Un molino mallorquín 'très chic' para disfrutar de las fiestas y las estrellas fugaces de agosto
Son Molí Country House acaba de abrir sus puertas y ya es mucho más que un hotel rural. Su cercanía a Palma permiten combinar descanso y experiencias únicas: arte, música, fiestas populares y los cielos estrellados más bonitos
Son Molí Country House redefine la idea de escapada rural en Mallorca. (Cortesía)
A tan solo quince minutos de Palma, Son Molí Country House redefine la idea de escapada rural. Este agroturismo de 22 habitaciones, rodeado de huertos, viñedos y almendros, evoca la Mallorca más auténtica. El entorno natural, de más de 50.000 metros cuadrados, invita a bajar el ritmo y reconectar, pero su ubicación estratégica permite disfrutar también de planes vibrantes, especialmente en agosto, cuando la isla se llena de propuestas culturales, musicales y astronómicas.
El hotel rinde homenaje a la tradición agrícola de la isla, empezando por su nombre, inspirado en el molino de viento que preside la fachada. Estos molinos, antaño esenciales para moler trigo o extraer agua, hoy son símbolos del paisaje rural mallorquín. El respeto por lo local está presente en cada rincón: muros de piedra seca, persianas verdes que regulan el sol con elegancia y un diseño que mezcla lo autóctono con lo cosmopolita.
Son Molí Country House. (Cortesía)
El interiorismo combina vigas vistas, alfombras de fibra natural y doseles mediterráneos, con espejos de inspiración oriental, lámparas sofisticadas y camas king size. Esta dualidad se traslada también al espíritu del lugar: aquí se puede practicar yoga al amanecer o asistir a un concierto en Palma al anochecer; leer en una tumbona junto a la piscina o bailar bajo las estrellas en una verbena.
Son Molí Country House. (Cortesía)
Y es que agosto es el mes perfecto para alojarse en Son Molí y explorar los contrastes de Mallorca. Muy cerca del hotel, el pueblo de Sa Pobla celebra su reconocido Festival de Jazz, con conciertos nocturnos entre plazas e iglesias que transportan a los amantes del género. También en Calvià, el Festival Es Jardí ofrece una agenda diversa en un entorno natural, con artistas como Bomba Estéreo, Blue o Marc Anthony, y un escenario dedicado a talentos locales.
Son Molí Country House. (Cortesía)
Para quienes buscan emociones fuertes, el recinto Son Fusteret en Palma acoge actuaciones como Leiva (9 de agosto), Carl Cox (15) o Arde Bogotá (23), además de la fiesta electrónica Elrow XXL (30), con doce horas de música y fantasía escénica. Y para los que prefieren lo tradicional, las fiestas populares de Cala Blava combinan teatro, música, actividades infantiles y la imprescindible verbena final.
Pero no todo es ritmo frenético. Desde Son Molí, se puede observar el cielo limpio del centro de la isla para disfrutar del espectáculo anual de las perseidas, especialmente intenso este año entre el 11 y el 14 de agosto. Un plan perfecto para cerrar el día en calma tras explorar mercados, asistir a un taller artesanal o recorrer en bicicleta las rutas campestres que rodean el hotel.
Son Molí Country House. (Cortesía)
En definitiva, Son Molí Country House es el lugar ideal para quienes quieren hacerlo todo… o nada. Con la comodidad de un hotel boutique y el alma de una finca tradicional, permite elegir cada día entre silencio o música, campo o ciudad, contemplación o celebración. Un refugio sofisticado desde el que saborear lo mejor de la otra Mallorca, también en pleno verano.
A tan solo quince minutos de Palma, Son Molí Country House redefine la idea de escapada rural. Este agroturismo de 22 habitaciones, rodeado de huertos, viñedos y almendros, evoca la Mallorca más auténtica. El entorno natural, de más de 50.000 metros cuadrados, invita a bajar el ritmo y reconectar, pero su ubicación estratégica permite disfrutar también de planes vibrantes, especialmente en agosto, cuando la isla se llena de propuestas culturales, musicales y astronómicas.