Ilia Topuria, en los juzgados frente a su ex, Giorgina Uzcategui: "Estoy feliz porque voy a volver a ver a mi niña"
El campeón de la UFC ha acudido a los juzgados de Móstoles tras la denuncia por supuestos malos tratos que la madre de su hija pequeña le interpuso el pasado noviembre
Aún con la resaca de las navidades, numerosos medios de comunicación se han congregado este miércoles por la mañana en los juzgados de Móstoles. Esperaban a Ilia Topuria, que iba a encontrarse con su ex, Georgina Uzcategui, tras la denuncia por malos tratos que le interpuso el pasado noviembre. Un encuentro judicial que, lejos de tener preocupado al campeón mundial de la UFC, le llenaba de esperanza: "Estoy feliz porque voy a volver a mi niña muy pronto".
Poco imaginábamos hace un año que lo que parecía una pareja idílica -y recién convertida en padres de su primera hija en común, además- iba a acabar frente al juez. Ni siquiera cuando, hace unos meses, comenzaron a llegar los primeros rumores sobre una posible ruptura. El equipo de comunicación del deportista fue tajante al no querer dar por definitiva ninguna separación y pidió cautela mientras desde los propios protagonistas llegaba una imagen de normalidad.
Pero todo estalló por los aires cuando Topuria emitió un comunicado tajante en redes sociales. Aunque no mencionaba explícitamente a la que hasta entonces era su mujer, no dejaba lugar a muchas interpretaciones. En él, el luchador reconoce haber vivido durante meses "situaciones y presiones intolerables", con amenazas de difundir acusaciones que califica de infundadas, y anuncia que toda la documentación está ya en manos de la justicia.
Georgina Uzcategui, llegando al Juzgado de Móstoles. (Gtres)
Esas acusaciones no eran otras que las de malos tratos, tras la denuncia que Georgina Uzcategui le había interpuesto un mes antes en el Juzgado de Guardia de Móstoles. Tal y como informaba hace unos días 'El Mundo', en el contenido de la denuncia se detallaba "violencia doméstica y de género", además de "lesiones y maltrato familiar".
Ella asegura que tiene pruebas de esos supuestos malos tratos, mientras que Topuria asegura que todo es una extorsión por puras pretensiones económicas de su ex, y que también podría demostrar la misma. Aunque esta citación judicial que ha hecho que ambos se hayan visto las caras este miércoles no tenía como objetivo dictaminar estas acusaciones.
Según el citado medio, la voluntad del juez que ha citado a ambos es dirimir "medidas de protección relativas al ejercicio inadecuado, potestad de guarda o administración de bienes". O lo que es lo mismo, decidir la situación de la hija que el matrimonio tiene en común y que actualmente se encuentra al cuidado de su madre, que ha pedido autorización de salida a Estados Unidos con ella.
Precisamente, la cuestión de la menor ha sido uno de los pocos asuntos sobre los que Ilia Topuria ha querido pronunciarse en su llegada a los Juzgados de Móstoles, donde lo esperaba una marabunta de medios de comunicación. El luchador aseguraba ante los micrófonos que no estaba nervioso, sino feliz por poder ver a su niña "muy pronto", deslizando que lleva sin ver a la pequeña bastante tiempo.
Minutos antes y con la misma expectación mediática, llegaba al mismo punto Georgina Uzcategui. Acompañada de su abogada y de dos personas de su entorno que la rodearon para evitar incidentes con la prensa, optó por el silencio para dejar la última palabra al juez.
Ni uno ni otro quisieron hacer declaraciones a la salida sobre lo que había interior de la sala, pero la sonrisa de Ilia Topuria en el exterior de los juzgados hacía pensar que las cosas habían ido en su favor, en contraste con el rictus de su exmujer, mucho más serio y sin pronunciar una sola palabra. El luchador tampoco se explayó mucho, pero al ser preguntado por cuándo podría ver a su hija, fue tajante: "Pronto".
Aún con la resaca de las navidades, numerosos medios de comunicación se han congregado este miércoles por la mañana en los juzgados de Móstoles. Esperaban a Ilia Topuria, que iba a encontrarse con su ex, Georgina Uzcategui, tras la denuncia por malos tratos que le interpuso el pasado noviembre. Un encuentro judicial que, lejos de tener preocupado al campeón mundial de la UFC, le llenaba de esperanza: "Estoy feliz porque voy a volver a mi niña muy pronto".