Elle Fanning se rinde a la tendencia mix & no match que funciona
Su look entre boho y sofisticado en el Moma para el estreno de "Margo's got money troubles" en Nueva York es una inspiración
Este look tiene más truco del que parece. A primera vista es ese tipo de estilismo que ves y piensas: fácil, me lo puedo poner mañana. Pero en realidad está bastante más pensado.
El original viene de Rabanne (la firma del grupo Puig), concretamente de su colección de invierno, donde esa mezcla de brillo, lencería y piezas más “de calle” ha sido bastante protagonista. La idea no es nueva para la casa, siempre ha jugado con lo metálico y lo sensual, pero aquí está bajada a algo mucho más llevable.
Y lo interesante es que, aunque sea de invierno, se puede adaptar perfectamente a primavera.
La base del look es un top lencero de seda con encaje, muy reconocible y fácil de encontrar en firmas como Intimissimi. Es esa prenda que lleva años entrando y saliendo del armario, pero que ahora vuelve con una lectura más relajada. Ya no es solo para la noche: se mezcla con prendas más funcionales y listo.
Encima, una camisa de lamé marrón. Aquí está el giro y la prenda que protagoniza. Porque lo lógico sería reservarla para un evento o algo más nocturno, pero se lleva abierta, sin esfuerzo, casi como si fuera una sobrecamisa. Esa forma de “quitarle importancia” es lo que hace que funcione. Para primavera, incluso podrías cambiarla por una versión más ligera o directamente prescindir de ella y quedarte solo con el top.
La falda, en este caso te proponemos una midi estampada de Aniye By, es la que equilibra todo. Tiene ese punto práctico que baja el look a tierra. El detalle del encaje asomando conecta con el top, pero sin resultar obvio. Además, la silueta es de las que favorecen sin complicarse: cintura alta y largo justo por debajo de la rodilla.
En los zapatos no hay experimentos. Unos salones negros de Lodi, clásicos, con un poco de brillo, que acompañan perfectamente al look. Aquí no hace falta reinventar nada: funcionan porque no llaman la atención más de la cuenta.
Y luego está el bolso. El Lauren 1979 de Bottega Veneta en rojo rompe con todo lo anterior. No combina, no busca hacerlo. Simplemente corta el look y le da ese punto más actual. Es el típico gesto que parece pequeño pero cambia bastante el resultado final.
Si lo piensas para primavera, la adaptación es sencilla: mantener la base lencera, aligerar capas y jugar con accesorios. Cambiar el salón por una sandalia, la chaqueta por algo más ligero o incluso nada. La clave está en esa mezcla de registros: algo delicado, algo más estructurado y un punto de contraste.
Este look tiene más truco del que parece. A primera vista es ese tipo de estilismo que ves y piensas: fácil, me lo puedo poner mañana. Pero en realidad está bastante más pensado.