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Siete datos que demuestran que ya NO estás para ir a los cierres de Ibiza

Asumámoslo. El tiempo pasa (que diría Madonna) y si cada vez que sales de fiesta tardas una semana en recuperarte, la última gran juerga en la isla pitiusa podría dejarte KO

Foto: Festival Ultra, tres días de música electrónica y hedonismo en Miami. (EFE)
Festival Ultra, tres días de música electrónica y hedonismo en Miami. (EFE)
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Septiembre está a punto de terminar y con él finaliza una serie de noches infinitas a pie de playa en las que has bailado hasta desgastar las suelas de tus sandalias favoritas (y carísimas). Y si bien es cierto que no te has perdido ni una fiesta (o eso has intentado), no lo es menos que cada vez que echas la vista atrás y recuerdas los horribles días D (después de la fiesta), piensas: “Pero ¿quién me manda a mí meterme en estos berenjenales a mi edad?”. ¿Qué te está pasando?

Tranquila, está todo bien. El único ‘inconveniente’ es que ya no tienes veinte años y tu cuerpo y tu mente están comenzando a jugarte malas pasadas por intentar vivir la fiesta en todo su esplendor. Pasada la treintena, nadie duda de que sigues siendo muy joven de espíritu a lo Lomana, pero ni tus plantas de los pies ni tu paciencia piensan ya lo mismo. Es pura biología y ley de vida. Nada de lo que preocuparse.

  • Te parece que la música está muy alta

¿Problemas de oído? No, la cuestión es que a partir de cierta edad, ir de fiesta se convierte más en un acto social en el que aprovechar para ponerte al día con tus amigos a los que llevas sin ver desde que se casaron, tuvieron el primer hijo, cambiaron de país, tienen horarios laborales infernales… Y claro, así pasa, que te gustaría hablar con el técnico de sonido para que baje un poquito los decibelios.

  • Hay demasiada gente

¿En qué momento empezó a molestarte el hecho de estar bailando escoltada por dos personas (a las que no conoces) que se han pegado a ti como una calcomanía al brazo de un adolescente? Por no hablar de esos golpes de melena que se marca la chica que tienes justo delante y que está haciendo que te hagas un movimiento Matrix cada dos por tres (seis). Y si lleva coleta alta, peor todavía.

  • No soportas hacer cola

Y de ningún tipo. Te irrita soberanamente el hecho de tener que esperar media hora para ir al baño, para pedir una copa… Además, antes tenías un radar intuitivo por el que sabías perfectamente el momento exacto en el que no tendrías que esperar más de diez minutos para lograr tu objetivo. Sentimos comunicarte que a partir de los treinta ese radar comienza a fallar. Mala suerte.

  • Quieres sentarte (y no en el suelo)

Ahora es cuando te acuerdas de ese momento en el que tu madre te decía: “Hija, yo no sé cómo los jóvenes de ahora aguantáis de pie en la discoteca. En mi época había sillas”. ¿Dónde están ahora que se necesitan?

  • No tienen tu bebida favorita

No es que en la discoteca no haya ron (que lo hay). Es que no es el de la marca que a ti te gusta y claro, entre eso y tener que beberte el cubata en vaso de tubo y no en una copa de balón…. Te molesta, asúmelo.

  • Todo el mundo te parece (insultantemente) más joven

Que la edad no importa (como el tamaño) es una verdad universal. Sin embargo, ¿por qué no paras de ver a chicos y chicas que podrían ser tú hace cinco años? Otra revelación que no te esperabas: efectivamente, son tú hace un lustro.

  • Ya no te vistes ni te maquillas 'a la moda'

Te has puesto tus mejores galas y ni por esas te sacarían en la sección de ‘las más cool de la fiesta’. ¿El motivo? No te has enterado de que la purpurina es la mejor aliada de tus mejillas y tampoco llevas la riñonera colgada como si fuese la banda de Miss Universo. Deberías entrar más en Instagram.

Así pues, ¿eres tú o son las fiestas? Pues lo uno y lo otro. Lo mejor es que asumas que ambas estáis evolucionando.

De ahí que si estás pensando en darte una vuelta por las espectaculares ‘closing party’ de Ibiza (‘F*** me I’m Famous’, la de David Guetta en Pacha es el próximo 4 de octubre), quizá sería conveniente que primero hicieses examen de conciencia. Nosotros, en un alarde de solidaridad sin precedentes, hemos seleccionado estos pensamientos que, si ya te han rondado por la mente, demuestran que tu mejor plan para decir adiós definitivamente al verano es ‘peli, sofá y manta’. De nada.

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