Quienes buscan desconectar en septiembre sin renunciar al encanto del norte, tienen una joya escondida que sigue pasando desapercibida para muchos. Se trata de la Playa de Gulpiyuri, un enclave natural situado en Asturias que, a pesar de su tamaño reducido, ofrece una experiencia inigualable en plena naturaleza.
Lo que hace única a esta playa es que está considerada una de las pocas playas interioresdel mundo. A pesar de no estar directamente conectada con el mar, sus aguas saladas llegan a través de un túnel natural horadado en la roca caliza, creando una piscina natural alimentada por las mareas del Cantábrico. Un fenómeno geológico excepcional que ha sido declarado 'Monumento Natural'.
Ubicada entre las localidades de Llanes y Naves, Gulpiyuri está rodeada por prados verdes y formaciones rocosas que refuerzan su aspecto escondido. El acceso no se realiza por carretera directa, sino a pie, lo que contribuye a mantener la calma y la sensación de descubrimiento. Este carácter semioculto la convierte en una alternativa perfecta para quienes desean disfrutar del paisaje sin aglomeraciones.
Además, el mes de septiembre ofrece una ventaja añadida: temperaturas agradables y menos visitantes. La combinación de estos factores permite vivir la playa de manera más íntima, sin ruidos ni prisas. Los aficionados a la fotografía, el senderismo o el simple placer de leer un libro frente al mar encontrarán aquí un pequeño paraíso.
Uno de los mayores atractivos de Gulpiyuri es su versatilidad para todo tipo de visitantes. Desde familias que buscan un entorno seguro y sereno, hasta parejas que desean un rincón romántico alejado del bullicio. Además, la cercanía con otras playas y pueblos con encanto la convierten en un excelente punto de partida para explorar la zona.
La Playa de Gulpiyuri es mucho más que una rareza geológica, es una invitación a descubrir la naturaleza de forma pausada, a conectar con el entorno y a disfrutar de una costa diferente, alejada del turismo masivo. Para quienes buscan empezar el otoño con energía renovada, este rincón asturiano es, sin duda, una apuesta segura.
Quienes buscan desconectar en septiembre sin renunciar al encanto del norte, tienen una joya escondida que sigue pasando desapercibida para muchos. Se trata de la Playa de Gulpiyuri, un enclave natural situado en Asturias que, a pesar de su tamaño reducido, ofrece una experiencia inigualable en plena naturaleza.