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murió en septiembre de 2009

Diez años sin Patrick Swayze, un 'dirty dancer' tocado por la desgracia y el maltrato

El actor nunca se rindió ante el cáncer, pero su vida estuvo marcada por lo fatídico: desde los maltratos de la infancia hasta su adicción al alcohol

Foto: Patrick Swayze, en una imagen de archivo. (EFE)
Patrick Swayze, en una imagen de archivo. (EFE)

“Tenía algo muy resistente, pero también tenía esa habilidad hermosa, gentil y sensual para moverse”. El Patrick Swayze que describe Demi Moore en el documental 'Yo soy Patrick', estrenado en la televisión norteamericana el pasado mes de agosto, es el que todos tenemos en mente: aquel cuerpo escultural suspendido en el aire del camping de 'Dirty Dancing', aquellas curvas apolíneas hilvanadas por una sonrisa gentil y atractiva y unos músculos de acero.

Swayze era dueño y señor de una sensualidad que, pudiendo ser agresiva, rezumaba ternura. Como Marlon Brando pero con unos grados menos de intensidad y, seguramente, de calidad interpretativa.

Pero que Swayze no fuese un Brando no impidió que millones de personas alrededor del mundo lo idolatrasen, que lo considerasen una deidad de las que más perduran: las que alimentan el culto de los niños o los adolescentes. Esa fue la edad a la que muchas personas vieron 'Dirty Dancing' o 'Ghost', las dos perlas de la filmografía del actor, fallecido un 14 de septiembre de hace ahora diez años, vencido por las garras del cáncer.

'I am Patrick Swayze' también ha contado con el testimonio de su esposa desde los 23 años, Lisa Niemi Swayze. Ella es la encargada de destapar al Swayze que nadie sospechaba: el que tuvo una infancia casi dickensiana; el hijo de unos padres religiosos en Houston que tuvo que aliarse con una madre que lo instruyó en el baile. Patsy Swayze, que así se llamaba su progenitora, era una coreógrafa con escuela de baile propia que instruyó a numerosos talentos. Tras su cara amable, era una auténtica maltratadora. O, al menos, para su propio hijo. Aunque su padre trató de poner freno a la mano suelta de la señora Swayze, no pudo conseguirlo. Él, un joven que ya llamaba la atención por sus aptitudes y su coordinación, optó por abandonar su hogar en 1975.

Patrick junto a Lisa Niemi, su mujer, a mediados de los 90. (Cordon Press)
Patrick junto a Lisa Niemi, su mujer, a mediados de los 90. (Cordon Press)

Por aquella época, Patrick encontró refugio en Lisa Niemi, que más que su mujer acabó siendo una madre postiza. Eso quizá explique el éxito y la durabilidad de la relación. Se casaron y ya no se separaron nunca más. Niemi fue la responsable de que Patrick se acabase reconciliando con su madre, la que puso paz en una guerra que había dejado heridos los sentimientos del actor. También fue ella la que vivió la peor etapa de Swayze: justo cuando vivía la resaca del éxito de la serie 'Norte y Sur', de los bailes de 'Dirty Dancing' y la emotividad de 'Ghost', el actor cayó en la trampa del alcohol. “Tenía una personalidad diferente cuando bebía mucho. Era el mejor hombre sobre el planeta, a menos que se tomara una copa”, dice su viuda en el documental.

Sin embargo, no todo es luminoso en torno a Niemi. Algunos amigos de Patrick la han acusado de maltratarlo cuando fue diagnosticado de cáncer. Así lo declaró uno de ellos al 'Daily Mail' en 2016, asegurando que el actor sufría palizas por parte de su mujer cuando ya estaba muy enfermo.

El actor en 2004, poco antes de ser diagnosticado con cáncer. (EFE)
El actor en 2004, poco antes de ser diagnosticado con cáncer. (EFE)

Fue en aquella época, a mediados de los 2000, cuando el mismo público que lo había visto derrochar sensualidad contempló su decadencia. Swayze hizo frente a la enfermedad como su personaje de 'Dirty Dancing' hacía frente a los prejuicios. Continuó trabajando en una serie de televisión en la que interpretaba a un agente del FBI y plantó una sonrisa a todos aquellos que trataron de mercadear con su desgraciada salud. “He buscado durante mucho tiempo un personaje como este, con muchos registros, impredecible y entretenido”, dijo a la prensa.

Pese a sus esfuerzos por poner buena cara a las malas noticias, el cáncer de páncreas se lo acabó llevando un 14 de septiembre. Se convertía al fin en aquel fantasma de 'Ghost' que seguía pendiente de una llorosa Demi Moore; se iba a los 57 años con la conciencia de haber sido maltratado por la vida pero sin perder esa sonrisa que lo convirtió en una estrella.

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