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El regalo de cumpleaños de Carlos III a su hermano Eduardo: el nuevo título del príncipe y Sophie
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FAMILIA REAL BRITÁNICA

El regalo de cumpleaños de Carlos III a su hermano Eduardo: el nuevo título del príncipe y Sophie

El día de su 59 cumpleaños, el rey ha nombrado a su hermano pequeño duque de Edimburgo. Sophie será a partir de ahora duquesa de Edimburgo

Foto: Los nuevos duques de Edimburgo. (Reuters/Chris Jackson)
Los nuevos duques de Edimburgo. (Reuters/Chris Jackson)

Cuando el príncipe Eduardo se casó con Sophie en 1999, la reina Isabel lo nombró conde de Wessex. Sin embargo, la reina ya dejó escrita su intención de que, al morir su marido, el título de duque de Edimburgo lo heredara su hijo pequeño. Ahora, casi siete meses después del fallecimiento de la soberana, el nuevo rey ha cumplido con su voluntad. Lo ha hecho, además, en un día muy especial, pues este viernes Eduardo cumple 59 años, con un comunicado en el que el monarca pone de manifiesto la intención de que tanto Eduardo como su mujer sigan formando parte activa de la familia real.

Desde hoy, Eduardo es el nuevo duque de Edimburgo y, por lo tanto, Sophie la duquesa de Edimburgo. En estos últimos meses había rumores de que Carlos III no quería cumplir con la voluntad de su madre, y que estaba pensando en reservar el título para su nieta Charlotte. Una información que los expertos no tardaron en desmentir, ya que para la hija de Guillermo y Kate Middleton está reservada otra dignidad cuando su padre acceda el trono: la de princesa real, título guardado para la hija mayor del monarca, y que ahora mismo lleva la princesa Ana.

placeholder Los duques de Edimburgo con sus dos hijos. (Reuters/Stefan Wermuth)
Los duques de Edimburgo con sus dos hijos. (Reuters/Stefan Wermuth)

Con este cambio de títulos para Eduardo y Sophie, el de conde de Wessex pasa a su hijo, James, que hasta ahora era vizconde de Severn. James tiene en la actualidad 15 años y es el nieto más joven de Isabel II y el príncipe Felipe. Lleva una vida muy discreta, apareciendo únicamente en actos familiares, al igual que su hermana mayor, Lady Louise Windsor Mounbatten, que al ser mujer se queda con el mismo título que llevaba hasta ahora.

El ducado de Edimburgo fue creado por última vez para el príncipe Felipe en 1947, con motivo de su matrimonio con la entonces princesa Isabel, que era duquesa de Edimburgo antes de acceder al trono en 1952 tras la muerte de su padre, Jorge VI. Como reza el comunicado oficial mandado esta mañana por Buckingham Palace, Eduardo y Sophie "están orgullosos de continuar con el legado del príncipe Felipe, promoviendo oportunidades para que los jóvenes de todos los orígenes alcancen su máximo potencia".

placeholder El príncipe Eduardo con su padre y anterior duque de Edimburgo. (Reuters/Patrick Riviere)
El príncipe Eduardo con su padre y anterior duque de Edimburgo. (Reuters/Patrick Riviere)

Este nombramiento se produce un día después de que el Palacio de Buckingham hiciese oficial que tanto Archie como Lilibet son príncipes. Según las Letters Patent, las leyes de la Corona, de 1917, todos los hijos y nietos de reyes deben llevar ese título, a no ser que los padres digan lo contrario, como sucedió con la princesa Ana, que quiso que Peter y Zara fueran ciudadanos normales. Con la muerte de Isabel II el pasado septiembre y la subida al trono de Carlos III, había muchas dudas sobre qué pasaría con los hijos de los Sussex.

Según las leyes, como nietos del nuevo monarca, tienen que ser príncipes, pero Buckingham había optado hasta ahora por el silencio. Sin embargo, este mismo miércoles, desde Montecito, se lanzaba un órdago a la familia real británica al revelar la celebración del bautizo de su hija. Un portavoz oficial de la pareja explicó a 'People' que "la princesa Lilibet Diana" había recibido el sacramento el pasado 3 de marzo en su casa de Montecito. Con la utilización del título se daba por sentada la voluntad de Harry y Meghan Markle.

Cuando el príncipe Eduardo se casó con Sophie en 1999, la reina Isabel lo nombró conde de Wessex. Sin embargo, la reina ya dejó escrita su intención de que, al morir su marido, el título de duque de Edimburgo lo heredara su hijo pequeño. Ahora, casi siete meses después del fallecimiento de la soberana, el nuevo rey ha cumplido con su voluntad. Lo ha hecho, además, en un día muy especial, pues este viernes Eduardo cumple 59 años, con un comunicado en el que el monarca pone de manifiesto la intención de que tanto Eduardo como su mujer sigan formando parte activa de la familia real.

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