Así es el tratamiento antiencrespamiento que usa Victoria Federica
Se lo ha hecho en Barcelona para preparar su melena para la llegada del verano
El encrespamiento tiene algo de castigo estacional. En invierno se culpa a la calefacción, en verano a la humedad, y entre medias casi cualquier cambio de tiempo sirve para que el pelo decida hacer lo que quiere. Por eso no sorprende demasiado que uno de los tratamientos más comentados últimamente en determinados salones tenga precisamente como objetivo controlar el frizz sin dejar el cabello rígido ni con aspecto “trabajado”.
La última en probarlo ha sido Victoria Federica, que ha vuelto a ponerse en manos de su peluquera de confianza de Barcelona para preparar su melena de cara al verano.
La influencer acudió al salón ANARA by Ana Lérida, uno de los espacios más conocidos de la ciudad en coloración y tratamientos capilares, para realizarse SMOOTHFILLER™, un tratamiento antiencrespamiento de Wella Professionals pensado para suavizar el cabello sin alterar su estructura natural.
Durante años, muchos tratamientos alisadores arrastraron cierta mala fama porque terminaban dejando el pelo demasiado lacio, apelmazado o directamente dañado. El boom del “glass hair” y de las melenas ultraplanchadas hizo bastante daño en ese sentido. Ahora todo ha cambiado un poco. Lo que buscan muchas mujeres no es tanto transformar radicalmente su cabello como conseguir que tenga mejor aspecto con menos esfuerzo.
Ana Lérida, estilista y colorista, lleva tiempo defendiendo precisamente esa idea de naturalidad controlada. En este caso, el objetivo era “potenciar una melena saludable y sofisticada, eliminando el frizz sin perder naturalidad ni movimiento”. Y eso explica bastante bien por qué este tipo de tratamientos están funcionando ahora mismo: prometen mejorar el pelo, no cambiarlo.
El tratamiento al que se ha sometido Vic (según sus amigas) actúa rellenando los huecos de proteína de la fibra capilar desde el interior y sus resultados pueden durar hasta 90 días, según explica la marca. La fórmula, además, prescinde de siliconas, aceites minerales y fragancias añadidas. Y esto tampoco es casual. En peluquería cada vez se habla más de minimalismo cosmético capilar, una tendencia bastante relacionada con el cansancio general hacia las rutinas larguísimas y los productos excesivamente pesados.
De hecho, muchos estilistas coinciden en que el verdadero reto ya no es solo hidratar el cabello, sino conseguir que siga teniendo movimiento y textura natural después del tratamiento. Porque una cosa es controlar el encrespamiento y otra acabar con una melena que parece inmóvil.
En el caso de la madrileña, además, hay un detalle bastante lógico detrás de esta puesta a punto capilar: el verano suele ser uno de los peores momentos para las melenas largas y oscuras. El sol, el salitre, el cloro y la humedad tienden a volverlas más porosas, especialmente si hay coloración o herramientas térmicas de por medio. Por eso muchos salones recomiendan realizar tratamientos reparadores justo antes de empezar la temporada de playa y piscina.
Después de años de exceso, pelo extremadamente pulido, ondas imposibles, acabados muy producidos, hay cierta vuelta a una imagen más relajada. Melenas con brillo, sí, pero que sigan pareciendo cabello real. Eso conecta bastante con la estética beauty que domina ahora mismo.
La propia composición del tratamiento también encaja con ese cambio de mentalidad. Según explica Wella Professionals, la fórmula está elaborada con solo ocho ingredientes seleccionados y es vegana. Puede parecer un detalle menor, pero el consumidor beauty está mucho más pendiente que hace unos años de las formulaciones y de cómo afectan al cabello a largo plazo.
En peluquería se nota especialmente en una cosa: ya casi nadie quiere sacrificar salud capilar por resultado inmediato. Las clientas siguen buscando brillo y control, claro, pero no a costa de terminar con el pelo quebradizo unos meses después.
Este salón lleva años trabajando precisamente con perfiles que exigen bastante mantenimiento capilar por exposición pública constante. Entre sus clientas habituales figuran nombres como Tamara Falcó, Nieves Álvarez, Macarena Gómez, o Melissa Jiménez. Y eso también explica por qué este tipo de tratamientos tienen cada vez más peso dentro de la peluquería premium: funcionan especialmente bien para quienes necesitan que el pelo aguante bien durante semanas, incluso con viajes, eventos y herramientas de calor frecuentes.
El encrespamiento tiene algo de castigo estacional. En invierno se culpa a la calefacción, en verano a la humedad, y entre medias casi cualquier cambio de tiempo sirve para que el pelo decida hacer lo que quiere. Por eso no sorprende demasiado que uno de los tratamientos más comentados últimamente en determinados salones tenga precisamente como objetivo controlar el frizz sin dejar el cabello rígido ni con aspecto “trabajado”.