Alberto Rubio lo ha hecho de nuevo. El pintor sevillano que nos sorprendió hace unos meses con un retrato inédito de Felipe VI y la reina Letizia vestidos de gala, una obra que recuperaba el espíritu de la pintura cortesana clásica, presenta ahora en primicia en Vanitatis un nuevo trabajo centrado exclusivamente en la figura de la Reina. Esta vez, el formato cambia: un retrato a grafito de 50 x 70 centímetros, concluido en los últimos días de 2025.
El punto de partida no es casual. Rubio sitúa el origen de esta obra en la visita de Estado del Sultán de Omán, celebrada el 4 de noviembre del año pasado. Aquella noche, doña Letizia volvió a lucir algunos de los elementos más reconocibles: la tiara de María Cristina, conocida como la Rusa, los pendientes de chatones y el vestido de The 2nd Skin Co., una combinación que ya había protagonizado el retrato de gala junto al Rey pintado también por Rubio.
Doña Letizia, retratada en grafito por Alberto Rubio. (Cortesía)
“Volver a verla con esos mismos símbolos fue determinante”, explica el artista. Tras la repercusión “grata e inesperada” que tuvo aquel primer retrato de los Reyes, Rubio se permitió un tiempo de reflexión. Un periodo en el que, además de atender encargos privados, decidió ahondar en la figura de doña Letizia desde una perspectiva más profunda y reflexiva.
Ese proceso creativo coincidió, además, conla inauguración de la exposición Victoria Eugenia en la Galería de las Colecciones Reales. Una muestra que reúne piezas de enorme valor histórico y artístico vinculadas a la reina consorte Victoria Eugenia de Battenberg y que terminó de dar forma a la idea que Rubio llevaba tiempo madurando. Al contemplar “toda esa carga patrimonial y el papel de la mujer en la historia monárquica española”, sintió la necesidad de aportar su “pequeña contribución” al posible legado futuro de la reina Letizia.
El retrato de la reina Letizia. (Alberto Rubio)
Rubio reconoce abiertamente su respeto por el papel que desempeña doña Letizia, especialmente por su implicación en causas sociales y culturales. Una faceta que el pintor conoce de primera mano gracias a su trayectoria profesional vinculada a fundaciones y gestión cultural. “Su compromiso no es solo institucional, es real”, subraya.
La elección del grafito no es anecdótica. Frente a la solemnidad cromática del retrato de gala, esta técnica permite un acercamiento más esencial, donde el gesto, la mirada y la presencia cobran todo el protagonismo. Para Rubio, la versatilidad de la Reina, su puesta en escena, su personalidad directa y su firme compromiso social, es una fuente constante de inspiración. Tanto, que este retrato no pretende ser una obra aislada.
El retrato de Alberto Rubio. (Cortesía)
De hecho, el artista lo define como el inicio de un proyecto más amplio. Un estudio artístico continuado en torno a la figura de doña Letizia, con la intención de desarrollar nuevas piezas que profundicen en su significado en el contexto actual. “Más allá de una sola obra”, apunta, la idea es explorar su presencia como Reina de nuestro tiempo.
Este nuevo retrato dialoga inevitablemente con el trabajo que dio a conocer a Rubio al gran público. Aquel cuadro, presentado también en primicia en Vanitatis, supuso un hito: era la primera pintura oficial en la que Felipe VI y doña Letizia aparecían juntos como Reyes. Inspirado en la pintura cortesana del siglo XVII, mostraba al monarca con traje de gala y a la Reina con el vestido de su visita de Estado a los Países Bajos y la tiara rusa, en una composición frontal, solemne y cuidadosamente estudiada.
El retrato de Alberto Rubio. (Cortesía)
Entonces, Rubio confesaba que, mientras la iconografía del Rey estaba ya muy asentada, con la Reina quiso “jugar con la vestimenta y las joyas”. Hoy, ese juego se ha transformado en una investigación más profunda. Menos fasto, más introspección. Y la misma protagonista: una Reina que, pincel a pincel, o trazo a trazo, empieza a construir también su legado artístico.
Alberto Rubio lo ha hecho de nuevo. El pintor sevillano que nos sorprendió hace unos meses con un retrato inédito de Felipe VI y la reina Letizia vestidos de gala, una obra que recuperaba el espíritu de la pintura cortesana clásica, presenta ahora en primicia en Vanitatis un nuevo trabajo centrado exclusivamente en la figura de la Reina. Esta vez, el formato cambia: un retrato a grafito de 50 x 70 centímetros, concluido en los últimos días de 2025.