Cristina, en lo bueno y en lo malo: la eterna incondicional de Iñaki (contra todo y todos)
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Cristina, en lo bueno y en lo malo: la eterna incondicional de Iñaki (contra todo y todos)

La progresión al tercer grado penitenciario de Iñaki Urdangarin ha sido rechazada. La Infanta volverá a vivir meses centrados en lo más conveniente para él, como siempre ha hecho

Foto: Urdangarin y la infanta Cristina, en una imagen de archivo. (Getty)
Urdangarin y la infanta Cristina, en una imagen de archivo. (Getty)

El marido de la infanta Cristina quería el tercer grado de forma casi desesperada. De no conseguirlo, supondría para Iñaki Urdangarin “uno de los golpes más importantes, un golpe muy fuerte para él, lógicamente, y para su familia”, admitía días atrás su abogado, Mario Pascual Vives.

Ese golpe llegó. Este miércoles pasado, la Audiencia Provincial de Baleares rechazaba la progresión al tercer grado penitenciario de Iñaki Urdangarin.

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De nuevo, sufridora a su lado, se encuentra la infanta Cristina, aceptando con resignación este nuevo obstáculo en una posible vuelta a una vida más cercana a la normalidad. La hija del rey Juan Carlos y la reina Sofía continúa siendo el máximo apoyo de Urdangarin. Su apuesta por su matrimonio ha sido incondicional desde el principio, si aun con ello se enfrentaba a todo y a todos.

La infanta Cristina. (EFE)
La infanta Cristina. (EFE)

No dudó en trasladarse junto a él a Estados Unidos cuando el escándalo del caso Nóos explotó. Lo conveniente era alejarse del ojo público y así lo hizo, pero no pasó por el aro ante las presiones por parte de la Casa Real para que rompiera su relación con su marido. No solo no lo hizo, sino que cuando, en una imagen sin precedentes, la Infanta declaró ante el juez por el caso de corrupción, aseguró que no era conocedora de los hechos porque confiaba plenamente en su pareja.

En varias ocasiones resonaron los ecos de un divorcio inminente. Este nunca se produjo. La hermana de Felipe VI apostó por continuar junto a Iñaki aunque eso le costase un distanciamiento con su propia familia, un veto a su presencia en todo tipo de actos institucionales, un eterno señalamiento público y una vida alejada de su país.

Las infantas Elena y Cristina. (EFE)
Las infantas Elena y Cristina. (EFE)

Tras la condena de Urdangarin, llegó el primer permiso penitenciario. Lejos de esconderse, la infanta Cristina volvió a dejar clara su postura. Ella e Iñaki pasearon juntos de la mano por las calles de Vitoria durante las primeras navidades que el exduque de Palma disfrutó en libertad en 2019. Fue la imagen gráfica de la lealtad de ella hacia él.

Tras este último varapalo judicial, la infanta Cristina tendrá que volver a esperar muchos meses para poder reorganizar su vida junto a un marido que pueda disfrutar de semilibertad. Lo hará como lo ha hecho hasta ahora, amoldando su rutina y la de sus hijos a los intereses de Iñaki, realizando de manera estratégica cada movimiento para propiciar el camino más conveniente para su marido, que al fin y al cabo es el más conveniente también para ella una vez apostadas todas las fichas en la defensa de su matrimonio.

Iñaki Urdangarin, junto a la infanta Cristina en Vitoria. (EFE)
Iñaki Urdangarin, junto a la infanta Cristina en Vitoria. (EFE)

En este sentido, la presencia de Juan Urdangarin en Madrid ha respondido hasta ahora a las necesidades del padre. Si Iñaki Urdangarin tenía familia en la capital, además de un trabajo como el de su voluntariado en Don Orione, el camino hacia la semilibertad debía ser más sencillo.

Por su parte, las visitas de la Infanta a su marido en prisión no cesarán a pesar del último bache. Sus movimientos por territorio español, ya sean en Madrid, Vitoria o Barcelona, para reunirse con él cuando disfrute de permisos, tampoco.

Cristina remará siempre a favor de Iñaki, porque es lo que siempre hizo, lo que nunca ha dejado de hacer, pese a todo.

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