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¿Por qué algunos ven a Melania Trump como el 'topo' de la Casa Blanca?
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¿Por qué algunos ven a Melania Trump como el 'topo' de la Casa Blanca?

La primera dama ha dado muestras de que lo suyo con el presidente no pinta bien, pero ¿son suficientes para pensar que ella podría ser la autora del artículo del 'New York Times'?

Foto:  Melania, en una imagen de archivo. (Getty)
Melania, en una imagen de archivo. (Getty)

En la Casa Blanca hay un topo. Melania Trump vive en la Casa Blanca. Ella podría ser el topo. Esta semana un rotativo norteamericano publicaba un artículo escrito por un alto cargo de la Administración de Donald Trump, en modo 'anónimo', que describía la existencia de un grupo de funcionarios que trabaja en la Casa Blanca para frenar al presidente.

Si alguna vez ha caído en sus manos un libro titulado 'El curioso incidente del perro a medianoche', habrá conocido a Christopher, el protagonista de la historia, un niño autista con muchos problemas para relacionarse (no soporta el contacto físico), pero con una mente privilegiada para las matemáticas, la física y las fórmulas deductivas. Cuando el perro de su vecina aparece 'asesinado', atravesado por una horca, empieza su periplo detectivesco para adivinar quién ha sido a base de teorías simplistas de este tipo: “El perro de la señora Shears está muerto. El culpable puede ser alguien que odiaba al perro, alguien que quería ver triste a la señora Shears o un loco”. Y a partir de ahí empieza el descarte.

Esta forma de deducción sencilla pero efectiva lleva al protagonista a resolver no solo el curioso incidente, sino otro misterio aún más grande, que se irá descubriendo a medida que avance la historia y que no revelaremos para no hacer spoiler.

Sin embargo, si cogemos las fórmulas deductivas de Christopher y lo aplicamos al curioso incidente del artículo publicado por 'The New York Times', podríamos acabar concluyendo que esa mano anónima que ha escrito el texto en el que Donald Trump no acaba bien parado podría ser obra de “alguien que odiaba a Trump, alguien que quería ver triste a Trump o un loco”. Y sabemos de alguien que podría encajar con al menos dos de esas descripciones. Y si nos apuran, con las tres.

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El muro de Melania

Mientras el presidente de Estados Unidos se ha emperrado, desde el inicio de su carrera política, en construir una gran muralla que separe a su país del vecino México, Melania, poco a poco y con pequeños gestos cotidianos (recogidos y magnificados por los medios de comunicación), ha construido su particular muro para distanciarse de su marido.

Desde su cara de infelicidad durante la investidura de Donald a aquella mudanza a la Casa Blanca por etapas (ella retrasó la suya por problemas de agenda con el colegio del hijo que ambos tienen) o el 'contigo no, bicho' que la exmodelo le espetó a su marido cuando se mudó. Michael Wolff, en su libro 'Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump', aseguraba que dormían en habitaciones separadas: “Trump, de hecho, encontró que la Casa Blanca era irritante e incluso un poco aterradora. Se refugió en su habitación, separado de Melania. Era la primera vez desde Kennedy que un matrimonio presidencial no dormía en la misma habitación".

placeholder  Melania, para algunos el topo de la Casa Blanca. (Getty)
Melania, para algunos el topo de la Casa Blanca. (Getty)

El mismo autor contaba que la gran esperanza de Melania con la carrera a la presidencia de su marido desde el principio fue que no ganara. Ella, como la mitad de su país y el 99% del resto del mundo (tal vez Putin fuera parte de ese 1% restante), tenía la seguridad de que Trump perdería las elecciones, se le pasaría el 'capricho' de llegar a la Casa Blanca y podrían volver a hacer sus vidas 'normales' de empresario tormentoso y mujer de empresario tormentoso. Alejados de los focos. Fuera de los titulares. Pero algo falló y Trump fue investido presidente.

La estrategia Knavs

Y es entonces cuando comienza el pequeño paseo por el infierno. Y también cuando la señorita Knavs, apellido de soltera de Melania, empieza su pequeña guerra de guerrilla: te quito la mano aquí, te hago un desplante allá, pongo cara de circunstancias acullá o me recreo cavando una fosa en el jardín de la Casa Blanca para plantar un árbol, lo que algunos interpretaron como la fórmula perfecta para deshacerse de un presidente incómodo (“Ya me lo agradecerás, América”, rezaba el meme).

[¿Jardinera o enterradora? Melania Trump y su look de 3.295 euros con doble lectura]

Las comparaciones son horribles pero interesantes y, en ocasiones, fructíferas: las de Melania y Michelle han jugado siempre en desventaja para la eslovena. El papelazo desempeñado por la señora Obama ha conseguido eclipsar el rol que la señora Trump ha estado ejerciendo con continuas ausencias sin explicación alguna. Aunque muchas voces han apuntado a que el gran papelón de Melania está aún por llegar y el fantasma del divorcio podría estar sobrevolando la casa del presidente.

[Melania, caballo de Troya de Trump: ¿llega el primer divorcio de la Casa Blanca?]

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Conclusiones y resoluciones

Para terminar, volvemos al principio, a las fórmulas deductivas simplistas de Christopher: Melania ha desmentido que ella sea la mano negra detrás de ese artículo que habla de una resistencia dentro de la Casa Blanca para tratar de frenar los deseos de un presidente impulsivo. “Soy parte de la resistencia en la Administración Trump”, reza el texto. Y nadie mejor que Melania ha personalizado esa oposición discreta, callada, sibilina, desestabilizadora.

En la Casa Blanca hay un topo. Melania Trump vive en la Casa Blanca. Ella podría ser el topo. Esta semana un rotativo norteamericano publicaba un artículo escrito por un alto cargo de la Administración de Donald Trump, en modo 'anónimo', que describía la existencia de un grupo de funcionarios que trabaja en la Casa Blanca para frenar al presidente.

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