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Cuatro mujeres y fundadoras de marcas que pisan fuerte en el mundo de la belleza (sin pedir permiso)
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Cuatro mujeres y fundadoras de marcas que pisan fuerte en el mundo de la belleza (sin pedir permiso)

En un sector que a menudo confunde innovación con novedad, estas creadoras recuerdan algo básico: innovar también es profundizar. Y hacerlo desde una mirada que no busca conquistar el mercado, sino mejorar

Foto: Ana Santamarina (Valero Rioja)
Ana Santamarina (Valero Rioja)

La industria de la belleza está dominada por grandes grupos internacionales, laboratorios lejanos y discursos calcados sobre innovación, lujo y eficacia. Pero en paralelo, y muchas veces a contracorriente, han ido surgiendo marcas españolas creadas por mujeres que no buscaban ocupar un hueco de mercado, sino resolver una inquietud personal. De la experiencia propia al negocio, del salón al laboratorio, de la intuición al método.

Este 8 de marzo es una buena excusa para fijarse en esas trayectorias que no siempre hacen ruido, pero que han cambiado la manera en la que entendemos el cuidado de la piel, del cabello o incluso del bienestar. Marcas que no nacen en despachos de marketing, sino en consultas, centros de estética, peluquerías o procesos de investigación largos y poco vistosos.

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El emprendimiento femenino en belleza tiene algo particular: suele partir de la observación diaria. De ver qué no funciona, qué sobra, qué irrita, qué promete más de lo que cumple. Muchas fundadoras no se propusieron “crear una marca”, sino encontrar una alternativa a lo que ellas mismas no encontraban como profesionales o consumidoras. Y ese origen marca la diferencia.

En España hay ejemplos claros de esta manera de emprender. Proyectos liderados por mujeres que han apostado por fórmulas más respetuosas, por ritmos menos agresivos de crecimiento y por una relación más honesta con el consumidor. No siempre ha sido el camino más rápido, pero sí uno de los más coherentes.

Los secretos de Esther Segura

Dentro de ese mapa destaca el caso de Secretos del Agua. Una marca que Esther Segura ha construido desde la investigación, con una visión holística del cuidado personal y un discurso que huye del “milagro cosmético” para hablar de equilibrio, agua, energía y salud a largo plazo. Su crecimiento no ha sido explosivo ni inmediato, y hoy es una referencia tanto en peluquería como en cosmética consciente.

Emprender en belleza desde la ciencia y la conciencia no era el camino fácil. ¿Hubo algún momento en el que dudaste de que el mercado estuviera preparado para una propuesta como la tuya?

Desde el primer momento supe que emprender en belleza desde la ciencia y la conciencia no era fácil. En el camino aparecen obstáculos. Es entonces cuando surge el verdadero aprendizaje, con apertura para escuchar y comprender dónde estás como persona. 

Sé que existe un número importante de personas que viven entre la ciencia y la conciencia. Lo tengo claro porque, de no ser así, Secretos del Agua no existiría. Pero también sé que hay quienes permanecen únicamente en la ciencia, como si estuvieran detenidos ahí, sin llegar a comprender que la conciencia ocupa un lugar esencial en la toma de decisiones.

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Esther Segura

Hablas de respetar los ritmos naturales del cuerpo y del planeta. ¿Cómo se traduce esa filosofía en decisiones empresariales concretas, desde la formulación hasta el crecimiento de la marca?

Lo más importante, antes que nada, es mirar a la naturaleza y comprender su ritmo, el ritmo circadiano, ese momento en que amanece y el momento en que aparece la luna. Observar ese ciclo nos recuerda el tiempo que necesita cada proceso para desarrollarse de forma adecuada, desde el tiempo que necesita una planta para crecer adecuadamente, ya sea una formulación, una idea creativa o una campaña. Damos el tiempo necesario para que la planta crezca, para el científico encargado de formular pueda hacerlo con creatividad y calma, y para que el equipo de marketing tenga la paciencia de aportar lo mejor, sin prisas ni rigidez. Cuando todo ese proceso se respeta al cliente le llega un producto final que es bueno, bello y verdadero.

"Se nos exige ser las más fuertes, hacer todo mejor que nadie y, además, ser las más bellas", Esther Segura

Como mujer emprendedora, ¿qué barreras reales encontraste al lanzar y consolidar tu proyecto y cuáles crees que siguen existiendo hoy para otras mujeres en el sector?

La primera barrera que encontré al lanzar Secretos del Agua fue la creencia de que un producto químico es más eficaz que uno procedente de la naturaleza, cuando en realidad cualquier producto químico viene de una síntesis del mundo natural, es decir, imita la naturaleza del reino vegetal. 

También pesa mucho el concepto de belleza que se ha construido a través de los medios de comunicación, un arquetipo de mujer irreal. Todo esto ha llevado a una mujer perdida en sus valores. Se nos exige ser las más fuertes, hacer todo mejor que nadie y, además, ser las más bellas. Perdemos cualidades propias de la energía femenina, intentando encajar en un rol que muchas veces nos hace sufrir en el camino. Y es entonces cuando aparece la verdadera comprensión: que lo más importante es la integridad y el mundo interior de cada persona, algo que finalmente se refleja en la piel, en el rostro y en la manera en que nos relacionamos con los demás. 

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En un sector cada vez más saturado de discursos “verdes”, ¿qué diferencia a una marca con propósito real de una que solo sigue una tendencia?

Hoy en día es fácil decir que eres una marca natural, sostenible, que cuidas el planeta o que llevas una vida orgánica porque está de moda. Pero si luego tu forma de vivir y de trabajar no refleja esos valores, todo se queda en palabras vacías. La autenticidad se refleja cuando ese discurso se sostiene en el día a día. La coherencia implica vivir de acuerdo con esos principios, ser ejemplo y mantener esa manera de trabajar desde el principio hasta el final, tanto en la empresa como en la vida personal. Significa cuidar a  tu equipo, a la familia, a los hijos, y a las personas cercanas desde el respeto, la coherencia y el amor, y actuar éticamente con los mismos valores que sostienen la empresa, haciendo un consumo ético de lo que realmente se necesita.

Por ejemplo, en mi casa nosotros toda la fruta y verdura lo hacemos un compost que luego va directamente al huerto, intentamos no sacar la basura diariamente, solo aquella que no se puede reciclar en casa. Eso nos ayuda a ser mejor personas y nos ayuda a que nuestra creatividad y nuestro impulso vaya en el sentido de recomponer, rehacer y no tirar, y devolver a la naturaleza para que esta vuelva a dar su fruto. No tener el gesto de tirar y tener que comprar otra cosa nueva. 

Si una empresa tiene varias líneas de productos que se contradicen entre sí, solo se están fijando en modas. En cambio, en Secretos del Agua, existe un marco ético que une naturaleza, ser humano y dimensión espiritual, y desde ahí se construye todo lo demás.

Si hoy tuvieras que dar un consejo a una mujer que quiere crear su propia marca de belleza, ¿qué le dirías que no suele aparecer en los manuales de emprendimiento.

Mi consejo sería que primero lo sueñe. Después, que lo escriba o lo dibuje. Y, finalmente, que reúna el valor necesario para recibir todo lo maravilloso que le va a dar la vida si va por el camino de la belleza saludable. 

La rutina de Paloma Sancho

Su enfoque combina sensibilidad estética, conocimiento técnico y una visión contemporánea del cuidado personal, alejándose del discurso rápido del “producto milagro” para apostar por rutinas coherentes y sostenibles en el tiempo. Más que seguir tendencias, Sancho propone una forma de entender la belleza desde la calma, el criterio y la autenticidad.

Crear una marca de belleza en un mercado saturado no es fácil. ¿Cuál fue el momento exacto en el que sentiste que Skinroutine tenía sentido y debía existir?

Se lanzó al mercado en marzo de 2023, pero fue un proyecto que se gestó en mi cabeza desde el 2020. Siempre digo que el mercado está muy saturado y yo no "he inventado la pólvora", pero sí un concepto que tiene un valor: una rutina de básicos, sencilla, con pasos claros y productos numerados, fácil de seguir, de la mano de los farmacéuticos y con fórmulas basadas en la ciencia, que no sigue modas ni tendencias. Y, no menos importante, con el aval de la persona que hay detrás, una periodista de belleza con más de 15 años de experiencia. Todo mi aprendizaje y knowhow está en mi marca. 

placeholder Paloma Sancho (Cortesía)
Paloma Sancho (Cortesía)

La cosmética habla mucho de resultados, pero cada vez más de rituales. ¿Qué papel juega la experiencia, el autocuidado, el tiempo para una misma, en tu filosofía de marca?

Yo soy muy de resultados, pero claro que el cuidado de la piel debe ser un ritual diario. Yo así lo practico y le dedico tiempo. Por eso me importa mucho la sensorialidad de los productos y la estética de los mismos. La cosmética se disfruta viéndola, tocándola y aplicándola. 

"Para mí la honestidad y el rigor profesional (que aplico cada día) definen mi forma de trabajar. Así lo aprendí en mi mejor escuela", Paloma Sancho

Como mujer emprendedora, ¿qué barreras te encontraste al lanzar tu propia firma y cuáles crees que siguen pesando especialmente en la industria beauty?

Las barreras a la hora de emprender son muchas, en todos los ámbitos. Son muchas horas de trabajo extra que le quitas al sueño, a tu familia, a tu tiempo libre y a ti misma. Pero no hay otra forma de conseguirlo. A mí me compensa porque creo mucho en el proyecto, porque veo la reacción de quien prueba los productos, porque veo la reacción de las farmacias que ya nos apoyan y nos tienen en sus baldas. Y, sobre todo, por todo lo que estoy aprendiendo. 

¿Cómo equilibras la credibilidad profesional con la necesidad de hablar de belleza de una forma honesta y realista?

Gracias a muchos años de trabajo como periodista de belleza he conseguido tener el respeto y cariño de todo el sector y la confianza de mucha lectoras y seguidoras. Para mí la honestidad y el rigor profesional (que aplico cada día) definen mi forma de trabajar. Así lo aprendí en mi mejor escuela (mi madre que es periodista también, mi antecesora Paloma Artola...). Esta marca es una extensión de todo esto aplicado a mi proyecto personal: dar un buen producto a aquellas personas que se fían de mi criterio, de mi buen hacer, de mi forma de entender la belleza. 

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Ahora estás en un momento de relanzamiento de la marca, como te sientes, tú sola enfrentándote a una industria tan enorme...

Con vértigo y respeto por la industria y el sector. Cuando lancé la marca en 2023 lo hice junto a un laboratorio farmacéutico español que me dio soporte comercial, de distribución... Pero con el paso del tiempo me di cuenta que esta marca necesitaba otra cosa: ser más mía y estar bajo mi control para poder ser fiel a lo que yo creo. Por eso decidí quedármela y asumir, en solitario, todo el proyecto. De este modo he podido reformular los productos (con lo último en ciencia como exosomas, complejos prebióticos, colágeno marino, péptidos...), y rediseñarlos por fuera, con un aire más moderno. También elegir mis puntos de venta, en farmacias muy seleccionadas expertas en dermocosmética, además de mi canal de venta online.

Desde las redes: Cristina Fogazzi

La mente detrás de VeraLab. Lo que empezó como un blog sincero sobre piel, tratamientos y errores cosméticos se ha convertido en una de las marcas independientes más influyentes del panorama europeo. Fogazzi ha construido su proyecto sobre dos pilares poco habituales en la industria: transparencia radical y una conversación directa con su comunidad.

Cristina, empezaste compartiendo reseñas sinceras y hoy lideras una marca con comunidad propia. ¿En qué momento sentiste que ya no solo estabas comunicando belleza, sino construyendo empresa?

Creo que no fue un único momento preciso, sino más bien una serie de pequeñas señales. Al principio simplemente compartía mi trabajo y mi experiencia como esteticista, y la gente confiaba en esa voz. Luego empecé a darme cuenta de que ya no solo hablábamos de productos o de cuidado de la piel: estábamos construyendo algo juntas.

placeholder Cristina Fogazzi
Cristina Fogazzi

Cuando las personas comenzaron a reconocerse en esa visión y a sentirse parte de una comunidad. Empecé con algunos productos creados para mis propias clientas y después intenté comercializarlos para mis seguidoras a través de una plataforma de comercio electrónico. A partir de ahí, día tras día, construí una realidad basada en la confianza y en las relaciones. Sí, llamémoslo una empresa.

El sector beauty ha estado históricamente muy ligado a la presión estética sobre las mujeres. ¿Cómo se emprende en esta industria sin alimentar esos estándares y manteniendo un discurso honesto?

Para mí, la clave siempre ha sido decir la verdad. La belleza no debería ser una competencia ni una obligación. El cuidado de la piel debería ayudarte a sentirte cómoda en tu propia piel, no a perseguir un ideal inalcanzable.

Con Veralab intentamos hablar de piel real, de imperfecciones y de rutinas sostenibles. No prometemos milagros; prometemos productos que funcionan y un diálogo honesto con las personas que nos siguen. Creo que hoy en día la gente puede reconocer de inmediato cuándo una marca es auténtica y cuándo simplemente está vendiendo un sueño irreal.

"Ser mujer y venir del mundo de la estética y las redes sociales a menudo hace que te subestimen", Cristina Fogazzi

Como mujer emprendedora, ¿cuáles han sido los prejuicios o barreras que te has encontrado por el camino?

A veces el prejuicio no es explícito, pero se percibe. Ser mujer y venir del mundo de la estética y las redes sociales a menudo hace que te subestimen. Al principio muchos pensaban que era solo comunicación, o simplemente suerte.

En realidad, siempre ha habido una enorme cantidad de trabajo, estudio y responsabilidad detrás. Con el tiempo he aprendido que no necesitas convencer a todo el mundo: basta con construir algo sólido y dejar que los resultados hablen por sí solos.

Tu enseña nació con una voz muy personal, ¿cómo se protege esa autenticidad cuando el proyecto crece y se convierte en una estructura empresarial grande?

Es una pregunta que me hago a menudo. Cuando un proyecto crece, el riesgo es que se vuelva impersonal. Por eso intento mantenerme muy presente en la visión de la marca y en la forma en que nos comunicamos. La autenticidad no es solo una cuestión de tono de voz, sino de valores. Mientras las decisiones se tomen pensando primero en las personas y solo después en los números, esa autenticidad se mantiene.

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En el marco del 8M, ¿qué mensaje te gustaría lanzar a las mujeres que quieren emprender pero sienten que todavía “no están preparadas” o que necesitan hacerlo todo perfecto antes de empezar?

Creo que nadie está nunca verdaderamente preparado. Si esperas el momento perfecto, probablemente nunca empezarás.

El consejo que daría es comenzar incluso con pequeños pasos, con lo que ya tienes. Se aprende haciendo. Y, sobre todo, no hay que tener miedo a equivocarse: muy a menudo los errores son la parte más útil del camino.

Ana Santamarina y la consciencia

Otra figura clave dentro de esta nueva generación de creadoras es ella. Su discurso se apoya en la divulgación rigurosa y en la idea de que el cuidado personal empieza mucho antes del cosmético, en los hábitos cotidianos y en la relación con el propio cuerpo. Santamarina ha conseguido trasladar esa filosofía a su comunidad, consolidándose como una de las voces que mejor representa la evolución de la belleza hacia un territorio más integral y consciente.

Ana, tu marca nace desde el rigor dermocosmético y la formulación científica. ¿Qué supuso, como mujer, abrirte camino en un sector donde la ciencia y el laboratorio han estado tradicionalmente más masculinizados?

Cuando empecé, la dermocosmética estaba muy dominada por grandes laboratorios y por una comunicación científica bastante cerrada. Como mujer emprendedora, uno de los mayores retos fue precisamente ocupar ese espacio con autoridad técnica. No bastaba con tener una buena idea o una buena formulación: había que demostrar constantemente el rigor detrás de cada decisión.

Pero también lo vi como una oportunidad. Las mujeres tenemos una sensibilidad muy particular hacia el cuidado de la piel porque lo vivimos en primera persona, y combinar esa experiencia con ciencia rigurosa puede generar propuestas muy sólidas. En mi caso, la clave fue apostar siempre por el conocimiento: entender profundamente los ingredientes, la fisiología de la piel y la evidencia científica. Cuando el discurso está bien fundamentado, acaba encontrando su lugar.

placeholder Ana Santamarina (Valero Rioja)
Ana Santamarina (Valero Rioja)

Defiendes la eficacia por encima del marketing. ¿Es más difícil emprender cuando decides que tu discurso va a ser técnico y basado en evidencia?

Sin duda es más desafiante, porque el marketing aspiracional es más rápido y más fácil de comunicar. Prometer resultados espectaculares o apoyarse en tendencias virales genera impacto inmediato, al igual que el marketing del miedo y del “toxic free”.

Nosotros decidimos ir por otro camino: explicar por qué un activo funciona, en qué concentración, en qué tipo de piel y con qué objetivo dermatológico. Eso exige educar al consumidor y construir una relación de confianza a largo plazo.

Puede que el crecimiento sea menos inmediato, pero es mucho más sólido. Cuando una persona entiende por qué un producto funciona y lo comprueba en su piel, se crea una fidelidad muy difícil de romper.

"Esa presión ha hecho que muchas mujeres desarrollen un nivel de preparación y rigor extraordinario", Ana Santamarina

Como fundadora, ¿cómo gestionas la credibilidad en un mercado saturado de tendencias rápidas y promesas virales?

La credibilidad se construye con coherencia y con tiempo. En Santamarina Cosmetics intentamos que cada lanzamiento tenga una base científica clara: estudios de ingredientes, formulaciones bien equilibradas y transparencia sobre lo que un producto puede y no puede hacer.

También creo que es importante no caer en la ansiedad de las tendencias. En dermocosmética, la piel no responde a modas, responde a biología. Nuestro trabajo es respetar esa biología y formular con criterio.

Si una marca mantiene ese compromiso durante años, la credibilidad llega casi de forma natural.

En tu experiencia, ¿las mujeres emprendedoras en el ámbito científico sienten una presión extra por demostrar constantemente su conocimiento y autoridad?

Sí, creo que muchas lo hemos sentido en algún momento. En sectores técnicos todavía existe una expectativa implícita de que tienes que demostrar más, explicar más o justificar más tus decisiones.

Pero también veo que esa presión ha hecho que muchas mujeres desarrollen un nivel de preparación y rigor extraordinario. En mi caso, siempre he intentado que la autoridad venga del trabajo bien hecho.

La ciencia tiene algo muy positivo: al final, los resultados hablan por sí solos.

La industria de la belleza está dominada por grandes grupos internacionales, laboratorios lejanos y discursos calcados sobre innovación, lujo y eficacia. Pero en paralelo, y muchas veces a contracorriente, han ido surgiendo marcas españolas creadas por mujeres que no buscaban ocupar un hueco de mercado, sino resolver una inquietud personal. De la experiencia propia al negocio, del salón al laboratorio, de la intuición al método.

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