Existe una realidad: nadie quiere sufrir con los zapatos en primavera. Ni en esta estación ni nunca, pero cuando empieza el buen tiempo se nota más, porque pasas más horas fuera de casa, caminas más y los planes se alargan. Y eso está cambiando bastante lo que vemos ahora en tiendas y en eventos de moda.
Justo estos días, en Madrid, en el aniversario de la firma de calzado miMaO, que reunió a muchas personalidades del panorama social, se veía muy bien ese cambio. No era tanto un desfile de “zapatos tendencia” imposibles, sino más bien una colección de looks reales, de esos que luego sí te pondrías cualquier día.
Lo primero: la comodidad ya no es negociable. Pero lo interesante es que tampoco se plantea como algo aburrido o secundario. En el caso de miMaO, forma parte del propio ADN de la firma, que lleva años trabajando sobre esa idea de calzado “made in Spain” con tecnología del confort. La marca combina materias primas y pieles de calidad con sistemas propios, como la plantilla absorber foam y la gota de confort gel, pensados para aportar un extra de comodidad sin renunciar a la estética.
A partir de ahí, lo que estamos viendo es una especie de vuelta a lo conocido, pero mejor hecho. Las bailarinas, por ejemplo, están otra vez en todas partes. Pero no son las mismas de hace unos años: ahora tienen líneas más limpias, pieles más suaves y detalles más cuidados. Funcionan porque son fáciles, combinan con todo y no complican el look.
Con los mocasines pasa algo parecido. Siguen ahí, pero más ligeros, menos rígidos y más adaptados a una rutina real. Se llevan con pantalón ancho, con vaqueros rectos, incluso con vestidos. Es ese tipo de zapato que no necesita llamar demasiado la atención para hacer que todo encaje.
Mimao
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Con los mocasines pasa algo parecido. Siguen ahí, pero más ligeros, menos rígidos. Se llevan con pantalón ancho, con vaqueros rectos, incluso con vestidos. Es ese tipo de zapato que no destaca demasiado, pero que hace que todo tenga sentido.
Luego está el universo de los tacones, que también ha cambiado bastante. El stiletto de “aguanto lo que haga falta” ya no domina como antes. Ahora gana terreno el tacón medio, más ancho, más estable, de esos que te permiten estar de pie durante horas sin acordarte de que los llevas puestos. No es el más aparatoso, pero sí el que de verdad funciona.
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En paralelo, los slingbacks, los de talón abierto, vuelven fuerte (ya lo lleva demostrando desde hace tiempo la Reina). Son prácticos para entretiempo, más frescos que un zapato cerrado pero sin ser sandalia del todo. Y además tienen ese punto un poco más arreglado que hace que te sirvan para mil planes distintos.
En el desfile de Gucci se vieron slingbacks (Launchmetrics Spotlight)
En cuanto a colores, sí, hay tonos claros (beige, blanco roto, arena) porque son fáciles y combinan con todo lo que empezamos a sacar ahora del armario. Pero también se está viendo bastante color más vivo: rojos, azules, algún metalizado suave… Eso nos dicen los expertos de la firma Mimao. Pero, no en plan exagerado, sino como detalle que levanta el look sin que parezca que te has complicado demasiado.
Otra cosa que está pesando bastante, y que en el caso de miMaO se ve claro, es todo lo que tiene que ver con el “made in Spain” . No es solo una etiqueta bonita. Cada vez interesa más saber dónde y cómo se hacen las cosas. Producción local, trabajo con artesanos, materiales de calidad… todo eso suma, sobre todo cuando hay tantísima oferta.
Fundada en 2016, la marca fabrica y diseña sus productos en España, trabajando mano a mano con artesanos localizados en la zona de Elche. Más de 150 manos artesanas participan en el proceso de creación de cada zapato, en una cadena de producción donde la artesanía sigue ocupando un lugar esencial.
Ese trabajo minucioso, en el que intervienen manos expertas en cada fase, permite a la firma combinar técnicas tradicionales con estándares de calidad muy altos. El resultado son acabados singulares, una mayor durabilidad y una forma de entender el producto mucho más cuidada.
Por eso, cuando hablamos hoy de “made in Spain”, ya no se trata solo de una etiqueta bonita. Cada vez interesa más saber dónde se fabrica un zapato, con qué materiales, bajo qué procesos y con qué filosofía detrás. Producción local, saber hacer artesanal, calidad y diseño siguen siendo valores con mucho peso en un mercado saturado de oferta.
Mimao (Cortesía)
Y luego está el contexto real: quién lleva estos zapatos. Ya no se piensa solo en alguien que se viste para una foto o para un evento puntual. Se piensa en personas que trabajan, que se mueven, que enlazan varios planes en un mismo día y que necesitan que el calzado se adapte a esa vida, no al revés.
Con esta nueva propuesta, miMaO no solo presenta una colección, también refuerza una forma de entender el calzado: una en la que tradición e innovación no compiten, sino que se complementan. La firma, que ya está presente a través de su canal online en mercados como España, Bélgica, Francia, Luxemburgo, Reino Unido, Países Bajos, Alemania y Portugal, cerró 2024 con una facturación superior a los 10 millones de euros y continúa mirando hacia nuevos mercados. Pero más allá de los datos, lo que deja claro es otra cosa: que hoy un zapato tiene que ser bonito, sí, pero también sensato, durable y cómodo de verdad.
Y luego está el contexto real: quién lleva estos zapatos. Ya no es solo alguien que se viste para una foto o un evento puntual. Es gente que trabaja, que se mueve, que tiene mil planes en un mismo día. Y eso hace que el calzado tenga que adaptarse a esa vida, no al revés.
Existe una realidad: nadie quiere sufrir con los zapatos en primavera. Ni en esta estación ni nunca, pero cuando empieza el buen tiempo se nota más, porque pasas más horas fuera de casa, caminas más y los planes se alargan. Y eso está cambiando bastante lo que vemos ahora en tiendas y en eventos de moda.