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ESPECIAL BODAS 2018

En el campo o en la playa: dónde prefieres celebrar tu boda

Con vistas al mar, pisando la arena infinita y soñando con el atardecer o entre frondosos jardines que cobijan estanques, con banda sonora de pájaros y muros centenarios. Tú eliges

Foto: Una boda por todo  lo alto (del acantilado) en Hacienda Na Xamena. (Foto: Instagram)
Una boda por todo lo alto (del acantilado) en Hacienda Na Xamena. (Foto: Instagram)

La pregunta es antológica y crucial: ¿en el campo o en la playa? ¿En Ibiza o en El Escorial, flamantes ejemplos? Ya sabes que si te vas a las Baleares te invadirá el espíritu isleño y ya querrás que todo sea boho chic y lo parezca. Mucho blanco, mucha vela, mucha flor en el pelo, saliéndose del ramo y del tiesto, mucho chill out para la hora del después y todo el dejarse llevar del mundo frente al mar y la blanda arena. ¿Ya lo estás viendo? Y si te quedas en tierra adentro, entonces tendrás que vivir una historia muy bucólica, casi una égloga, en medio de una finca gloriosa de las que atesora nuestra geografía, de piedras centenarias, nutridos jardines, pájaros cantando y con un poco de suerte hasta el discurrir de un río. No es poesía, es la realidad. Los dos escenarios tienen su punto. Tú decides si quedarte con el verde o el azul.

En la playa

En Fllipper and Chiller te organizarán una boda así. (Foto: Instagram)
En Fllipper and Chiller te organizarán una boda así. (Foto: Instagram)

Con la playa se te vienen encima todas las metáforas: un horizonte donde tumbarte a descansar, la arena infinita, un mar en calma (esperemos), el prodigioso azul y todo lo demás. Y además la locura balear, si es que este es tu destino, que puede tener el vértigo del acantilado, en el caso de la ibicenca Na Xamena, que siempre es esa otra Ibiza con la que soñamos, más allá de la marcha y la juerga hasta el amanecer, o la irreverencia cool de Flipper and Chiller en la amadísima Formentera.

•​ Rosa fucsia sobre mar azul

Son los colores de Flipper and Chiller, un chill out que te (os) invita a vivir, soñar, sentir, volar y disfrutar en Formentera, la isla bonita; con lo cual es para pensárselo. Este paraíso está frente al mar, ofrece gastronomía puramente mediterránea, que para eso es un restaurante sobre todo, y presume de atardeceres isleños. Imagínate tu boda de color rosa (fucsia) y sobre fondo azul, "mientras contempláis las olas del mar y una espectacular puesta de sol", explican. O sea, terraza, buena música, cócteles, comida rica (ensaladas, pescado fresco, postres originales) y llegado el momento, que llegará, un masaje con brisa marítima. La fiesta, créenos, será divertida y con mucha emoción.

Dónde: Migjorn, km 11. Platja Es Arenals (Formentera).

Te lo decíamos: de color rosa. (Foto: Flipper and Chiller)
Te lo decíamos: de color rosa. (Foto: Flipper and Chiller)

•​ El sueño ibicenco en blanco (sin negro)

Puestos a soñar, que la boda sea en la Hacienda Na Xamena, en la idealizada e ideal Ibiza. Que se trata de una auténtica finca en primera línea de costa suspendida a 180 metros de altura sobre el nivel de mar y dentro de un parque natural protegido. El capricho de un arquitecto belga que se enamoró del lugar a finales de los sesenta. Sí, es única: aquí el interior se confunde con el exterior y su espíritu eco-boho-artístico se desparrama impúdicamente por sus patios, arcadas y galerías. Todo inclinado hacia un mar azul turquesa y esos acantilados salvajes, y anticipando un atardecer verdaderamente apoteósico. Hay mucho glamour en este lujoso hotel, que ofrece para bodas ceremonia en el anfiteatro, terraza privada para el cóctel, cena a partir de su carta y fiesta con barra libre. Para 50 personas como mínimo y 150 como máximo.

Dónde: Na Xamena s/n. San Miguel (Ibiza).

Boda en Hacienda Na Xamena al atardecer. (Foto: Instagram)
Boda en Hacienda Na Xamena al atardecer. (Foto: Instagram)

En el campo

No se verá el mar, pero sí el espectáculo de la primavera haciéndose inmensa. En el interior, todo se vuelve más centenario e histórico, sobre todo en las grandes fincas de otros tiempos, hoy tan cinematográficas. Con sus palacios, sus ermitas, sus caballerizas, sus torreones, sus jardines, francamente literarios, sus estanques y ese lema no impreso del buen vivir. Se respira en La Granjilla y El Campillo, ambas en El Escorial.

Así es el entorno de La Granjilla, con vistas al Monasterio de El Escorial. (Foto: Instagram)
Así es el entorno de La Granjilla, con vistas al Monasterio de El Escorial. (Foto: Instagram)

•​ El palacio de un rey (y reina)

Ya no solo es el entorno campestre, la Finca de la Granjilla, a solo 40 kilómetros de la gran ciudad (Madrid), sino también el palacio que alberga, el de la Fresneda, que mandó construir el rey Felipe II en el siglo XVI como su quinta de recreo junto al Monasterio de El Escorial, que también se lo debemos. Así pues, este escenario, recientemente rehabilitado, es a todas luces increíble. Más allá del relumbrón histórico, están sus parques, jardines y hasta ingenios hidráulicos, muy del gusto del vástago de Carlos V (y del nuestro), que serán el mejor decorado. Como es primavera, los olores de las flores embriagarán al personal, tenlo por seguro, mientras la Casa de los Frailes, su claustro renacentista, los estanques... os contemplan. Aviso a navegantes: solo hacen 20 bodas al año.

Dónde: Km 27,5, M-505. Las Rozas-El Escorial (Madrid).

Una boda en el palacio de La Fresneda en La Granjilla. (Foto: Instagram)
Una boda en el palacio de La Fresneda en La Granjilla. (Foto: Instagram)

• Una finca para vuestro recreo

Y seguimos con Felipe II sin movernos del lugar, que como sabemos dejó su huella y bien dejada en El Escorial. Solo que ahora pasamos de La Granjilla a El Campillo, lo cual resulta muy seductor por todo lo que tiene de rústico. Mas todavía si dejáis la organización en manos de las wedding planners Ana, Cristina y María, encargadas del lugar, que os cortarán un traje (metáfora) a medida. ​

Estaréis en una pequeña aldea de San Lorenzo de El Escorial, con aires igualmente regios (con la desamortización del XIX pasó a manos privadas), donde os espera una casa típica de campo que fue torre, con jardines y dos grandes estanques rodeados de caminos con árboles centenarios y una vegetación frondosa que no puede ser más romántica. Le habría gustado para sus cuentos a Chéjov . Y aún hay más: una ermita del siglo XV de estilo gótico con jardín, una fuente y un pozo antiguo; lo que fueron las caballerizas del rey, que hoy es un espacio con dos salones diáfanos; un mirador, donde estuvo el pajar, de estilo toscano, con vistas a San Lorenzo; el huerto, que abastece a la finca, y hasta una placita (de toros) con porche acristalado.

Dónde: Km 1,8, M-600. San Lorenzo de El Escorial (Madrid).

Qué poquito queda para disfrutar de cenas al aire libre en plena naturaleza 💚

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