25 años del mayor logro de Lady Di (que su muerte no le permitió ver)
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FAMILIA REAL BRITÁNICA

25 años del mayor logro de Lady Di (que su muerte no le permitió ver)

Protagonizó una imagen que la convirtió en algo más que en esa princesa cercana. Lady Di se posicionó como una de las mujeres más influyentes del mundo y logró un hito

Foto: Lady Di, en una imagen de archivo. (Reuters)
Lady Di, en una imagen de archivo. (Reuters)

Tal día como hoy, hace 25 años, Lady Di protagonizó una de sus imágenes más icónicas. En ella, las joyas, el vestido de gala o la tiara no estaban presentes. Se trató de la imagen menos artificiosa y a la vez más poderosa de la madre de los príncipes Guillermo y Harry.

El 15 de enero de 1997, Diana de Gales apareció ante el mundo caminando. Vestía un pantalón beis, una camisa blanca de Armani y unos zapatos planos. Dos elementos más en su atuendo llamaban la atención: una máscara protectora sobre su rostro y un chaleco antibalas.

Foto: Lady Di por Mario Testino. (Reuters)

La princesa se encontraba en Angola. Ante cientos de periodistas y de cámaras de televisión paseó con aplomo sobre un camino de tierra rodeado de abundante vegetación. A los lados del mismo, cientos de señales rojas advertían del peligro de la presencia de minas antipersonas enterradas en ese lugar sobre el que ella pisaba con firmeza.

placeholder Lady Di, caminando entre minas en 1997. (EFE/EPA/Antonio Cotrim)
Lady Di, caminando entre minas en 1997. (EFE/EPA/Antonio Cotrim)

“Recordé la primera vez que yo entré en un campo de minas. Estaba aterrorizado”, contó años más tarde en la BBC Paul Heslop, el experto en minas de HALO, la ONG junto a la que la princesa Diana, siguiendo la iniciativa de la Cruz Roja, se había propuesto luchar para prohibir las minas antipersonas. Heslop era el hombre que acompañaba aquel día a la princesa, a la cual recordó muy nerviosa en aquel momento.

La imagen dio la vuelta al mundo. La posterior reunión de la princesa con niños que habían sido víctimas de la explosión de alguna de estas minas, también.

Lady Di logró, con aquella iniciativa, subir un escalafón más en su elevado estatus. Ya era la princesa rebelde que había renunciado a callar para amoldarse a los estrictos protocolos de Casa Real, pero aquel paseo reivindicativo la convirtió en el miembro de la realeza más comprometido con asuntos serios, políticos, que afectaban a los más desfavorecidos. Ya era una princesa admirada y adorada por millones de fans que halagaban su belleza, su glamour y su transparencia y naturalidad a la hora de confesar sus debilidades y frustraciones más personales. Con su forma de ser, Diana de Gales había demostrado que la realeza también llora, que es de carne y hueso. Humanizó la institución y la igualó al pueblo, demostrando que bajo su sangre azul laten los mismos sentimientos de desamor, tristeza y frustración que cualquiera puede sufrir.

Pero su viaje a Angola la convirtió en algo más que en esa princesa cercana. Lady Di se posicionó como una de las mujeres más influyentes del mundo. Su paseo televisado por aquel campo de minas provocó una reacción política sin precedentes, primero de críticas y después de acciones que cambiaron el mundo a mejor.

Así lo explicó su hijo Harry en 2017 durante una recepción de HALO en Kensington: “Hace veinte años, la atención que mi madre atrajo sobre esta causa no fue bien acogida por todo el mundo. Algunos creyeron que había cruzado una línea para saltar a la arena política, pero para ella no se trataba de un asunto político. Se trataba de las personas”.

placeholder Diana de Gales, en una imagen de archivo. (Reuters)
Diana de Gales, en una imagen de archivo. (Reuters)

Efectivamente, la princesa fue criticada por militares y políticos de la época que no creían que ella fuera la persona más indicada para colocar el foco de atención sobre un tema de este calibre.

En aquel momento, Reino Unido era uno de los países fabricantes de minas. Aunque el Gobierno conservador de John Major era partidario de un acuerdo internacional para prohibirlas, Londres aceptaba el uso de las minas hasta que dicho acuerdo no fuese firmado por el resto de países.

El discurso de la princesa en contra del uso de las minas antipersonas provocó el enfado de los ministros del Gobierno. El entonces viceministro de Defensa, Earl Howe, describió a la princesa ante la prensa como una “bala perdida” y una persona “mal informada con respecto al tema de las minas antipersonas”.

“El furor en la prensa británica sobre lo que se perciben como diferencias entre la Cruz Roja y el Gobierno con respecto a la prohibición de minas tuvo poco impacto en la visita”, admitió el embajador británico en Angola, Roger Hart. “La misma princesa lo describió como una ‘distracción’ innecesaria, y a Mike Whitlam, entonces director general de la Cruz Roja, como a un revoltoso”, añadió.

placeholder Diana de Gales en Angola, en el terreno repleto de minas. (EFE/EPA/Antonio Cotrim)
Diana de Gales en Angola, en el terreno repleto de minas. (EFE/EPA/Antonio Cotrim)

Las protestas no pudieron ante el inmenso poder de la imagen que proyectó Diana de Gales y la influencia mundial que generó. Ese mismo año, el tratado internacional de Ottawa fue firmado los días 3 y 4 de diciembre por 156 países. Con él se logró el desarme que prohibió la adquisición, la producción, el almacenamiento y la utilización de minas antipersonas. Entró en vigor el 1 de marzo de 1999.

Lamentablemente, Diana de Gales no pudo ser testigo de este logro. Tres meses antes de la firma del acuerdo y siete meses y medio después de su paseo por aquel campo repleto de minas, la princesa perdió la vida en el accidente de coche que sufrió en París.

22 años después de la imagen de Lady Di caminando entre minas, su hijo Harry homenajeó a su madre. Él y su esposa Meghan realizaron un viaje a África junto a su hijo Archie. Allí, el hijo pequeño del príncipe Carlos recreó en Angola casi con total exactitud la fotografía icónica de su madre.

placeholder El príncipe Harry en 2019, recreando con exactitud la imagen de su madre en Angola. (EFE/EPA/Dominic Lipinski/Antonio Cotrim)
El príncipe Harry en 2019, recreando con exactitud la imagen de su madre en Angola. (EFE/EPA/Dominic Lipinski/Antonio Cotrim)

También con chaleco y máscara protectora, Harry atravesó aquel campo de Angola plagado de minas que Lady Di dio a conocer al mundo. Él mismo pudo comprobar cómo el trabajo de su madre había logrado cambiar esa zona. Donde antes había cientos de minas, ahora existían casas, escuelas y comercios.

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