Mila Ximénez de Cisneros, una etapa de claroscuros con Manolo Santana
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Mila Ximénez de Cisneros, una etapa de claroscuros con Manolo Santana

Se casaron en el registro civil de la localidad de Villalba, el 9 de febrero de 1983. Para el tenista, era su segunda boda. La primera para la televisiva

placeholder Foto: Mila Ximénez y Manolo Santana. (Getty)
Mila Ximénez y Manolo Santana. (Getty)

Una de las mejores cualidades de Mila era contar las cosas tal cual. Al menos, como ella las había vivido o percibido. Por lo tanto, era su verdad y como decía para terminar las explicaciones: “No hay más que hablar”. Así resolvía cualquier confrontación en la que no quisiera continuar. Su nombre comenzó a ser visible cuando Manolo Santana apareció por primera vez con la guapa sevillana en una discoteca de moda a la que acudían los vips de Madrid. Se llamaba Mau Mau y estaba en los bajos del hotel Eurobuilding. Tenía la versión veraniega en el local del mismo nombre en Marbella.

Por allí pasaban las caras bonitas del momento como Tita Cervera, Marcia Belle, Jenny Llada, Gonzalo de Borbón, Fernando de Baviera, Cari Lapique, Goyanes y los hermanos Falcó, Fernando y Carlos. Cuando Manolo Santana se encontraba en la capital del reino, entre viaje y viaje internacional, solía acudir a las convocatorias nocturnas, que eran cada noche, aunque él no era de los fijos. Cuando conoció a Mila, comenzaron a salir más a menudo. En aquellos primeros meses, si él no estaba, ella no salía.

placeholder Manolo Santana, en una imagen reciente. (EFE)
Manolo Santana, en una imagen reciente. (EFE)

Tenían casa en Madrid y en Mabella, donde en verano montaban el cuartel general. Santana dirigía su propio club de tenis en el recinto de Puente Romano, uno de los reductos del lujo en aquellos años 80. Cuando el campeón apareció por Mau Mau con ella, amigos y conocidos ya intuían que la historia iba en serio. La figura más importante del tenis mundial de aquellos años era discreto con su vida privada, una vez que se divorció de María Fernanda González-Dopeso. Por eso, la irrupción de Mila en la vida social fue en aquellos comienzos del noviazgo una de las noticias con más repercusión en los revistas. ¿Quién era Mila? ¿A qué se dedicaba? ¿Cuál era su perfil laboral? ¿Y sus novios anteriores?

Un primer amor para olvidar

En realidad, su currículum vital no era muy complicado. Había nacido en Sevilla en una familia acomodada. Trabajó como secretaria en una consulta privada de un doctor con el que vivió su primera historia de amor. Ella tenía 18 años y el 40. Hubo un tiempo en que esa relación, que para ella fue tóxica, no existía en sus recuerdos. “Lo pasé mal. Yo era muy joven, él tenía una familia y me prometió cosas que nunca cumplió. Nos separamos y nunca más volví a saber de él. Por eso lo eliminé de mi cabeza”, reconocía en aquellas tardes eternas de los veranos marbellíes ante Jaime de Mora, su amigo y la persona que siempre estuvo a su lado. No solo mientras duró el matrimonio con Santana, sino hasta que él mismo falleció el 26 de julio de 1995.

placeholder Mila Ximénez, en 'Sálvame'. (Mediaset)
Mila Ximénez, en 'Sálvame'. (Mediaset)

Mila y el tenista formaban una pareja simpática. Ella era la alegría y Santana, más reservado. Le costaba más acoplarse a la vida social de la Costa del Sol. Eran tiempos felices en los que representaban la imagen de la pareja de éxito. Era una mujer guapa, divertida, cero snob y con una relación fantástica con la prensa. Todos los veranos se desplazaban a esa zona de la Costa del Sol los periodistas para informar de los movimientos de lo que se denominaba ‘jet set’ y cuyas máximas figuras eran Gunilla von Bismarck, el príncipe Alfonso, Jaime de Mora y Mila, por su simpatía.

Un matrimonio breve

La vida matrimonial duró algo más de tres años. Se casaron en el registro civil de la localidad de Villalba, el 9 de febrero de 1983. Para el tenista, era su segunda boda. La primera para Mila, que a sus 28 años se consideraba la mujer más feliz del mundo. El presidente Adolfo Suárez fue el padrino y Tessa de Baviera, la madrina. El empresario argentino Lata Liste, propietario de las discotecas Mau Mau, que fue el lugar donde Mila apareció por primera vez del brazo de Santana, les organizó la fiesta posnupcial.

placeholder  Los veranos marbellíes. (Revista 'Tiempo')
Los veranos marbellíes. (Revista 'Tiempo')

Al año siguiente nació Alba, que fue y será siempre el referente de Mila que nunca fue Santana sino Ximénez. Cuando llegó el divorcio, en 1986, la colaboradora de ‘Sálvame’ no pidió ni pensión compensatoria ni tan siquiera el que había sido el domicilio conyugal en Madrid, que lo podía haber exigido. Comenzó sus colaboraciones en medios como ‘Blanco y Negro’, ‘La Revista’, que dirigía Jaime Peñafiel, y el programa de Encarna Sánchez. Cuando rompió su amistad con la locutora, esta le cerró todas las puertas profesionales: “Nunca vas a volver a trabajar en España”. Y así fue durante un tiempo muy largo.

Foto: Encarna Sánchez, en una imagen de archivo. (Getty)

Tuvo que ceder la custodia de Alba a su padre porque ella no tenía capacidad para mantener a la niña. Posiblemente, Manolo Santana podría haber actuado de otra forma para que madre e hija no tuvieran que separarse. La vida fue muy dura en aquella etapa de soledad, a la que se añadió encontrarse con gente mala en su camino.

Como ella misma decía cada vez que se le preguntaba por su trayectoria vital, “toqué el infierno, pero por Alba conseguí salir. Soy una mujer con muchas vidas y todas ellas forman parte de mi existencia. Ahora (se refería a su etapa en Mediaset) puedo decir que estoy tranquila conmigo misma”. Este sería su mejor epitafio.

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