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Schiaparelli en el V&A: por qué esta exposición explica mejor que nunca la moda como arte
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MODA & CULTURA

Schiaparelli en el V&A: por qué esta exposición explica mejor que nunca la moda como arte

La exposición recoge bien ese momento en el que la moda empieza a dialogar con el arte de forma directa, sin complejos

Foto: Uno de los vestidos expuestos de Elsa Schiaparelli (EFE)
Uno de los vestidos expuestos de Elsa Schiaparelli (EFE)

Hay exposiciones muy esperadas y esta es una de ellas. Además esta te obligará a pararte un poco más, casi como si estuvieras viendo un desfile congelado en el tiempo. La nueva muestra del Victoria & Albert Museum, 'Schiaparelli: Fashion Becomes Art', va más por ahí. No solo porque reúne piezas históricas, más de cien looks y varias obras de arte, sino porque ayuda a entender algo que muchas veces se dice sin pensar demasiado: en qué momento la moda deja de ser solo ropa y pasa a ser arte.

El recorrido arranca en los años 20, cuando Elsa Schiaparelli aterriza en París en pleno auge del surrealismo. No es un dato decorativo. Es la clave de todo. Mientras otras casas trabajaban desde la elegancia clásica, ella se rodeaba de artistas como Dalí, Man Ray o Jean Cocteau y trasladaba esa conversación al armario. De ahí salen piezas que hoy siguen pareciendo raras, en el mejor sentido: vestidos con esqueletos dibujados, lágrimas impresas o ese sombrero con forma de zapato que todavía circula por Pinterest como si fuese una ocurrencia reciente.

placeholder Una de las partes de la exhibición (EFE EPA TOLGA AKMEN)
Una de las partes de la exhibición (EFE EPA TOLGA AKMEN)

No sorprende que Coco Chanel, poco amiga de experimentos ajenos, la definiera como “esa artista italiana que hace ropa”. La frase, que pretendía ser despectiva, hoy funciona casi como el mejor titular posible. Porque eso es exactamente lo que hacía Schiaparelli: borrar la línea entre vestir y provocar.

La exposición recoge bien ese momento en el que la moda empieza a dialogar con el arte de forma directa, sin complejos. También recuerda algo que a veces se olvida: su impacto no se limitó a las clientas privadas. Durante los años 30 y 40 diseñó para cine y teatro, vistiendo a figuras como Mae West o Marlene Dietrich, lo que amplificó su estética mucho más allá de los salones de París. No era solo una diseñadora de élite; era, en cierto modo, una creadora de imágenes colectivas.

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Luego llega el parón. La Segunda Guerra Mundial, el cierre de la casa en los años 50, y décadas en las que Schiaparelli queda más como referencia histórica que como marca viva. Hasta que, ya en los 2000, se recuperan los archivos y, en 2012, la maison vuelve a abrir en la Place Vendôme. Es un regreso con peso simbólico, pero todavía sin una dirección clara.

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Desde su nombramiento en 2019, el diseñador texano ha hecho algo que no era tan evidente: reactivar el legado sin convertirlo en disfraz. En la exposición se ve bastante bien esa evolución. Sus piezas no intentan replicar literalmente a Elsa, pero sí capturan su lógica. Hay surrealismo, sí, pero filtrado por una estética más depurada, más contemporánea. Las siluetas son escultóricas, los dorados casi obsesivos, y hay un juego constante con el cuerpo, corsés que parecen armaduras, bustos exagerados, joyas que funcionan como piezas centrales del look.

placeholder La luz y las sombras actúan sobre las piezas (EFE EPA TOLGA AKMEN
La luz y las sombras actúan sobre las piezas (EFE EPA TOLGA AKMEN

En los últimos años, además, Schiaparelli ha recuperado algo que define a las grandes casas de alta costura: presencia cultural. No es solo una marca que desfila en París; es una marca que aparece en las alfombras rojas de forma reconocible. Dua Lipa, Ariana Grande… nombres que no eligen estos diseños por discreción, precisamente. Hay teatralidad, pero también intención.

Lo interesante de ver todo esto junto, los archivos de los años 30 y las colecciones actuales, es que la conversación entre pasado y presente no parece forzada. Más bien al contrario. Hay una coherencia bastante rara en una casa con tantos años de historia: la idea de que la moda puede ser incómoda, irónica, incluso un poco absurda.

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Y eso, en el contexto actual, tiene bastante sentido.

Porque mientras muchas tendencias giran en torno a lo fácil de llevar, lo “ponible”, Schiaparelli sigue apostando por lo contrario. No busca integrarse, sino destacar. En un momento en el que el lujo a veces se diluye en básicos caros, esta casa insiste en que la alta costura también puede ser espectáculo.

Quizá por eso esta exposición funciona especialmente bien ahora. No es solo un repaso histórico ni un homenaje a una diseñadora adelantada a su tiempo. Es, sobre todo, una forma de entender por qué ciertas ideas, las que se salen de la norma, las que incomodan un poco, son las que terminan dejando huella.

Hay exposiciones muy esperadas y esta es una de ellas. Además esta te obligará a pararte un poco más, casi como si estuvieras viendo un desfile congelado en el tiempo. La nueva muestra del Victoria & Albert Museum, 'Schiaparelli: Fashion Becomes Art', va más por ahí. No solo porque reúne piezas históricas, más de cien looks y varias obras de arte, sino porque ayuda a entender algo que muchas veces se dice sin pensar demasiado: en qué momento la moda deja de ser solo ropa y pasa a ser arte.

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