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Los coloretes de Lady Di analizados por expertas: no era timidez, era rosácea
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Los coloretes de Lady Di analizados por expertas: no era timidez, era rosácea

Analizamos de la mano de expertos las siempre coloradas mejillas de la princesa Diana que sus hijos también heredaron. ¿Cuperosis? ¿Rosácea? ¿Timidez? ¿Maquillaje?

Foto: Detalle de la piel sonrosada de la princesa Diana de Gales. (Gtres)
Detalle de la piel sonrosada de la princesa Diana de Gales. (Gtres)

Además de como Diana de Gales o Lady Di, también la conocimos como ‘la princesa de los ojos tristes’. La mirada de la inglesa era uno de los aspectos más característicos de su rostro.

Sin embargo, siempre dimos por sentadas sus mejillas enrojecidas. Siempre encendidas, a veces en una zona más determinada, otras expandiéndose por otras áreas, y que incluso son un rasgo que podemos identificar en sus hijos, Guillermo y Harry.

¿Qué pasaba en su piel? Puede que se tratara de una simple reacción emocional o tal vez una alergia pero ¿por qué las mejillas de Lady Di siempre estaban rojas?

Le preguntamos a dos expertas, las doctoras Cristina Eguren, Dermatóloga fundadora de Clínica Eguren y Vicecoordinadora del GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica) y a Elena Caride Miana, Médico estético y divulgadora del laboratorio Croma.

placeholder Las mejillas enrojecidas de la princesa Diana. (Cordon Press/© Bandphoto / UPPA/Photoshot.;
Las mejillas enrojecidas de la princesa Diana. (Cordon Press/© Bandphoto / UPPA/Photoshot.;

A diferencia de otros casos, a la hora de analizar la problemática de la piel de la princesa Diana, contamos con un importante hándicap, tan solo tenemos fotografías o vídeos suyos de los años 80 y 90, lo que imposibilita el diagnóstico clínico en consulta que resultaría determinante, conociendo su historia, síntomas y realizando una exploración de la piel.

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Realizando un diagnóstico de sospecha, la dermatóloga Cristina Eguren indica que, probablemente, Lady Di “padecía rosácea o cuperosis, que es como popularmente se llama al componente vascular de la rosácea”, un diagnóstico con el que coincide la doctora Caride.

placeholder Detalle de las mejillas enrojecidas de la princea Diana en la juventud. (Cordon Press)
Detalle de las mejillas enrojecidas de la princea Diana en la juventud. (Cordon Press)

La rojez persistente resulta clave para hablar de este tipo de rosácea, “si exploráramos de cerca, probablemente podríamos ver vasitos dilatados en la zona de mejillas y nariz”, puntualiza la doctora Eguren.

Apunta la dermatóloga que, lo ideal, sería contar con el testimonio de la Princesa, de modo que especificara si sus rojeces se exacerbaban de manera súbita, notando un subidón de calor en determinadas ocasiones: con cambios de temperatura, al beber alcohol o con ciertas emociones, si notaba la piel sensible y reactiva, e incluso saltando a otro plano, si pudiéramos saber si tenía molestias digestivas como malas digestiones, hinchazón, gases o estreñimiento. Conocer este tipo de datos ayudaría a concretar, enormemente, el tipo de problema que padecía Diana.

placeholder La princesa Diana, con la piel enrojecida, durante una cena (Gtres/Shutterstock)
La princesa Diana, con la piel enrojecida, durante una cena (Gtres/Shutterstock)

La doctora Caride analiza el tipo de piel, estilo de vida y los posibles factores predisponentes de Lady Di a los que sí tenemos acceso, para llegar a comprender su caso.

De entrada, Diana tenía un fototipo II según la escala de Fitzpatrick (piel blanca, clara, pelo rubio o castaño claro, ojos azules), “este fototipo es altamente predispuesto a la fragilidad capilar, sensibilidad cutánea, y fenómenos vasculares como la cuperosis, y en algunos casos, rosácea”, indica la divulgadora de Croma.

placeholder Los príncipes William habrían heredado la rosácea de Diana. (Getty/Carl De Souza)
Los príncipes William habrían heredado la rosácea de Diana. (Getty/Carl De Souza)

Otro dato importante es que tenía una piel fina, seca y delicada, “lo que clínicamente se considera como terreno propicio para reactividad cutánea y alteraciones vasculares superficiales”. A simple vista, la doctora observa en las fotografías de Lady Di que tenía un enrojecimiento difuso en mejillas y nariz.

En muchas ocasiones se trataba de capilares finos visiblemente dilatados, también conocidos como telangiectasias que, como explica la médico estético, se apreciaban cuando la princesa se encontraba “en climas fríos o cuando estaba expuesta al sol”, mientras que en otras fotografías su piel está “ligeramente inflamada o sensible, pero sin lesiones inflamatorias (como pápulas o pústulas), lo cual descarta clínicamente una rosácea papulopustulosa”.

placeholder Lady Di con su inseparable lápiz de ojos azul. (Getty)
Lady Di con su inseparable lápiz de ojos azul. (Getty)

Según el análisis de la doctora, estos signos visibles encajarían con la cuperosis o con un grado leve de rosácea vascular (rosácea eritemato-telangiectásica), pero no con formas inflamatorias severas.

“Mi conclusión es que Diana de Gales probablemente presentaba signos de cuperosis facial y podría haber tenido una forma leve de rosácea vascular (eritemato-telangiectásica), sin evidencia de formas inflamatorias. Pero debemos de recordar que sin confirmación médica ni historia clínica pública, esto sigue siendo una hipótesis estética basada en observación”, sentencia la doctora Caride.

placeholder Lady Di en una imagen de archivo. (Getty)
Lady Di en una imagen de archivo. (Getty)

Coinciden ambas doctoras, dermatóloga, por un lado, y médico estético por el otro,en que lo más probable es que la princesa Diana de Gales padeciera rosácea vascular o cuperosis, una problemática que tiene tratamiento.

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En estos casos, la recomendación de la dermatóloga es un abordaje integral adaptando su rutina cosmética y realizando varias sesiones de IPL o láser vascular. Para precisar aún más en el tratamiento, también se revisarían dieta y estilo de vida para reequilibrar la microbiota intestinal y añadir medicación si hiciera falta.

“La rosácea puede y debe tratarse para que no empeore ni cronifique y sobre todo para que no afecte a su autoestima ni calidad de vida”, concluye la doctora Cristina Eguren,Vicecoordinadora del GEDET.

Además de como Diana de Gales o Lady Di, también la conocimos como ‘la princesa de los ojos tristes’. La mirada de la inglesa era uno de los aspectos más característicos de su rostro.

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