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Brigitte Macron ha cantado ‘a mi manera’ con su mantilla en el Vaticano
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PROTOCOLO & MODA

Brigitte Macron ha cantado ‘a mi manera’ con su mantilla en el Vaticano

No romper el protocolo, pero sí tensarlo un poco. Lo justo para dar conversación a las que nos gusta la moda

Foto: Brigitte Macron (Gtres)
Brigitte Macron (Gtres)

Y no, no es literal. No se ha arrancado con un “My Way” delante del Papa, pero casi, porque lo que ha hecho con el protocolo tiene bastante de versión propia.

Porque cuando una primera dama pisa el Vaticano, el guion está bastante claro: negro riguroso, discreción absoluta y, en el caso de las mujeres, mantilla cubriendo la cabeza. Es una de esas normas que rara vez se cuestionan. Pero Brigitte, que lleva años construyendo un estilo muy reconocible, ha decidido que se podía hacer de otra forma. La mantilla estaba. Pero no donde se esperaba.

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En lugar de cubrirse la cabeza, se la ha colocado al cuello, anudada, cayendo sobre los hombros como si fuese un pañuelo más dentro del look. Un gesto pequeño, pero suficiente para cambiar completamente la lectura. Porque deja de ser un símbolo rígido y pasa a integrarse en el estilismo, casi como un accesorio más. Y ahí es donde está la gracia.

El resto del look no se mueve un milímetro de su zona de confort, que en su caso funciona muy bien. Vestido negro, de largo midi, con cuello alto y manga larga, bastante limpio, sin adornos innecesarios. La silueta es la que lleva años defendiendo: ajustada arriba, ligeramente evasé abajo, marcando cintura sin exagerar. Es un uniforme, sí.

placeholder Brigitte Macron en el Vaticano (Gtres)
Brigitte Macron en el Vaticano (Gtres)

Los zapatos, también previsibles, y acertados: salón negro, tacón fino, nada que distraiga. Y el bolso, pequeño, en la misma línea. Todo está pensado para no robar protagonismo a lo importante… o al menos a lo que se supone que es importante en este tipo de actos.

Luego está el pelo, que también juega su papel. Recogido bajo, con ese aire ligeramente desenfadado que suaviza el conjunto. No es un moño rígido ni excesivamente pulido, y eso encaja bastante con la forma en la que lleva la mantilla. Todo tiene un punto relajado dentro de lo formal, que no es tan fácil de conseguir.

placeholder Brigitte Macron (REUTERS Guglielmo Mangiapane)
Brigitte Macron (REUTERS Guglielmo Mangiapane)

Y claro, esto no sale de la nada. Brigitte Macron lleva tiempo demostrando que entiende bien la moda, no solo como algo estético, sino como lenguaje. Su relación con Nicolas Ghesquière, director creativo de Louis Vuitton, no es casual, y se nota en esa forma de trabajar sobre básicos muy depurados, casi minimalistas, pero con decisiones muy concretas que los hacen distintos.

Aquí no hay colores llamativos, ni experimentos raros. Negro, como manda el protocolo. Pero ella ha pensado que dentro de ese negro, hay margen para decir algo.

Porque al final, más allá de la mantilla, lo que hay es una actitud bastante clara: cumplir, pero a su manera.

Y no, no es literal. No se ha arrancado con un “My Way” delante del Papa, pero casi, porque lo que ha hecho con el protocolo tiene bastante de versión propia.

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