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dos mundos opuestos

La Rota sobre Carmen Martínez-Bordiú: "Una esposa poco madura, ligera, maniática"

La vida de la nietísima está trufada de amores, desamores, tragedias y divorcios complicados. Su boda con el duque de Cádiz estaba condenada al fracaso desde el principio

Foto:  Carmen Martínez-Bordiú. (Ilustración: Jate)
Carmen Martínez-Bordiú. (Ilustración: Jate)

Carmen Martínez-Bordiú abandonó Madrid el verano pasado para instalarse con su novio en Portugal. Vive tranquila, alejada de la vida social pública y repetitiva. Viaja a menudo a Burdeos, donde vive su hija Cynthia y su nieto, y viene también a España.

En Madrid se instala en La Finca, la casa de Luis Alfonso y Margarita. Desde que murió su madre, y con los frentes abiertos como la exhumación de Franco del Valle de los Caídos o las reclamaciones en contra de que pueda utilizar el título de duquesa, Carmen ha mantenido un perfil bajo.

A pesar de su decisión de pasar de la manera más desapercibida posible, el programa 'Huellas de elefante' de Telemadrid ha vuelto a actualizar su vida, una existencia que ha tenido un altavoz mediático desde que nació. Amores, desamores, tragedias, divorcios complicados y hasta la anulación matrimonial solicitada por el duque de Cádiz donde Carmen no salía bien parada sirven para rememorar su historial de vida.

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Un matrimonio que, como la misma Carmen explicaba a quien esto firma para el libro 'Carmen Martínez-Bordiú. A mi manera' (Ediciones B), nunca debió celebrarse. Seis meses de noviazgo desde la distancia: “Nos vimos dos o tres veces nada más antes de casarnos. Y yo, por lo menos, no llegué a conocerlo como era”. A instancias de Alfonso de Borbón y Dampierre se iniciaron los trámites de anulación en el tribunal de la Rota.

María del Carmen Martinez-Bordiú y Alfonso de Borbón.
María del Carmen Martinez-Bordiú y Alfonso de Borbón.

En ese texto aparecía que no estaban hechos el uno para el otro: “El matrimonio había nacido muerto por la imposibilidad de entendimiento entre la pareja dada la diferencia de caracteres”. El duque de Cádiz lo explicaba en el documento: “Ha tenido que recibir una buena formación religiosa, eso no lo dudo, pero no se ha reflejado prácticamente en su vida. Esto se ha visto en ella en la carencia de unos fundamentos fuertes como mujer, como esposa y como madre”. La declaración del marido continuaba con más descalificaciones.

Las palabras del duque de Cádiz

“Mi impresión es que no ha madurado como mujer para el matrimonio. En ese sentido las cosas nunca han marchado bien entre nosotros. Sé que mi introversión es muy pronunciada, pero debo decir que ha sido una esposa poco madura, irreflexiva, ligera, maniática en el orden”.

Con su lenguaje ampuloso razonaba en su defensa: “Hubo influencias más nefastas y sutiles. Las que suelen aparecer en las rupturas matrimoniales. Carmen veía con frecuencia amigas divorciadas. Hubiera debido prestar más atención porque esas personas no dejaban de encomiar los encantos de la libertad. En ese clima de espíritu poco firme ella no pudo resistir las tentaciones. La primera ocasión se presentó bajo la forma de un señor que tenía menos problemas que yo y se mostraba probablemente más apto para divertirla”. El señor, por supuesto, era Jean-Marie Rossi.

Carmen Polo, Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú en el bautizo del pequeño Francisco. (EFE)
Carmen Polo, Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú en el bautizo del pequeño Francisco. (EFE)

Los testigos del defensor del vínculo tampoco se quedaron atrás: “Una chica muy guapa, muy ligera, de pocas luces y frívola. Ha vivido completamente en las nubes en un ambiente irreal con salidas muy llamativas. Niña mimada por su abuela que se ha movido por un principio: 'Lo que me divierte lo hago y lo que me aburre o no me gusta lo pensaré”.

Carmen, por su parte, fue mucho más generosa en sus apreciaciones. En su declaración de nulidad lo presentaba como “una persona introvertida, pesimista, triste, amargada y con una mezcla de inseguridad y pretensión. Vio en mí a la esposa ideal para su vida y, aunque él lo haya negado, siempre he pensado que no es que sea un oportunista, ni mucho menos, pero sí experimentó una cierta ilusión y ambición dentro del gran fracaso que ha sido su vida familiar”.

El matrimonio se anuló y, a diferencia del duque de Cádiz, Carmen supo cerrar ese capítulo de su vida y encontrar su felicidad.

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