Long bob con flequillo y secado con volumen: el peinado que ha seducido a Penélope Cruz y que triunfará en 2026
El resultado final es un peinado fácil de identificar: ordenado, con brillo, con cuerpo y con un flequillo que aporta personalidad. Así lo ha conseguido
En el desfile de Chanel lo hemos visto claro: 2026 va a ir de cabello trabajado, con estructura y brillo, pero sin rigidez. Entre los looks del front row (con Penélope Cruz como una de las mejores representantes españolas en París), se ha repetido una idea: melenas sanas, con movimiento controlado y volumen en la raíz. Un regreso a lo “bien peinado” que no tiene nada que ver con una melena acartonada, sino con una ejecución precisa.
«Cabellos pulidos, elegantes, lisos, con aspecto saludable y brillante será la tendencia el año que viene», afirma el estilista de famosos George Northwood. Su lectura encaja con lo que se ha visto en París: acabados limpios y sofisticados, y un pelo que se percibe sano desde lejos (corte bien planteado + secado correcto + textura cuidada). El mensaje es importante porque sitúa el foco en el estado del cabello, no solo en la forma.
Penélope en su llegada al desfile (Reuters)
El corte: lob a la altura de los hombros y capas suaves
El peinado que más nos interesa de cara a 2026 parte de un lob (long bob) a la altura de los hombros. No es un bob recto y pesado, sino una versión con capas suaves y desfiladas para que el pelo caiga con naturalidad. La ventaja de este punto de longitud es que funciona en muchos tipos de cabello: permite mantener densidad visual (especialmente en cabellos finos) y, a la vez, facilita un acabado pulido sin tener que recurrir a un styling extremo.
En Chanel se ha visto ese largo “intermedio” que no obliga a estar cortando cada mes ni a renunciar al gesto de melena. Además, es un corte que admite variaciones: más recto si quieres un look clásico; más capeado si buscas ligereza en laterales y contorno.
Esta es «Una versión que escala sutilmente hacia la parte delantera, manteniendo la longitud y el peso alrededor del rostro y levantando el cabello en la parte posterior para conseguir un acabado grunge que nos modernice y que se posicione con cierta rebeldía. Quizás es hora de que el bob se acerque un poco más a élites más cercanas a experiencias muy creativas, alternativas y que pueden coquetear con un bob cuando su acabado es más irregular y aligera, por ejemplo, la nuca», cuenta Fran Galán de The Beauty Concept.
La clave del resultado no es solo el corte, sino el secado. Hablamos de un blow-dry con ondas naturales: raya ligeramente lateral, volumen en la raíz y puntas pulidas pero flexibles. No es “plancha tabla”, ni tampoco una onda marcada tipo tenacilla. Es ese acabado con cepillo que deja el cabello con cuerpo, con una curva suave y controlada.
Penélope con Dua Lipa en el front row (Getty Images)
Técnicamente, el truco está en tres puntos:
Raíz con elevación (para que el pelo no quede pegado).
Medios con dirección (para que el contorno del rostro se vea más favorecedor).
Puntas pulidas, no rígidas (para que el movimiento sea real).
Este tipo de secado también explica por qué la tendencia viene acompañada de una vuelta a tonos naturales, sobre todo castaños y rubios. Con un acabado brillante y uniforme, los colores se leen mejor y el cabello parece más sano.
El flequillo: el detalle que lo actualiza todo en 2026
Si hay un elemento que se repite y que ayuda a explicar por qué este look va a despegar, es el flequillo. En Penélope, el flequillo aparece como recurso para enmarcar la mirada y dar intención al peinado sin cambiar el largo.
Pedro Moreno, peluquero y Education Manager de Jean Louis David, lo deja claro: «Triunfan los flequillos largos y abiertos, que pueden convivir perfectamente con cabellos ondulados o rizados. También vemos versiones más gráficas, con líneas limpias y cortas, que enmarcan la mirada y aportan fuerza a cualquier look. La clave está en que el flequillo se adapte al movimiento natural del cabello, y no al revés».
Y hay un punto práctico: el flequillo es una herramienta de transformación rápida. Aporta estilo, rejuvenece y cambia proporciones del rostro sin necesidad de un corte radical. Además, hoy existen opciones postizas bien resueltas para probar antes de decidir.
Flequillo largo y abierto (tipo cortina o desfilado): más fácil de mantener, más versátil y compatible con textura natural.
Flequillo gráfico y más corto: más contundente, más de impacto, ideal si buscas un cambio visible sin tocar el resto del corte.
Qué pedir en la peluquería si quieres este look
Muy fácil, para replicar el peinado de Penélope Cruz conviene ser específica:
Un long bob a la altura de los hombros, con capas suaves y desfiladas (sin “escalones” marcados). Que la raya sea ligeramente lateral y secado con volumen en raíz. Fundamental a la hora de peinarlo con ondas tipo blow-dry, con puntas pulidas y movimiento. Y el flequillo largo abierto. El resultado final es un peinado fácil de identificar: ordenado, con brillo, con cuerpo y con un flequillo que aporta personalidad. No es una tendencia complicada, pero sí exige ejecución: buen corte y buen secado. Y eso, justo ahora, es lo que más estamos viendo en pasarela.
Por qué vuelve el “pelo sano” como tendencia
Lo que cambia respecto a otros años es ese aspecto de señora bien. El cabello ya no se interpreta solo como un accesorio estético, sino como un indicador de bienestar: brillo, densidad, hidratación visible. Esa percepción de “pelo cuidado” se ha convertido en una prioridad, igual que una piel luminosa o un cuerpo tonificado. En una industria donde todo va rápido, el pelo pulido se lee como una declaración de posición y control.
En el desfile de Chanel lo hemos visto claro: 2026 va a ir de cabello trabajado, con estructura y brillo, pero sin rigidez. Entre los looks del front row (con Penélope Cruz como una de las mejores representantes españolas en París), se ha repetido una idea: melenas sanas, con movimiento controlado y volumen en la raíz. Un regreso a lo “bien peinado” que no tiene nada que ver con una melena acartonada, sino con una ejecución precisa.