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Juvencio Maeztu: del mar de Cádiz al timón de IKEA, el español que rompe la tradición sueca
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Juvencio Maeztu: del mar de Cádiz al timón de IKEA, el español que rompe la tradición sueca

El gaditano que empezó como director de tienda será el primer no sueco en liderar Ingka Group. Padre de dos hijos, marido de Carmen y aficionado a la vela, Maeztu aterriza en la cima con una filosofía sencilla: personas, propósito y precio

Foto: Juvencio Maeztu, nuevo CEO y presidente global de Ingka Group Ikea. (Reuters)
Juvencio Maeztu, nuevo CEO y presidente global de Ingka Group Ikea. (Reuters)

El hombre que llevará el timón del gran imperio azul y amarillo no es sueco, no se llama Lars y no desayuna arenques. Se llama Juvencio Maeztu (Cádiz, 1968) y, antes que CEO, es marido, padre y vecino adoptivo de Países Bajos con una brújula muy de la Bahía: rumbo claro, poca épica y cero gritos. El 5 de noviembre de 2025 se estrena como presidente y consejero delegado de Ingka Group, la matriz que gestiona la inmensa mayoría de tiendas IKEA en el mundo. Un nombramiento histórico: el primer no sueco al frente del gigante. Él lo cuenta sin alharacas, como quien se sube a bordo y mira el parte meteorológico antes de salir a navegar.

La postal íntima empieza en Cádiz y se entiende mejor con un olor a sal. De niño aprendió a navegar y, de mayor, lo mantiene como ritual para “estar en el presente”. En su biografía oficial figura, también sin florituras: casado, dos hijos, vive en los Países Bajos y se escapa al agua cuando puede. No presume; constata. Y quizá por eso el minimalismo emocional de su vida privada encaja tan bien con esa marca que convirtió una llave Allen en dialecto global.

placeholder Juvencio durante una de sus visitas a una tienda de IKEA en Londres. (Reuters)
Juvencio durante una de sus visitas a una tienda de IKEA en Londres. (Reuters)

En casa hay una anécdota con nombre propio: Carmen, su mujer. Ella conocía IKEA cuando en España aún no existía. Fue su entusiasmo doméstico el que empujó a Juvencio a cambiar de trabajo. Treinta y pico años después, siguen juntos, con dos hijos y una agenda que él ordena como arma de supervivencia. IKEA comenzó en su vida como conversación de cocina y ha terminado siendo destino profesional. Cosas que pasan cuando te tomas en serio lo que te cuentan en casa.

Quien crea que llegó arriba en ascensor no lo conoce. Empezó como director de tienda a principios de los 2000, pasó por Recursos Humanos en la Península Ibérica, pilotó la flagship de Wembley y se fue seis años a India para abrir el mercado más complejo de la compañía. Allí se ganó la fama de jefe que escucha —y escucha de verdad— antes de dictar sentencia. Volvió a Europa en 2018 como CFO y número dos del grupo. Una carrera sin atajos, a la vieja usanza.

El gaditano que manda sin mandar tiene un credo sencillo: separar el rol de la persona. Lo repitió en Cádiz en 2024, en un discurso que todavía circula por WhatsApp: primero la esencia, luego el cargo. Y, si se le pregunta por prioridades, responde con tres palabras fáciles de recordar: personas, propósito y precio. Personas, porque el retail va de cosas reales; propósito, porque sin norte ético es imposible aguantar la marejada; y precio, porque IKEA sin asequibilidad sería solo una exposición bonita. Así piensa el hombre que deberá mantener la promesa del “diseño democrático” en tiempos de bolsillos sensibles.

placeholder Juvencio Maeztu es de origen gaditano. (Reuters)
Juvencio Maeztu es de origen gaditano. (Reuters)

Su segundo apellido invisible es la familia. En Cádiz muchos recuerdan a su padre, Juvencio Maeztu Gregorio de Tejada, ligado a la Caja de Ahorros de Cádiz, la Zona Franca y la génesis de Unicaja. Ese suelo pragmático, al gestionar el dinero de otros con cabeza fría, se le nota en el discurso: ambición, sí, pero con pies de goma. No hay romanticismo financiero en Maeztu; hay plan.

A puerta cerrada, cuentan que Juvencio es poco de selfies y mucho de sobremesa. Que prefiere preguntar a pontificar y que su tono nunca sube más de la cuenta. En la oficina no hay épica nórdica: hay cadencia andaluza y puntualidad holandesa. Le obsesiona la escucha (atención: palabra que repite), y, en privado, bromea con que la llave Allen sirve también para ajustar egos. Ese estilo, sí, blandito por fuera y contundente por dentro, explica que la transición con Jesper Brodin se esté viviendo como continuidad, no como ruptura. Brodin se queda hasta febrero para cerrar el traspaso y pasará después a la órbita de la Fundación IKEA.

¿Y ahora qué? Leer el viento sin perder el rumbo. Calidad sin marear al cliente, expansión donde tenga sentido y la gran promesa de los próximos meses: una “escucha global” que empieza por Asia para afinar la partitura. Si esto suena más a bitácora que a PowerPoint, es porque lo es. Juvencio Maeztu llega al puente de mando con un mapa donde las cifras importan, pero la tripulación, la de casa y la de tienda, pesa más. Y ese es, quizá, el secreto menos sueco y más gaditano de su liderazgo: saber volver a puerto a la hora de cenar.

El hombre que llevará el timón del gran imperio azul y amarillo no es sueco, no se llama Lars y no desayuna arenques. Se llama Juvencio Maeztu (Cádiz, 1968) y, antes que CEO, es marido, padre y vecino adoptivo de Países Bajos con una brújula muy de la Bahía: rumbo claro, poca épica y cero gritos. El 5 de noviembre de 2025 se estrena como presidente y consejero delegado de Ingka Group, la matriz que gestiona la inmensa mayoría de tiendas IKEA en el mundo. Un nombramiento histórico: el primer no sueco al frente del gigante. Él lo cuenta sin alharacas, como quien se sube a bordo y mira el parte meteorológico antes de salir a navegar.

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