pues de hecho siguen viviendo bajo el mismo techo en Royal Lodge, en Windsor, aunque también pasa algunas temporadas en la propiedad que mantienen en común en Verbier, Suiza. Ahora, los medios británicos especulan con la posibilidad de que se sienten juntos en la boda de su hija, algo que no pudieron hacer, porque así lo mandaba el protocolo, en la de Harry y Meghan.

Sarah y su hija, Beatriz de York, haciendo una reverencia. (Gtres)
Sarah y su hija, Beatriz de York, haciendo una reverencia. (Gtres)

En definitiva, que Sarah Ferguson evidenció ante las cámaras una vez más que el pasado pasado está, y que su presente con los Windsor es excelente (salvo como ya hemos dicho, con el terco duque de Edimburgo, que no da su brazo a torcer, de momento...)

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