Sofía íntima: del moño de gitana a la pedrería, sus amigos la retratan
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cumple 80 años

Sofía íntima: del moño de gitana a la pedrería, sus amigos la retratan

La Reina emérita cumple hoy 80 años y por este motivo, cinco de las personas que más cerca han estado de ella nos confiesan cómo es en las distancias cortas

Foto: La reina Sofía, en una imagen de archivo. (Reuters)
La reina Sofía, en una imagen de archivo. (Reuters)

Doña Sofía no ha tenido amistades oficiales a diferencia del rey Juan Carlos, que siempre ha tenido grupos de amigos (unos mejores que otros) con los que compartir vida privada. Pero, en cambio, a la Reina emérita la han rodeado y tratado personas ajenas a su círculo más privado que coinciden en calificarla con adjetivos muy parecidos.

La Reina cumple 80 años, una cifra redonda donde hay luces y sombras. Estos últimos diez años han resultado complicados, pero también ha tenido la alegría de ver a su hijo como Rey de España y a su nieta, la princesa Leonor, en su primera aparición como heredera leyendo la Constitución ante su padre y los representantes de los tres poderes del Estado.

Algunas de las personas que han tenido contacto directo con doña Sofía cuentan anécdotas que han vivido con ella. María Teresa Álvarez, viuda de Sabino Fernández Campos, jefe de la Casa de Su Majestad, la periodista Pilar Urbano, Mayte Spínola, mecenas y pintora, el modisto Alejandro de Miguel -que ha creado más de treinta modelos en los últimos años para ella- y Paloma Segrelles, presidenta del Club Siglo XXI. Todos ellos califican con sobresaliente a la madre de Felipe VI.

La reina Sofía en una imagen de archivo. (Cordon Press)
La reina Sofía en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Pilar Urbano

Pilar Urbano mantuvo durante año y medio charlas con doña Sofía que sirvieron para escribir 'La Reina muy de cerca' (Planeta), un libro que retrataba una imagen desconocida hasta ese momento. La periodista revisa ahora muchas de las anécdotas que hoy comparte con Vanitatis.

Portada del libro de Pilar Urbano. (Archivo)
Portada del libro de Pilar Urbano. (Archivo)

“Un día, hablando de su intrincado árbol genealógico, un pedigrí que la entronca con reyes, emperadores y zares, le pregunté si se sentía más germánica o danesa, o inglesa, o griega, o española. Respondió sin dudar: “¿Te digo la verdad? Me siento griega cien por cien. Y a la vez, cien por cien española. Quizá, porque me siento cien por cien mediterránea. Y cada día más. Me gustan las lechugas, el aceite de oliva, el sol…”. Rompió a reír. Extendió los brazos y, abandonando su postura siempre erguida, se recostó muellemente en la butaca, como si se imaginara en una playa. "¡Me encanta el sol! Soy mujer de verano: de mayo a octubre, revivo. Y porque tengo la cara ancha de prusiana-rusa, que si no, llevaría el pelo bien estirado y un moño aquí atrás". Con mímica de gestos rápidos y expresivos, se colocó las manos a ambos lados de la cabeza, simulando un peinado muy prieto que acabara en la nuca. “Sí, ¡un buen moño de gitana!”.

Ante esa espontaneidad inesperada, Pilar Urbano no pudo evitar reírse a carcajadas. La Reina también. “Me sorprendió con su arrebato mediterráneo, su canto al sol, a las lechugas, y a la mujer morena de Julio Romero de Torres”.

Y añade otra anécdota de sus largas conversaciones con doña Sofía que envidiaba a los periodistas porque podían plasmar sus experiencias. “¡Cómo os envidio a los que escribís! Me hubiese gustado llevar un diario con anotaciones de mis vivencias. Para mí, es lo más terrible de la vida intensa que llevamos nosotros: no puedes almacenarlo todo y cargarlo a cuestas como si fueras un caracol. Después de cada asunto, no te paras, no haces un ‘reporte’, un informe, ni tienes ocasión de comentar lo que acabas de vivir, porque ese mismo día ya estás cambiándote de ropa para asistir a otro acto, en otro ambiente, o viajando a otro país. Bueno, ¿viajar, viajar? ¡Vas como una maleta! Subes, bajas, te llevan, te traen… Como decía mi marido, ‘los reyes somos nómadas’. Sin querer, filtras, trituras, eliminas lastre, olvidas. Y hay que estar alerta, porque puedes acostumbrarte, inmunizarte. En una palabra, deshumanizarte.”

Mayte Spínola

Mayte Spínola, viuda de Graciliano Barreiros, que formó parte junto con sus hermanos de la saga de la automoción en España, ha tratado a los Reyes desde que se casaron y después en muchas ocasiones. Lo hizo tanto en Madrid como en Mallorca, donde veranea desde siempre, y además ha sido una de las invitadas por el rey Felipe al almuerzo en Zarzuela para festejar a doña Sofía.

Mayte Spínola. (Cordon Press)
Mayte Spínola. (Cordon Press)

“Estuve en Atenas en su boda acompañando a mis padres y tengo un recuerdo precioso de aquel día. Fue una gran alegría cuando el arquitecto Pepe Alcover (acaba de fallecer) hizo gestiones para que el palacio de Marivent se convirtiera en la residencia de verano de los Reyes. Doña Sofía es feliz allí y pasea sin que nadie la importune. La he visto tomando helados primero con los hijos y después con los nietos”. Y cuenta cómo ha tenido la suerte de compartir “cenas deliciosas en Marivent con invitados ilustres como el rey Hussein”.

Además, uno de los cuadros pintados por Mayte Spínola, -'Gaviotas'- estuvo durante mucho tiempo decorando la zona de estar del Fortuna. “Cuando se vendió el barco me contó el Rey que estaba en el vestidor de Marivent”. La mecenas destaca el papel tan importante que ha desarrollado: “Ha estado en la sombra siempre remando a favor de la figura del rey Juan Carlos y ahora de su hijo. Es una mujer extraordinaria y bondadosa”.

María Teresa Álvarez

Estos adjetivos también los hace suyos María Teresa Álvarez, viuda del general Sabino Fernández Campo, que durante más de treinta años estuvo al servicio del rey Juan Carlos y de la familia Borbón. La periodista y escritora, que en breve publicará su última novela, ofrece su visión de la Reina: “Me parece inmejorable. Sabe lo que tiene que hacer en cada momento y a veces resulta muy difícil. Sabe adaptarse a las circunstancias complicadas y está perfecta en su papel de abuela, con el que creo disfruta muchísimo”.

Cuenta también un detalle que le emocionó profundamente al año siguiente de quedarse viuda y coincidir en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. “Estábamos en el hotel Reconquista y cuando entró la rodeó una nube de fotógrafos. Yo me encontraba al fondo, me vio de lejos y cruzó para darme un beso. Yo le dije: “Señora, este beso es para Sabino y me contestó: no, es para ti que te quiero mucho”.

La escritora y periodista María Teresa Álvarez, viuda de Sabino Fernández Campo. (EFE)
La escritora y periodista María Teresa Álvarez, viuda de Sabino Fernández Campo. (EFE)

Paloma Segrelles

Esta faceta afectuosa y cariñosa también la destaca Paloma Segrelles. La presidenta del Club Siglo XXI, que ha tenido trato personal con doña Sofía, añade su felicitación personal: “Majestad, felicidades, no solo por su ochenta cumpleaños, sino por sus aciertos día tras día. Llegó a España con veinticuatro años y sin dominar el idioma, pero pronto se convirtió en la gran reina que siempre ha sabido ser. No creo que hayamos tenido una reina tan completa desde Isabel la Católica”.

Paloma Segrelles, madre e hija. (Vanitatis)
Paloma Segrelles, madre e hija. (Vanitatis)

Alejandro de Miguel

La reina Sofía a su llegada al Teatro Real con el conjunto turquesa de Alejandro de Miguel. (Cordon)
La reina Sofía a su llegada al Teatro Real con el conjunto turquesa de Alejandro de Miguel. (Cordon)

Y por último, la opinión del modisto Alejandro de Miguel, que ha sido el creador desde el 2006 de más de treinta modelos para doña Sofía. El último que lució fue un dos piezas en turquesa oscuro para acudir al Teatro Real, donde presidió los Premios de Pintura BMW.

El profesional cuenta que contactó por casualidad. “Me hicieron una entrevista y me preguntaron que a quién me gustaría vestir y dije que a la reina Sofía. Apareció ese titular en el periódico y envié el recorte a la Casa Real con una nota en la que explicaba que yo era un joven diseñador. Me contestó doña Laura Hurtado de Mendoza diciéndome que no me hiciera ilusiones porque a la Reina no le gustaba probarse, que tenía que estar a la medida. Y así lo hice”.

El primero fue un traje de chaqueta rosa y a partir de ahí le hicieron más encargos. “Lo único que puedo decir es que nunca he recibido una queja. Es una mujer extraordinaria y detallista. Por ejemplo, suele hacer un guiño con su ropa al lugar al que acude. Si viaja a países asiáticos, le gusta llevar pedrería”.

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