Los cumpleaños del príncipe Felipe: magos, telescopios y un tren de Renfe que no va
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Los cumpleaños del príncipe Felipe: magos, telescopios y un tren de Renfe que no va

Las fiestas en los aniversarios del actual jefe de Estado nada tienen que ver con los que celebra su hija: de aquellos se contaba casi todo, de estos no sabemos casi nada

Foto: Los cumpleaños del príncipe Felipe: magos, telescopios y un tren de Renfe que no va
Los cumpleaños del príncipe Felipe: magos, telescopios y un tren de Renfe que no va

La princesa Leonor ha cumplido 15 años y su vida lúdica ha sido muy diferente a la de su padre y sus tías. Tanto la pública como la privada. Desde que llegaron al mundo la Princesa de Asturias y su hermana, la infanta Sofía, la reina Letizia ha mantenido una agenda familiar muy diferente a la que vivió en su infancia y juventud el actual jefe del Estado. Durante muchos años, los aniversarios del príncipe Felipe contaban con la presencia de fotógrafos a los que se les permitía inmortalizar las meriendas infantiles en el palacio de la Zarzuela. Incluso con la edad de Leonor se informaba de cómo había pasado ese día el heredero y facilitaban material gráfico de los Reyes con sus hijos. También había imágenes de las llamadas “fiestas de juventud”.

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En esos primeros años, y por cuestión de edad, acudían los hijos mayores del rey de Bulgaria (Kardam, Konstaín y Kubrat); los Gómez-Acebo (Simoneta y Felipe VI son del mismo año: el Rey cumple en enero y su prima en octubre); las hijas de Tessa de Baviera y el marqués de Castro, Sonia y Mirta; los hijos de los marqueses de Laula... Más adelante se incorporaron compañeros de colegio del Príncipe de Asturias, como los hermanos Fuster (Álvaro y Ricki), Álvaro Pérez de Armiñán, Pablo Garrigues y Victoria Carvajal, que en esa primera juventud fue su primera novia. Controlando las meriendas y la intendencia, tres personas claves en la vida de la reina Sofía: Laura Hurtado de Mendoza, María Satrústegui y Mercedes Soriano.

La familia real. (Getty)
La familia real. (Getty)

Año tras año posaban en alguno de los salones de palacio y así hasta la siguiente puesta en escena. Sucedía lo mismo con cualquier otra manifestación festiva: santos, cumpleaños, primeras comuniones... Y a la inversa, lo mismo. Las Infantas y el Príncipe acudían al palacio de Liria para celebrar los aniversarios de los niños Alba.

Los recuerdos de los asistentes

Así recuerdan esos encuentros infantiles Fernando, Cayetano y Eugenia, los hijos de Cayetana Fitz- James Stuart. “De pequeños, Fernando y yo íbamos juntos a todas partes. Y eso incluía nuestras apariciones en Zarzuela. No nos llevaban mis padres, sino que nos acompañaban las señoritas que nos cuidaban, que estaban pendientes de que nos portáramos bien. De lo que sí se encargaba mi madre era de los regalos. No tengo ningún recuerdo especial más allá de lo que era habitual en aquella época. A veces había un guiñol o alguna atracción de niños. En nuestra casa casi siempre había cine: nos sentábamos todos en el suelo y nos ponían una película. Son de los buenos recuerdos que tengo de mi infancia”, explica el duque de Arjona, que ha vuelto a retomar su carrera hípica. “Estuve en Portugal compitiendo y en Valencia. No hay público, pero al ser un deporte muy personal tampoco es necesario. Es importante mantener las medidas sanitarias”, cuenta.

 Cayetano Martínez de Irujo, duque de Arjona. (Getty)
Cayetano Martínez de Irujo, duque de Arjona. (Getty)

Fernando, marqués de San Vicente del Puerto, coincide con su hermano en que “nosotros éramos unos mandados pero, con todo y eso, lo pasábamos muy bien. A veces había algún mago y lo que no me gustaba eran los payasos. Me daba mucha vergüenza que me sacaran porque yo me creía muy mayor y hacer gracias con los payasitos era un espanto. Las meriendas en Zarzuela eran muy normales. Nos sentábamos en un mesa larga donde ya estaban servidas las medias noches, sándwiches, patatas fritas… y los niños más pequeños siempre con las ‘nanys’ para que comieran bien. También recuerdo las piñatas que luego nos volvíamos a casa con unas bolsas”.

Otras veces, el Príncipe y las Infantas acudían a El Pardo, donde vivían los nietos de Franco. Aunque el domicilio familiar fue primero en la calle Príncipe de Vergara y después en Hermanos Bécquer, de pequeños los hermanos Martínez-Bordiú pasaron parte de su vida en el palacio de los abuelos. “Recuerdo los cumpleaños del Príncipe y las Infantas con cariño. Nada especial, meriendas y juegos. En verano venían al pazo y lo único que cambiaba es que salíamos a navegar”, recuerda Jaime Martínez-Bordiú.

Jaime Martínez-Bordiú. (EFE)
Jaime Martínez-Bordiú. (EFE)

Regalos reales

En esos años, cuando ya don Juan Carlos era rey, el príncipe Felipe recibía regalos importantes e instituciones públicas y privadas. Hay una anécdota que representa el refrán de 'adorar el santo por la peana'. Al cumplir los diez años, el presidente de Renfe envió al palacio de la Zarzuela un tren eléctrico que se montó en el despacho. En esa habitación estaban también el rey Constantino, el marqués de Mondejar y Alfonso Osorio, que había sido presidente de la compañía. Resulta que ninguno de los tres fue capaz de ponerlo en marcha ante la tristeza del niño. ¿Qué hicieron? Pues ni más ni menos que llamar a un ingeniero de la empresa para que hiciera funcionar el juguete. Y el empleado puso en marcha la locomotora y los vagones

El rey Juan Carlos y el príncipe Felipe. (Cordon Press)
El rey Juan Carlos y el príncipe Felipe. (Cordon Press)

Muchos años después, José Antonio Alcina cuenta en su libro de memorias ‘Felipe VI, así se formó el príncipe heredero’ cómo uno de los regalos que más ilusionó en su juventud al hoy Rey fue un telescopio que colocaron en una de las terrazas del palacio. Muchas de esas noches las compartía con su preceptor Alcina y al dúo se unía la reina Federica.

En el caso de la princesa de Asturias y la infanta Sofía no hay información sobre sus cumpleaños, pero sí sabemos la petición que la princesa Letizia hacía a los padres anfitriones. Les decía: “Mis hijas no toman chucherías”. En una ocasión, y mientras la Reina se entretenía hablando con familiares de otros niños, la infanta Leonor, que era pequeña, se acercó a la mesa de los dulces y sin que la viera la madre se puso a comer chuches con tanta rapidez que las iba acumulando en la boca. Un padre que sí se dio cuenta la dejó hacer y comentaba con humor: “Hace como los hámsteres”. Y ahí quedó la anécdota.

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