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Pide prisión por "reiteración delictiva"

El Banco de Luxemburgo afirma que Arantxa Sánchez Vicario contrató a "testaferros"

En su escrito judicial aseveran que la tenista y su exmarido Josep Santacana "disponían de un patrimonio millonario camuflado dentro de una red de sociedades fiduciarias"

Foto: Arantxa y Santacana, en una foto de archivo. (Gtres)
Arantxa y Santacana, en una foto de archivo. (Gtres)

El Banco de Luxemburgo será implacable con Arantxa Sánchez Vicario y su exmarido Josep Santacana. Ya lo está siendo, de hecho. Les acusan de “reiteración delictiva” y de aprovechar su libertad para un “agravamiento del alzamiento de bienes”. Por este y muchos otros motivos que detallamos a continuación, la entidad bancaria internacional ha pedido de nuevo el ingreso en prisión de la pareja.

Vanitatis ha tenido acceso al escrito de apelación presentado en el Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona para reclamar, otra vez, que Arantxa y Pepe sean encarcelados de manera preventiva. Para argumentar la petición, el escrito es minucioso, implacable y duro. Muy duro.

Lea aquí: El Banco de Luxemburgo apela y vuelve a pedir prisión a Sánchez Vicario y Santacana

“El juzgado había dictado la prohibición de disponer a fin de que los querellados no siguieran vendiendo activos cuyo precio desaparecía, como habían hecho antes, durante y después de la sentencia condenatoria a pagar al Banco de Luxemburgo más de siete millones de euros”, se lee.

“Los querellados desobedecieron al juzgado, cambiaron al anterior liquidador y nombraron a una nueva liquidadora de la sociedad, que, desobedeciendo la prohibición judicial, y abiertas las diligencias por vaciamiento patrimonial, vendieron el último inmueble que les quedaba, en la avenida Diagonal, con sus plazas de parking, por precio vil, haciendo desaparecer el dinero”.

Arantxa Sánchez Vicario y su esposo, Josep Santacana, en una imagen de archivo. (Gtres)
Arantxa Sánchez Vicario y su esposo, Josep Santacana, en una imagen de archivo. (Gtres)

Según el escrito, el exmatrimonio “disponía de un patrimonio millonario camuflado dentro de una red de sociedades fiduciarias. Hicieron desaparecer todo el patrimonio de las sociedades. El precio de las ventas de los inmuebles ha desaparecido”, aseveran de forma dura. Para añadir: “Mientras estaban siendo investigados por esos hechos reiteraron su actuación criminal, vendiendo los últimos inmuebles”.

Vanitatis
Vanitatis

El banco ya pidió la prisión de la pareja y el juzgado la denegó, algo que no entienden. Por eso apelan. Consideran que si siguen en libertad, "pueden seguir disponiendo del dinero que obtuvieron con las ventas de inmuebles y consumando su claramente evidenciada voluntad de poner su patrimonio a salvo de su legítimo acreedor y a salvo de la ejecución judicial que les persigue".

Porque, prosigue, los querellados "están usando esa libertad para dificultar o hacer imposible el cobro del crédito legítimo que ha ordenado el juzgado".

Los argumentos se apoyan en pruebas detallas y minuciosas, decíamos. Aseguran que la empresa Euroilla Inversiones SL era la propietaria del piso de avenida Diagonal en el que vive la madre de Arantxa y de dos plazas de garaje en el mismo edificio. Pero que el 20 de septiembre de 2016 se procedió a la venta, una vez ya presentada la querella y después de abiertas diligencias, a la empresa Private Buildings SL.

Según el escrito, Euroilla Inversiones no podía vender sus inmuebles por notificación judicial. En el documento denuncian que el matrimonio contaba con testaferros, a quienes acusan de seguir los dictados de Sánchez Vicario y Santacana para hacer desaparecer su patrimonio y no tener que saldar así su deuda con el banco.

¿Prisión?

Por todo ello, consideran que la prisión inmediata es una medida "urgente e imprescindible" para "frenar la actuación de los querellados, que parecen no parar ni ante el control directo e inmediato del propio juzgado".

Pese a que en un auto se rechazó el ingreso en prisión provisional, la juez sí ve en la actitud de la pareja "indicios serios de criminalidad". “De lo avanzado de la instrucción”, escribe la responsable del Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona, “debe concluirse que ciertamente se aprecian ya indicios serios de criminalidad en los investigados en relación con los hechos puestos de manifiesto en la inicial querella y ampliación de la misma”.

Se trata de un caso complejo, que comenzó con el declive económico de la extenista. Lo adelantó en exclusiva Vanitatis hace casi un año. Arantxa había acumulado una deuda de 5,2 millones de euros con Hacienda por el impago de impuestos durante los años 1989 y 1993. Había declarado su residencia en Andorra y un juzgado decidió que no era cierto, por lo que debía abonar los impuestos impagados. Para hacer frente a esa deuda con Hacienda, pidió un aval al Banco Sabadell; un aval que fue contraavalado por un dinero que tenía depositado en el Banco de Luxemburgo.

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana el día de su boda.
Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana el día de su boda.

Por este motivo, la entidad bancaria la acusa de un delito de alzamiento de bienes, porque la extenista vendió sus propiedades, según el banco, que considera que se deshizo de sus inmuebles y no saldó la deuda que contrajo con ellos hace años. Un delito al que, por el momento, la juez da credibilidad.

No son momentos fáciles para la extenista, quien ha visto que a su periplo judicial se sumaba su crisis personal cuando el pasado invierno su marido le pedía el divorcio. Ahora, además, un juez ha dado la razón a Santacana y el proceso de separación se llevará a cabo en España y no en Estados Unidos, como pedía la campeona al tener ambos residencia en ese país. Seguiremos escuchando el nombre de Arantxa. Y parece que por mucho tiempo...

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