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Oye, la cosmética está muy loca

Inventos de belleza muy muy raros pero que realmente funcionan

Lavadoras, neveras, rodillos de piedra... Jamás lo habríamos pensado, pero funcionan. El mundo de la cosmética se ha puesto al servicio de la innovación y el resultado te puede sorprender

Foto: Gadgets, técnicas y otras locuras capaces de mejorar la apariencia de la piel. (Imaxtree)
Gadgets, técnicas y otras locuras capaces de mejorar la apariencia de la piel. (Imaxtree)

Ahora que el panorama de la belleza ha sido monopolizado por las adolescentes que usan capas y capas de maquillaje y tras asistir pasmadas al ascenso de cosas antaño impensables como la mascarilla nocturna de labios, repasamos los cosméticos y gadgets que de verdad funcionan, por muy raros que sean y más allá de las modas.

Hace tan solo una década pensar en usar un cosmético llamado sérum nos parecía algo exclusivo y no comprendíamos del todo bien sus beneficios, sin embargo ahora se ha convertido en un paso básico del cuidado de nuestra piel. Puede que precisamente esa sea la tendencia en el complicado mundo de la belleza. Un día eres un viral de las redes sociales, al día siguiente un top ventas y unas horas más tarde, absolutamente todo el mundo te tiene en su neceser.

Pero hablemos de hechos. ¿Cuántas veces te has manchado el párpado aplicando la máscara de pestañas? En internet hay trucos como el de colocarse una cuchara en la cuenca de los ojos que suman y suman likes, aunque, en realidad, su utilidad depende más de la maña de cada uno que de la practicidad del truco.

Sin embargo, sí que hay inventos que ayudan a crear el delineado perfecto. Comercializado desde 2015, el tapón de delineador de diseño oblicuo, cuya patente debe estar perdida en algún lugar de Taiwán, funciona. Más que nada porque no tiene ningún truco.

Aplicar color en el tapón, colocar con la orientación deseada al final del párpado superior y repasar con el delineador. La técnica es sencilla y por ello el diseño se ha popularizado. Después de gadgets poco efectivos como la púa de silicona para apoyar o de trucos que convertían a una toallita desmaquillante en un cincel que sacaba de un borrón un delineado gatuno, este mágico tapón es a prueba de las manos más torpes.

Igual que otro inventazo. Mancharse el párpado (generalmente ya maquillado) cuando te estás aplicando la máscara de pestañas es nuestro pan de cada día. Por si el hecho de ensuciar la mirada no fuera suficiente, cuando toca retirarlo… ¡Sorpresa! La mancha crece y la única solución es retirarlo todo. Drama.

¿Solución? Sencillo… O no. Se trata de esta varita que funciona a modo de protector. Antes de aplicar la máscara de pestañas, se coloca la herramienta -que puede recordar mucho a un rizador de pestañas- en el párpado superior, lo más pegado posible a las pestañas, y se aplica la máscara, todas las capas que quiera. La herramienta funciona como una barrera que protege al párpado.

Protectores de máscara de pestañas.
Protectores de máscara de pestañas.


Protector de No Mess Mascara de Tweezerman (€) y Protector de The Brush Tools (3,99€).

¿Se han quedado grumitos de rímel en las pestañas? Pues en vez de pensar en el tradicional gumillón limpio para retirar el exceso, el cepillo Folding Ilashcomb es el gadget perfecto para pasarlo por encima y peinar las pestañas eliminando todo exceso de producto. Lo de que sea plegable es la guindita para convertirlo en un bombazo que nos acompañe a todas partes. Además, al pasar sus cerdas más gruesas y abundantes, se consigue dar más volumen.

Pero dejemos a un lado el maquillaje y hablemos del cuidado de la piel ¿Cuántas veces en el último año has visto un rodillo de jade o cuarzo? Entre sus propiedades está la de calmar y reconfortar la piel. Es perfecto para acondicionar la piel antes y después de aplicar tratamientos como sérums y tónicos.

El momento manicura también se ha visto revolucionado y no solo con tendencias de esmaltes, texturas, colores o formas de uñas. Hace unos cuantos años llegaba a nuestros dedos el anillo portaesmaltes, ese aliado para no volcar el bote de esmalte cada vez que pintábamos con precisión una uña.

Para el común de los mortales que se hace la manicura habitualmente en casa, conseguir la cantidad exacta de producto, aplicar y volver a mojar está acompañado de una serie de movimientos propios de un especialista del rubik. Ahora la solución pasa por cambiar un anillo de silicona de una mano a otra y colocar el esmalte en su abertura. El resto es magia.

Y llegamos al momento en el que la funcionalidad beauty tuvo un affaire con los electrodomésticos cotidianos. Hablamos de la lavadora y la nevera. El primero, además de ser el planazo del domingo de las personas sin ayuda en el hogar, es la nueva forma de lavar las esponjas de maquillaje.

Centrifugar a pequeña escala para limpiar en profundidad una beautyblender, además de rápido es una forma efectiva de llegar al corazón de este must have que no se suele limpiar de la forma adecuada. La innovación peculiar también llega a las brochas de maquillaje con el limpiador en esponja. Su funcionamiento es similar al de los limpiadores de esmalte. Y sí funciona.

Pero ¿qué ocurre cuando se es una concienciada adicta a la cosmética que quiere cumplir con el correcto cuidado de sus cosméticos? Pues que llegamos a la nevera de la belleza. El electrodoméstico que nos faltaba. La nevera.

Se recomienda que el contorno de ojos, los cosméticos con activos, las mascarillas o los rodillos de jade se guarden en la nevera. Pero si lo hiciéramos, la nevera de nuestra cocina parecería un mejunje más propio de un estudiante recién independizado, por no hablar del olor que podrían coger algunos productos.

La solución pasa por utilizar esta mini, adorable y customizable nevera beauty en la que entra todo lo que necesitamos. Otra opción es reciclar la clásica nevera de refrescos para el coche y montarse un auténtico salón de belleza en tu tocador.

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