La reina Sofía: una semana encerrada, una futurible visita y una disculpa a un amigo
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La reina Sofía: una semana encerrada, una futurible visita y una disculpa a un amigo

Doña Sofía es el personaje ilustre del estío balear. Fiel a la isla desde hace décadas, no se entiende julio y agosto sin ella. Eso sí, no está siendo un verano fácil para ella

Foto: La reina Sofía. (EFE)
La reina Sofía. (EFE)

Los últimos días de la Reina emérita en Mallorca han cambiado el ánimo de los isleños. Volver a verla pasear por los calles de Palma, sentarse en una terraza a tomar un té o entrar en sus tiendas preferidas nos devuelve la imagen a la que estábamos acostumbrados verano tras verano. Doña Sofía es el personaje ilustre del estío balear. Fiel a la isla desde hace décadas, no se entiende julio y agosto sin ella. Eso sí, no está siendo un verano como otro cualquiera. Tampoco un verano fácil para ella.

Abandonaron los reyes Felipe y Letizia junto a sus hijas Marivent y la Reina emérita volvió a salir de palacio y dejarse ver sin huir de las cámaras. Toda una declaración de intenciones tras conocerse el paradero de su marido. Tú en Abu Dabi, yo en Palma. Ha paseado doña Sofía ajena al revuelo junto a su hermana y sus dos buenos amigos, su prima Tatiana Radziwill y el doctor Jean Henri Fruchaud, retomando su rutina habitual de pasados años; los mallorquines la echaban de menos, la consideran la gran embajadora de la isla y no solo por la cantidad de guiños a los productos locales, sino también por su generosidad.

Por eso sorprendió tanto que faltara también a su cita con el concierto solidario de Projecte Home, liderado por su gran amigo, el padre Tomeu Català, y que se iba a celebrar el pasado viernes 14 de agosto en el castillo de Bellver. Sabemos que le llamó días antes para disculpar su ausencia, aunque hasta el último momento Català confiaba en que acudiera. Sabemos también que no le gustó tomar esa decisión.

La reina Sofía, en Palma de Mallorca en 2019. (EFE)
La reina Sofía, en Palma de Mallorca en 2019. (EFE)

Muchos de los abonados a la Orquestra Simfònica lamentaban su ausencia. “Era una habitual y nos da un poco de pena que hoy no la hayan dejado venir”, nos comentan, restándole culpas a doña Sofía. "En otras circunstancias habría venido seguro”, nos confiesan desde la entidad balear. Tan habitual era que numerosos medios gráficos se agolparon a las puertas esperando su llegada. Se quedaron sin disparar los flashes.

Durante los últimos días, una semana aproximadamente, la Reina ha permanecido enclaustrada en Marivent. Dicen quienes la han tratado estos días tangencialmente que se nota que no está pasando por su mejor momento de ánimo. En fechas próximas, doña Sofía espera la llegada de su primogénita, la infanta Elena, otro de sus grandes apoyos. Aquí en Mallorca se confía en poderlas ver pasear por Jaime III y dejar un mejor sabor de boca.

Luego tocará volver a Madrid. Septiembre se espera un mes complicado para ella, con la posible comparecencia ante la justicia de Corinna en Madrid y sujeto a posibles nuevas bombas informativas relacionadas con su marido, el rey Juan Carlos. También está por decidir cuál es su futuro dentro de la institución. De momento, Casa Real prefiere no precisar exactamente qué funciones seguirá desempeñando.

Un verano atípico

Tan solo 48 horas después de hacerse pública la salida del rey don Juan Carlos de España, la reina doña Sofía se dejaba ver por Palma. Era su primera aparición pública en la isla, donde había llegado días atrás pero sin salir de Marivent. Nadie se aventuraba a decir que el palacio que fuera de Saridakis se iba a convertir en refugio y cárcel para la madre del Rey, en el que está siendo su verano más atípico en Mallorca.

Era 5 de agosto y la Reina emérita, en compañía de su inseparable hermana, Irene de Grecia, salía a hacer sus tradicionales compras por la capital balear. Mascarilla complementando su outfit tradicional -caftán estampado en azul, pantalón claro, zapato plano y bandolera-, comenzó el discreto recorrido por la calle San Miguel, donde visitó una de sus tiendas favoritas, Body Shop. Allí adquirió varias cremas y también dos productos solidarios de la Cruz Roja; prosiguió tranquilamente su ruta hasta la Jaume III, pasando -pero sin detenerse- por la plaza de Juan Carlos I. Ya en El Corte Inglés, donde permaneció por espacio de una hora, echó un vistazo a un par de zapatos, mochilas y otros cosméticos. En un momento dado, incluso se acercó a saludar al perrito de una compañera periodista que pasaba por allí. A ella le dijo eso de "me vais a ver mucho por aquí"; no se imaginaba, doña Sofía, que esa afirmación resultaría mentira. Con la llegada de los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía, llegó también su desaparición de la vida pública.

La reina Sofía y su hermana, por las calles de Palma. (VA)
La reina Sofía y su hermana, por las calles de Palma. (VA)

Durante los diez días de intensa agenda oficial en Baleares de Felipe VI y Letizia, no ha habido rastro de doña Sofía. Adiós a los paseos por el centro de la ciudad en compañía de la mayoría de sus nietos, a los que solía invitar a un helado; adiós a esas sesiones de cine con sus nietas pequeñas, la heredera y la infanta, en las que se ponía de manifiesto lo que echa de menos doña Sofía pasar más tiempo con las hijas de los Reyes; adiós a esas imágenes de complicidad con la Reina, con quien posó el verano pasado en mercados, puestos de artesanía y hasta a las puertas de un restaurante.

La Reina emérita se evaporó, igual que se evaporaban los días de vacaciones reales en Mallorca. A las puertas de Marivent, horas de guardias interminables por si había una escapada no programada. Pero la agenda se cumplió escrupulosamente, por más que, cuentan amigos cercanos, doña Sofía quería "colaborar" y "ayudar" a la familia intentando transmitir una imagen de normalidad mientras crecían los rumores sobre el paradero del rey Juan Carlos. Cuentan también que estaba al cuidado de las pequeñas cuando la infanta Sofía se resbaló al salir de la piscina y hubo que darle varios puntos en la rodilla. Pero no hay nada confirmado; como que también estuvieron los hijos de la infanta Cristina y, al menos, su retiro obligado de diez días fuera más feliz.

Si poco se ha visto durante estos días de veraneo real a Leonor y a Sofía, mucho menos a la Reina emérita. "Una gran profesional", como la definió el rey don Juan Carlos, que ha permanecido a la sombra y bajo las directrices de Felipe VI.

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