La traición de las cartas de Olghina y don Juan Carlos, contada por uno de sus protagonistas
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La traición de las cartas de Olghina y don Juan Carlos, contada por uno de sus protagonistas

El 1986, la revista italiana 'Oggi' publicó una serie de mensajes de amor entre la aristócrata y el entonces Príncipe de España. Ella siempre negó que las hubiera filtrado

Foto: Olghina de Robilant. (Getty)
Olghina de Robilant. (Getty)

Olghina de Robilant, la condesa italiana, fue una de las novias de don Juan Carlos cuando tenía 18 años. Ella tenía 22 años, cuatro más, y experiencia mundana. Por aquel entonces, el joven primogénito de los condes de Barcelona solo tenía ojos para María Gabriela de Saboya, hija de los depuestos reyes de Italia. Ambas familias vivían su exilio en Estoril. Todos ellos participaban en las fiestas de los royals europeos y Olghina pertenecía a esa clase alta venida a menos. Su padre era el aristócrata Nicolis de Robilant y la madre, una americana con mentalidad mucho más abierta de la que por aquel entonces tenían las mujeres de las familias adineradas. Olghina tuvo una vida de noria con subidas y bajadas afectivas, con amores de ida y vuelta. En su listado de conquistas (o al revés) se encontraban hombres como Truman Capote, Onassis y, por supuesto, Juan Carlos de España. Estas pinceladas las contaba ella misma en sus memorias.

A los 25 años se quedó embarazada de su única hija, Paola, y la abuela peleó por una custodia que no consiguió. En aquel momento, la revista 'Oggi' publicó una historia donde daba a entender que don Juan Carlos era el padre de aquella criatura. Nunca se supo la realidad porque la condesa no la quiso revelar. Nunca aceptó el calificativo de traidora a pesar de que en 1986 ofreció el intercambio de misivas con el joven cadete Borbón al grupo Zeta. En aquel año y en una entrevista en febrero acusaba a la revista 'Tiempo' de una maquinación orquestada contra el que era entonces el jefe del Estado: “Detrás de la publicación de mis cartas hay un trasfondo político contra el Rey de España, de quien ha ideado esa operación y ha lanzado contra mí acusaciones difamatorias”.

placeholder Olghina de Robilant, junto a un amigo en 1958. (Cordon Press)
Olghina de Robilant, junto a un amigo en 1958. (Cordon Press)

Olvidaba que uno años antes había sondeado a través de un intermediario a varias editoriales españolas y portuguesas sobre la posibilidad de publicar un libro o una serie de artículos, además de contar las andanzas y aventuras de las cabezas coronadas en el exilio. Y entre esos documentos, como relataba ella misma a la revista 'Tiempo', estaban las famosas cartas de amor. No hubo respuesta: “Nadie demostró interés por el proyecto. Sin embargo, se hizo saber que el director de un semanario español, Jaime Peñafiel, estaría dispuesto a comprar la correspondencia”, contaba. La condesa continúa en esta entrevista para salvar su honorabilidad que “no eran para publicar, sino como material histórico. La propuesta me pareció interesante”.

Años después y al no ver la luz en España, Olghina de Robilant se las cedió a 'Oggi', la misma revista que quiso colocar a Paola de Robilant como hija de don Juan Carlos. Aunque negaba que hubiera sido ella, el preacuerdo anterior con Peñafiel la dejaba en un lugar entre la traición y las necesidades económicas: “Quien haya lanzado contra mí acusaciones difamatorias tendrá que demostrarlo. Que quede claro que también yo estoy dispuesta a saltar por los aires con esta bomba de cartas si ello sirve para salvar a don Juan Carlos, por el que siento cada vez más mayor estima”. En realidad, las cartas eran misivas entre dos jóvenes que en aquel momento estaba solteros. El único escándalo en 1986 cuando se publicaron era quién las había filtrado.

placeholder Cabecera de la revista 'Tiempo', con una entrevista de Olghina de Robilant.
Cabecera de la revista 'Tiempo', con una entrevista de Olghina de Robilant.

Jaime Peñafiel, protagonista directo junto con la condesa, don Juan Carlos y Sabino Fernández Campo, rememora aquel acuerdo económico: "Se puso en contacto conmigo para decirme que me quería ver para enseñarme algo muy importante. Me trajo 47 cartas que eran las que ofertaba”. El periodista no dudó de su autenticidad: "Era la letra del Rey y por lo tanto no había duda. La realidad es que eran declaraciones de amor de un joven cadete muy simples y muy blancas”.

El siguiente paso que dio el director de 'La Revista' fue contactar con Sabino Fernández Campo para informarle de la historia: “No había razón para publicarlas y así se lo dije a Sabino, que le transmitió el mensaje al Rey. Una vez informado don Juan Carlos, lo que pasó es que me dieron el dinero para que me hiciera con la correspondencia”. Una vez que se hizo la transacción económica, la condesa se las entregó al periodista y este las hizo llegar a Zarzuela. El precio de la traición es algo que Peñafiel ha olvidado: “No me acuerdo de cuánto fue”.

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