Fernando Falcó: dos bodas, una pasión y una amistad real
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falleció este lunes a los 81 años

Fernando Falcó: dos bodas, una pasión y una amistad real

El marqués de Cubas murió a los 81 años este lunes. Durante su vida, mantuvo una relación de cariño desde la infancia con don Juan Carlos y un cariño especial hacia su hermano Carlos

Foto: Fernando Falcó: dos bodas, una pasión y una amistad real
Fernando Falcó: dos bodas, una pasión y una amistad real

Fernando Falcó falleció estel lunes en Madrid y sus restos fueron trasladados este martes al tanatorio de La Paz en Tres Cantos. Su hijo Álvaro, que siempre vivió con él desde que se divorció de Marta Chávarri, ha sido su mejor apoyo estos últimos años. Compartían muchas aficiones y una de ellas era el campo. Pasaban fines de semana y vacaciones en la finca Valero, en Villarreal de San Carlos (Cáceres), en la que el marqués organizaba monterías a las que acudía el Rey emérito. El campo lo vendió hace un año cuando ya sabía que estaba enfermo. Hasta el tanatorio se han acercado amigos tanto del marqués como de Álvaro Falcó Chávarri. Los reyes han enviado sus condolencias, igual que doña Sofía.

La relación de los hermanos Falcó con don Juan Carlos viene desde la infancia. Los duques de Montellano, Manuel e Hilda, formaban parte del círculo más íntimo de los condes de Barcelona y era habitual que durante las vacaciones pasaran temporadas en Estoril. Cuando don Juan Carlos llegó a Madrid a los 10 años para estudiar, los duques le cedieron su palacio en el paseo de la Castellana, con todo el servicio, para que se instalara el que después sería Príncipe de España.

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Los hermanos Falcó eran, junto a otros ocho niños, los compañeros de clase en Las Jarillas, la finca propiedad de Alfonso Urquijo donde se educó el Rey esos primeros años. Otro de los alumnos era Jaime Carvajal, marqués de Isasi, que hace un mes recibió la noticia más triste de su vida. Su primogénito falleció a los 56 años de un infarto fulminante. Estaba casado con Xandra Falcó, la mayor de las hijas del marqués de Griñón, y por lo tanto era sobrino político del marqués de Cubas. Una tragedia más que sumar este año en la vida de la familia Falcó, que veía cómo a comienzo de la pandemia moría el marqués de Griñón por coronavirus en la Fundación Jiménez Díaz.

Fernando Falcó, en una imagen de archivo. (Getty)
Fernando Falcó, en una imagen de archivo. (Getty)

Los hermanos Falcó Fernández de Córdoba estuvieron siempre muy unidos. Cuando a Fernando le detectaron una leucemia hace unos años, Carlos estuvo muy pendiente del tratamiento e incluso llegó a hablar con especialistas en Alemania por si estaba indicado un trasplante de médula. Gracias a los tratamientos, pudo hacer una vida normal dentro de sus posibilidades físicas. La última vez que salió a comer con sus amigos fue hace veinte días. Acudió al restaurante Zalacaín. Era uno de los preferidos de los hermanos, que solían reunirse los dos solos para hablar de sus cosas.

En ocasiones, les acompañaban Xandra o Alvaro Falcó Chávarri. Igual que Carlos hizo que todos sus hijos tuvieran un contacto directo, ellos también consiguieron ese buen rollo entre los primos. En el último cumpleaños del marqués de Cubas en Soto de Mozanaque, la finca de eventos de Ionannes Osorio y Blanca Suelves, no faltaron las dos ramas Falcó. El único que ese día no acudió fue precisamente Carlos, al no poder asistir con Esther Doña.

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Una de las pasiones que dejó de practicar cuando cumplió los setenta fue conducir coches en circuitos como el Jarama. Algunas veces lo hacía con las invitaciones de firmas automovilísticas que ofrecían a clientes vip la posibilidad de conducir en estas instalaciones. De joven participaba en rallies, pero la muerte de su hermano en un accidente de coche, cuando él conducía, le apartó totalmente de ese tipo de competiciones. Cuando le preguntaban a qué le hubiera gustado dedicarse, no lo dudaba: “Piloto de coches. Me apasiona conducir”. Tuvo relación de amistad con el actor Steve McQueen, que, como él, era un entusiasta del mundo del motor y llegó a conocer parte de su importante colección de coches en el circuito de Le Mans.

Si Carlos era la cara más visible de los hermanos, Fernando procuró mantener un perfil bajo. Su matrimonio con Marta Chávarri fue uno de los acontecimientos del verano de 1982. Las familias se conocían pero, dada la diferencia de edad entre ambos, no tenían amigos ni lugares comunes. Se encontraron por una recomendación que le hizo su padre, el diplomático Tomás Chávarri. Debía convalidar su carnet de conducir, que había obtenido en Estados Unidos, y le dijo a su hija :“Vete a ver a Fernando, que te lo soluciona”.

Esther Doña y Carlos Falcó. (EFE)
Esther Doña y Carlos Falcó. (EFE)

En aquel momento y durante muchos años, el marqués de Cubas era el presidente del Real Automóvil Club de España. Congeniaron y, a partir de entonces, comenzaron a tratarse hasta que se casaron en junio de 1982. El matrimonio duró siete años, el mismo tiempo que transcurrió entre la boda de su hermano Carlos con Isabel Preysler. El enamoramiento de la bella marquesa de Cubas y Alberto Cortina le colocó en primera línea informativa, pero nunca transmitió públicamente reproches a su exmujer. El hijo común se quedó a vivir con su padre. Una convivencia que solo se rompía en las etapas más complicadas de salud de su madre, la cual se trasladaba a su domicilio.

El perfil emocional de Fernando Falcó no fue tan numeroso como el de su hermano. Se casó dos veces, la segunda con Esther Koplowitz, y fueron pocas las novias que se le atribuyeron. En su juventud, en cambio, tuvo varias mujeres importantes que le acompañaron: la emperatriz Soraya, Ava Gardner e incluso la hermana de la reina Isabel. Poco se ha sabido de su vida amorosa desde su ruptura con Esther Koplowitz. Su vida sentimental fue, desde luego, menos convulsa que la del marqués de Griñón.

Carlos Falcó
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