La modelo y actriz argentina, casada con el deportista Álex Corretja desde el año 2010, ha hablado alto y claro sobre el lado más oscuro de sus inicios en el mundo de la moda en el pódcast ‘Estirando el chicle’, donde ha contado cómo fue su experiencia, en los años 90, en un entorno muy hostil en el que la extrema delgadez estaba a la orden del día.
Martina Klein comentaba, en primer lugar, que en aquel momento no era una modelo al uso “por mi poca altura y mi escasa delgadez”, y explicaba que las modelos, en general, eran “más altas y mucho más flacas”.
“Pero tú eres muy delgada”, le comentaba una de las conductoras del pódcast. “Yo no soy muy delgada”, respondía Martina Klein. “Si miras la tabla de los percentiles, o como se llamen en los adultos, estoy muy bien. Pero en la moda estar muy bien es estar mal. A mí, todos los días, todas las agencias, todos los castings a los que iba me decían que yo estaba gorda”, confesaba la modelo.
“Me sabe mal porque era una cosa peyorativa, gorda era un insulto”, explicaba. “Todo a mi alrededor me pedía que me enfermara. Y además yo estaba sola, en París, en Nueva York, en Milán. Todo el mundo: ‘Gorda, gorda, gorda’. Al final dices: 'No sé por qué no me enfermé”.
La argentina explicaba también que, aunque en ese momento las modelos convivían con trastornos alimentarios, no era algo de lo que se hablara abiertamente. “En general tampoco nos contábamos por dónde pasaban nuestras angustias y nuestras ansiedades. Yo a día de hoy, 30 años más tarde, me he ido enterando de TCA (trastornos de conducta alimentaria) de compañeras que las tenía al lado todo el tiempo”.
Asimismo, reconocía lo inocente que era en ese momento: “De hecho, yo, que soy muy naif, yo veía que después de comer se iban al lavabo, pero no relacionaba, porque cada una como que lo vivía… No había una explicación”, reconoce Martina Klein.
En su cuenta de Instagram, recientemente la modelo publicaba una reflexión en un post, en el que afirmaba que “hay algo de esa inseguridad que sigue estando y que late fuerte antes de saltar al vacío”. Asimismo, añadía, “la experiencia es un grado, no hay duda, pero en mi caso es una sádica que disfruta viéndome sufrir antes de venir a rescatarme”.
La modelo y actriz argentina, casada con el deportista Álex Corretja desde el año 2010, ha hablado alto y claro sobre el lado más oscuro de sus inicios en el mundo de la moda en el pódcast ‘Estirando el chicle’, donde ha contado cómo fue su experiencia, en los años 90, en un entorno muy hostil en el que la extrema delgadez estaba a la orden del día.