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CASA REAL SAUDÍ

Las frenéticas purgas de Mohamed bin Salman para asegurarse el trono saudí

Un misterioso tuit de la Autoridad Penitenciaria saudí revela que el anterior príncipe heredero está encarcelado y quizás haya padecido un infarto

Foto: Mohamed bin Salman, heredero al trono saudí. (Getty)
Mohamed bin Salman, heredero al trono saudí. (Getty)
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¿A cuántos miembros de la familia real saudí deberá el príncipe heredero Mohamed bin Salman, más conocido por sus iniciales (MBS), de 34 años, recluir, encarcelar y hasta poner en peligro su salud para asegurarse de que el día en que su padre enfermo, el rey Salman bin Abdulaziz al Saud, de 84 años, fallezca, él le sucederá en el trono?

Hace un mes, los desgarradores tuits puestos desde la prisión de Al Hayar, gracias a un intermediario, por la princesa Basma, de 56 años, revelaron que la hija del difunto rey Saud bin Abdulaziz al Saud, llevaba 14 meses encarcelada junto con una de sus hijas. En la red social imploraba a su primo, MBS, y a su padre, el rey, su puesta en libertad porque su salud era muy delicada y su vida estaba en peligro.

La princesa Basma, en una imagen de archivo. (Getty)
La princesa Basma, en una imagen de archivo. (Getty)

Desde el pasado fin de semana se sospecha que otro de los príncipes que MBS envió a prisión está en grave riesgo. La Autoridad Penitenciaria de Arabia Saudí puso, el domingo por la mañana, un tuit anunciando que el príncipe Mohamed bin Nayef Abdulaziz, de 59 años, había sufrido un infarto y estaba ingresado en la UCI de un hospital. Desmentía así los insistentes rumores de su fallecimiento.

Ministro y heredero

Mohamed bin Nayef fue nada menos que ministro del Interior y desde abril de 2015 a junio de 2017 llegó a ser incluso el príncipe heredero designado por el rey Salman, que es su tío. Hace ahora tres años, MBS logró, sin embargo, convencer a su padre, aquejado de alzhéimer, de que le eligiese a él como sucesor pese a tener entonces solo 30 años, una edad inaudita en los anales de la monarquía saudí para ostentar tal título.

Horas después, la Autoridad Penitenciaria volvió a manifestarse ese mismo domingo. Borró el tuit anterior e informó a sus seguidores que su cuenta en la red social había sufrido un fallo de seguridad, dando así a entender que fue pirateada. La cadena de televisión Al Arabiya, voz oficiosa de la monarquía saudí, insistió en el “hackeo”.

Del tuit borrado se puede sacar una conclusión y muchas preguntas. Deja claro que el que fue príncipe heredero está también, desde su desaparición desde el 7 marzo, detrás de los barrotes, sin haber sido juzgado ni imputado. No está sometido a un arresto domiciliario como se sospechaba en un principio.

Mohamed bin Nayef. (Reuters)
Mohamed bin Nayef. (Reuters)

Las preguntas giran en torno a su estado de salud. Aunque pertenezca a una autoridad saudí, una cuenta pirateada no se recupera en horas. El mensaje en Twitter borrado fue quizás escrito por un funcionario de prisiones que quería dar a conocer lo sucedido a Mohamed bin Nayef. Acaso fue la propia Administración penitenciaria la que se arrepintió de haber informado sobre el agravamiento de su estado de salud de ese reo tan especial.

“Me pregunto si esa quiebra de la seguridad no presagia” el anuncio del fallecimiento del antiguo príncipe heredero, se cuestionó en las redes el activista Omar Abdulaziz, según la cadena de televisión catarí Al Jazeera, que recoge sus palabras.

Morir entre rejas

Las negligencias médicas pueden causar la muerte en las mazmorras saudíes. Abdulá Al-Hamid, de 69 años, un conocido defensor de los derechos humanos, fundador de la Asociación Saudí de Derechos Civiles, encarcelado desde 2013, falleció el 24 de abril a causa de un derrame cerebral. Padecía hipertensión. Un médico que le visitó a principios de año en la prisión afirmó que necesitaba una operación urgente de corazón. Se programó para mayo o junio, pero no llegó a tiempo.

Mohamed bin Nayef fue apresado hace dos meses en su domicilio por conspirar para derrocar al rey Salman y a su heredero, MBS, según el diario estadounidense 'The Wall Street Journal'. Ese mismo día fue además detenido el príncipe Ahmed bin Abdelaziz al Saud, de 78 años, hermano pequeño del rey Salman. Otra veintena de príncipes, de menor rango, fueron también arrestados por esas fechas. Si llegasen a ser juzgados, podrían ser condenados a cadena perpetua o incluso a muerte.

Mohamed bin Salman, en una imagen de archivo. (Reuters)
Mohamed bin Salman, en una imagen de archivo. (Reuters)

El príncipe Ahmed es uno de los pocos miembros de la familia real saudí que osó formular una velada crítica a MBS, considerado como el autor intelectual del asesinato del periodista disidente saudí Jamal Khashoggi en Estambul, en octubre de 2018. Durante una estancia en Londres se topó con unos manifestantes que arremetían contra la intervención militar saudí en la guerra de Yemen. “¿Qué tiene que ver la familia [real] con todo esto?”, les preguntó. “Algunos individuos son responsables (…), el rey y el príncipe heredero”, les lanzó, disociándose así de la política yemení de su primo.

Purgar para reinar

Desde que fue designado príncipe heredero, MBS ha recluido a decenas de miembros de la familia real, activistas, feministas y hasta clérigos. Se estrenó recluyendo en el lujoso hotel Royal Carlton de Riad a un centenar de personas, lo más granado de la sociedad saudí. Entre ellas figuraba el príncipe Al-Walid bin Talal, de 65 años, el hombre más rico del mundo árabe. Presentado como un escarmiento a los corruptos, aquel encierro le sirvió para demostrar su autoridad y ganar cierta popularidad. La corrupción está muy generalizada en el país.

La nueva purga persigue allanar su acceso al trono pese al asesinato de Khashoggi, los reveses de la intervención militar en Yemen y la crisis económica provocada por la brutal caída del precio de los hidrocarburos, a la que se añade la paralización del reino a causa de la pandemia de la covid-19.

Trump saluda Mohamed bin Salman en la cumbre del G20. (EFE)
Trump saluda Mohamed bin Salman en la cumbre del G20. (EFE)

Es posible que parte de los purgados en la segunda oleada, la de marzo, planearan impedir a MBS consolidar aún más su poder subiendo al trono después de la muerte del rey Salman o quizás incluso antes si alegaba la incapacidad de su padre para seguir reinando. El monarca “no es plenamente consciente de lo que está pasando. Repite las mismas frases. Olvida lo que dijo o lo que otros dijeron unos minutos antes. No puede concentrarse”, señalaba 'The Middle East Eye', una publicación londinense especializada en el mundo árabe, en una crónica dedicada a su estado de salud.

El hombre fuerte de la familia Al Saud desde 2017 no ha hecho pública ninguna prueba y no ha querido, por ahora, someter a juicio a la legión de encarcelados. Entre ellos hay tres miembros del llamado Consejo de Lealtad, que, en teoría, debe dar el visto bueno al sucesor designado, y también hay otros príncipes emparentados con integrantes de esa institución. Quizás sea su estancia en prisión una manera de convencerles de que, cuando llegue el momento, quizás este otoño, no obstaculicen que MBS se convierta en rey.

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