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Sorpresa en la herencia de Carlos Falcó: Tamara será marquesa de Griñón

El marqués dejó dispuesto que su hija mediana ostentara el título que da nombre a sus vinos y por el que él era conocido. Su primogénito será marqués de Castel-Moncayo

Foto: Tamara Falcó, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Tamara Falcó, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Había expectación por conocer las últimas voluntades del marqués de Griñón, un hombre que ha demostrado su singularidad hasta el fin de sus días, y no ha defraudado. Carlos Falcó ha querido que sea Tamara, la hija que tuvo con Isabel Preysler y la más popular, quien ostente el título nobiliario con el que él era conocido y que dio nombre también a sus prestigiosos caldos. Así lo dejó dispuesto en vida y así se hará de forma oficial en cuanto se cumplan los plazos legales.

La noticia ha sido adelantada esta tarde por el diario 'ABC' y es la portada del nuevo número de '¡Hola!'. El diario asegura que las cosas se han hecho con la connivencia de todos los hijos y de forma equitativa. Según la citada publicación, para evitar problemas legales, Carlos Falcó "hizo una cesión en vida, introduciéndolo como una adenda en su testamento y contando con la aprobación del Rey". Su primogénito, el banquero Manuel Falcó, heredará (si así lo solicita) el título de marqués de Castel-Moncayo, el título más valioso de la familia, dado que conlleva una grandeza de España. Su otra hija mayor, Xandra Falcó, ya era marquesa de Mirabel por herencia de su abuela paterna (Hilda Joaquina Fernández de Córdoba y Mariátegui).

Según las fuentes cercanas a la familia a las que ha tenido acceso el periódico, la herencia se conoció hace unos días y los hijos del marqués han quedado conformes con el reparto. Fuentes del entorno de Tamara confirman a Vanitatis que la diseñadora "no se esperaba" esta decisión de su padre y que está "muy contenta". Falta por conocer la opinión de Esther Doña, su viuda, que ha anunciado que abandonará el palacio de El Rincón en cuanto le sea posible para instalarse en el piso madrileño que la pareja había alquilado poco antes de que Carlos Falcó enfermara.

Carlos Falcó, entre viñedos, donde más le gustaba. (Getty)
Carlos Falcó, entre viñedos, donde más le gustaba. (Getty)

El marqués de Griñón, que falleció el pasado 20 de marzo tras luchar contra el coronavirus, dejó un capital inconmensurable como agrónomo, en el campo de la enología y como ser humano. La gran propiedad que le quedaba era el palacio de El Rincón, donde Carlos Falcó y su esposa tenían su hogar. En las 123 hectáreas con las que cuentan el palacio y su finca (según los documentos oficiales), hay restos de una ermita del siglo XIII, viñedos, una plantación de bambú que da de comer a los osos pandas del Zoo de Madrid, varios jardines de diseño para los eventos y hasta cuelgan de una chimenea los restos de un avión ruso que cayó sobre la finca en plena Guerra Civil. Aunque dispone de más de 30 habitaciones, solo se usan las pocas que están en la 'zona privada'. Sobre la finca pesaban diversos compromisos económicos.

Carlos Falcó era un hombre netamente emprendedor. Introdujo numerosas innovaciones en el mundo del vino, desde el riego por goteo hasta el cultivo de variedades de uva nunca vistas por aquí; montó un safari con ayuda de Félix Rodríguez de la Fuente; fue, en suma, un hombre de otro calibre. Pero a sus 83 años se había ido desvinculando de los negocios poco a poco. Actualmente su nombre seguía vinculado a varias empresas en el Registro Mercantil, aunque la más representativa, Marqués de Griñón Family Estates, ya no era netamente suya. La sociedad que agrupaba buena parte de la actividad vinícola desarrollada por las bodegas de Carlos Falcó estaba administrada al 50% por dos sociedades, The Haciendas-Company Limited y Cotos del Valle del Pusa SL.

Esta segunda empresa es propiedad al 100% del hijo mayor del marqués, Manuel Falcó Girod, uno de los banqueros más infuyentes de la City londinense y quien estaba ya prácticamente al mando de todos los negocios de su padre. La otra gran finca de la familia, la Quinta Casa de Vacas, donde los viñedos conviven con campos de lavanda y que Carlos Falcó consideró siempre su refugio, es propiedad de la citada Marqués de Griñón Family Estates. Allí cuentan con casi 300 hectáreas de tierras regadas por el río Tajo y otra casa palacio, la bodega y la almazara.

Esther Doña y Carlos Falcó. (Getty)
Esther Doña y Carlos Falcó. (Getty)

Sin duda, El Rincón es la propiedad más importante del patrimonio personal del marqués, pero no la única. Carlos Falcó poseía también un 33% del palacio de Mirabel, en Plasencia (Extremadura). Más de 6.000 metros cuadrados de estilo renacentista que constituyen uno de los monumentos civiles más importantes de la ciudad extremeña. En 2010, los Falcó decidieron abrirlo al público y mostrar su magnífico patio, el salón de trofeos de caza, la antigua cocina palaciega y toda su planta noble con los salones y el oratorio.

Además, el marqués poseía parte de otra finca en Navalmoral de la Mata, La Barquilla. Tuvo que vender parte de esta finca para solventar algunos problemas económicos a mediados de los años 80, pero aún conservaba un 66%.

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