Lo que Joan Fontaine se llevó: cuatro amores rotos y la enemistad con su hermana
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murió hace cinco años

Lo que Joan Fontaine se llevó: cuatro amores rotos y la enemistad con su hermana

Han pasado cinco años desde que falleciese la protagonista de 'Rebeca', una de las grandes leyendas del Hollywood dorado. Todavía se habla de su rivalidad con Olivia de Havilland

Foto: Lo que Joan Fontaine se llevó: cuatro amores rotos y la enemistad con su hermana
Lo que Joan Fontaine se llevó: cuatro amores rotos y la enemistad con su hermana

“Es cierto, aún estamos enemistadas. Lo que sucedió es que, al nacer en Japón y teniendo amas y ese tipo de cosas, mi llegada no le fue anunciada a mi hermana de manera correcta (…) Ella tenía 15 meses cuando yo nací. Lo suficiente para considerarme una intrusa y fastidiar su vida. Y desde entonces es lo que hago”. Así le explicó Joan Fontaine a Terenci Moix, en una entrevista de TVE realizada en los años 80, el origen de su comentada enemistad con su hermana, Olivia de Havilland.

Dos estrellas y dos vidas paralelas que salen a colación cada vez que se escribe sobre alguna. Olivia sigue viva a sus 102 años y Joan falleció un 15 de diciembre de hace cinco años, llevándose a la tumba los detalles de las disputas que vivió en el seno de su hogar.

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Joan Fontaine y Olivia de Havilland. (Cordon Press)
Joan Fontaine y Olivia de Havilland. (Cordon Press)

“Yo me casé primero, gané el Oscar antes que Olivia y, si muero antes que ella, seguramente se indignará porque le he ganado también en eso”, predijo Joan. El origen de aquellas disputas tuvo lugar en Tokio, ciudad en la que nacieron y donde los padres de ambas, de origen británico, habían sido trasladados.

La madre siempre consideró a Olivia su ojito derecho. Desde muy pequeña, Olivia tuvo claro que quería ser actriz. La madre no solo le dio su apellido, sino que siempre la usó como moneda de cambio cuando se separó de su marido y tuvo infinidad de discusiones con él. Frente a aquella preferencia, Joan se quedó en la sombra, mucho más cercana al sentir de su padre y sin ningún deseo de brillar en el mundo del show business. Años después, Olivia llenó los teatros de Broadway y se convirtió en la partenaire de Errol Flynn en 'El capitán Blood' y otras tantas películas de aventuras. Para Warner, ya era toda una estrella. Quizá por celos, a Fontaine le empezó a picar el gusanillo de la interpretación. No obstante, se lo tuvo que trabajar.

Joan Fontaine en una imagen de archivo.(CORDON)
Joan Fontaine en una imagen de archivo.(CORDON)

Estrellas a la par

Mientras que Olivia ya era toda una estrella, a Fontaine ni siquiera le interesaba el papel de su hermana en 'Lo que el viento se llevó'. “Dadle el papel de Melania a la sosa de mi hermana Olivia. Seguro que lo hará bien”, dijo entonces. Ese perfil en la sombra cambió cuando Hitchcock la eligió para que fuese la protagonista de su primera película americana, 'Rebeca'. De la noche a la mañana, Joan Fontaine se convirtió en un astro y, un año después, ganó un Oscar por 'Sospecha'. Aquella noche, en los premios de la Academia, sintió la mirada de odio fulminante de Olivia, que también estaba nominada. Pese a llevar una carrera mucho más longeva, aún no había conseguido ni las migajas de la Academia de Hollywood.

Un fotograma de 'Carta de una desconocida'. (Cordon Press)
Un fotograma de 'Carta de una desconocida'. (Cordon Press)

Empero, Olivia pudo ejercer su venganza unos años más tarde. Cuentan que, cuando ganó un Oscar por 'Vida íntima de Julia Norris' en 1947, rechazó las felicitaciones de Joan de mala manera. Hubo incluso un fotógrafo que captó el tenso momento en el que una hermana despreciaba el intento de acercamiento de la otra. Los años no suavizaron la rivalidad, sino todo lo contrario. La dulce Melania siguió cerca de su madre y cuando esta murió sólo envió un escueto telegrama con la noticia de su muerte a la incauta Joan, que se encontraba de gira teatral. “No vino al funeral porque tendría otra cosa mejor que hacer. Yo sí la avisé”, explicó. Corría el año 1975 y aquello supuso la ruptura final de los dos iconos del cine.

La actriz, ya veterana, en la década de los 70. (Cordon Press)
La actriz, ya veterana, en la década de los 70. (Cordon Press)

Si la vida familiar de Joan Fontaine fue un desastre, con los hombres no le fue mucho mejor. En el libro 'No fue un lecho de rosas', la protagonista de 'Carta de una desconocida' contó lo mal que le había ido con los señores. “Escucho la marcha nupcial y salgo corriendo”, bromeaba a veces. Así, ni el actor Brian Aberne, ni el productor William Doziers, ni el productor Collier Young ni el periodista Alfred Wright fueron capaces de hacerla feliz. Sus cuatro matrimonios contrastaban con la imagen de sufridora tímida y melancólica que le habían otorgado sus personajes. Si los productores de turno consiguieron encasillarla, no lograron que apareciese en ninguna película con su hermana Olivia. Tal y como ella misma le confesó a Terenci Moix, “eso habría sido como un segundo Hiroshima”.

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