Máxima de Holanda da un giro al vestido que le copió la reina Letizia: así lo customiza con un solo accesorio
Con miles de kilometros de separación, Guillermo Alejandro continua con sus compromisos en el Caribe y la Reina ha reaparecido en el palacio Noordeinde
La Familia Real holandesa vive días de agenda cruzada y kilómetros de distancia. Mientras la heredera, la princesa Amalia reaparecía en España para asistir a una boda en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, su padre, el rey Guillermo Alejandro, hacía las maletas rumbo al Caribe, con parada en Aruba. Por su parte, solo Máxima se mantiene en casa. La reina continuó con sus compromisos en los Países Bajos y, este miércoles, protagonizó un acto clave vinculado a una de las organizaciones más representativas de la Casa Real.
La reina abría esta semana las puertas del Palacio Noordeinde para ejercer de anfitriona en un evento impulsado por Orange Fonds. Allí, y junto al ministro del Interior, lideró un encuentro centrado en tejer nuevas alianzas contra la desigualdad y reforzar proyectos sociales a través de financiación, conocimiento y contactos.
Pero si algo define a Máxima, más allá de su implicación institucional, es su capacidad para convertir cada aparición en una lección de estilo. La reina apostó por un vestido midi rojo de Massimo Dutti, de cuello alto y mangas ligeramente abullonadas, que dibujaba una silueta fluida y de caída delicada. El diseño, con falda envolvente que aporta movimiento y una sugerente espalda descubierta, no era nuevo en su armario: lo estrenó en plena pandemia, en 2020, durante la presentación del Acuerdo de Formación Musical como patrona de Meer Muziek in de Klas.
Un diseño, además, con conexión directa con la reina Letizia, que también guarda esta pieza de edición limitada en su armario. Ella lo recuperó en los Premios Nacionales de Innovación y Diseño 2024 y 2025, apostando, como su homóloga neerlandesa, por combinarlo con accesorios y joyas en la gama de los burdeos.
Desde su estreno en pandemia, Máxima ha recurrido a este vestido en varias ocasiones, aunque en esta última aparición ha sabido darle un aire renovado. Lo hizo incorporando un cinturón XXL en tono granate para marcar la silueta, al que sumó un bolso de Wandler en el mismo color, de líneas rectangulares y cierre con aplique dorado. Completó el estilismo con botas de tacón firmadas por Gianvito Rossi y unos pendientes largos con abalorios, fiel a su gusto por los accesorios con carácter.
Más allá de la estética, la cita tenía un importante trasfondo institucional. Orange Fonds nació en 2002 como regalo del pueblo neerlandés a Guillermo Alejandro y a Máxima con motivo de su boda. “Son nuestros mecenas y están profundamente involucrados con el fondo y nuestra labor”, destacan desde la organización. Así, mientras la reina cumplía con su agenda en Países Bajos, el monarca hacía lo propio en el Caribe, reforzando el papel activo de ambos como patronos.
La Familia Real holandesa vive días de agenda cruzada y kilómetros de distancia. Mientras la heredera, la princesa Amalia reaparecía en España para asistir a una boda en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, su padre, el rey Guillermo Alejandro, hacía las maletas rumbo al Caribe, con parada en Aruba. Por su parte, solo Máxima se mantiene en casa. La reina continuó con sus compromisos en los Países Bajos y, este miércoles, protagonizó un acto clave vinculado a una de las organizaciones más representativas de la Casa Real.