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Sánchez Dragó: consejos de druida, admiración por su hija e ideas sobre la reencarnación
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OBITUARIO

Sánchez Dragó: consejos de druida, admiración por su hija e ideas sobre la reencarnación

El escritor Fernando Sánchez Dragó fallecía repentinamente a los 86 años en su vivienda, ubicada en la localidad soriana de Castilfrío de la Sierra, a causa de un infarto

Foto: Sánchez Dragó, en una imagen de archivo. (CP)
Sánchez Dragó, en una imagen de archivo. (CP)

El prolífico escritor Fernando Sánchez Dragó fallecía en la mañana de este mismo lunes a los 86 años a causa de un infarto en su vivienda, ubicada en la localidad soriana de Castilfrío de la Sierra. Sin embargo, tan solo diez minutos antes del terrible suceso, publicaba una fotografía en sus redes sociales en la que podíamos verle trabajando bajo el texto: “El gato Nano me da los buenos días. Él sabe que en la cabeza está el secreto de casi todo”. Ya no habrá nuevas imágenes.

La directora del programa de radio ‘A media luz’, Ayanta Barilli, la segunda de los cuatro hijos que el literato tuvo con cuatro mujeres diferentes, era la encargada de dar a los medios la triste noticia. Con ella mantenía una relación especial, casi de tú a tú en el aspecto profesional. Siempre fue un fiel admirador de su trayectoria e incluso estaba convencido que su última novela, ‘Si no amaneciera’, sería todo un éxito en ventas, al igual que las anteriores.

Foto: Fernando Sánchez Dragó en una imagen de 2011 en la Feria Internacional del Libro en Tokio. (EFE/Franck Robichon)

Dicha conexión les hacía acudir juntos en numerosas ocasiones a actos lúdicos de todo tipo. “Somos pareja de baile”, contaba en una de sus últimas apariciones en Illescas, donde no solía faltar a la corrida de primavera, que todos los años se celebra en dicha localidad de Toledo. Dragó era un gran aficionado taurino y, como dicen, el roce hace el cariño. Por ello, sus coincidencias reiteradas con maestros como Jaime Ostos, o su mujer, Mariángeles Grajal, le hicieron entablar fieles amistades con las figuras más reconocidas de la tauromaquia.

Precisamente, durante esas jornadas se compartían confidencias y, en este caso, lo más llamativo era que llegaban a intercambiar opiniones sobre cómo les gustaría que fueran sus últimos momentos en la tierra. Ostos lo tenía claro: “Que sea rápido y sin enterarme”. Y así sucedió en Bogotá a los 90 años. El escritor y periodista coincidía totalmente con dicha concepción, y el destino ha querido concederle una de sus últimas voluntades. Además, quienes lo conocen saben que Fernando creía profundamente en la reencarnación y siempre aseguraba que si fuese un animal querría ser un toro de lidia.

placeholder Sánchez Dragó, con su novia Emma. (Gtres)
Sánchez Dragó, con su novia Emma. (Gtres)

Podemos afirmar que exprimió sus últimos minutos de vida en su lugar de paz y respiro espiritual. Su casa del pueblo de Castilfrío de la Sierra, en Soria, era su ubicación de descanso por temporadas. Allí guarda su biblioteca con más de 100.000 libros, cuya intención es que pasara a formar parte de la Casa de la Cultura, como contaba a sus colegas de tertulia en esRadio.

Aquí pasó la Semana Santa, ya que nunca quería regresar a la capital y solo lo hacía cuando comenzaba el frío. En dicha localidad castellanoleonesa frecuentaba a los lugareños en uno de los bares, que era centro de reunión a la caída de la tarde. Así decía Dragó que en esas tertulias había más sensatez que en las de los opinadores oficiales que encadenaban programas de actualidad en radios y televisiones

Siempre fue a su aire y presumía de su salud de hierro, gracias a las hierbas y mejunjes naturales de los que daba razón a través de nombres de raíces, plantas y otros elementos que para él eran medicinales. “Mi actividad intelectual, sexual y física funcionan muy bien porque los llevo tomando desde muy joven”, contaba. Si se le pedía consejo en este sentido era muy claro: “Si no has empezado antes de los cuarenta, olvídate de que te haga efecto. Estas pautas que llevo administrándome desde siempre son como las carreras de fondo. No puedes empezar cuando ya las articulaciones o los pulmones van marcha atrás. Si hubiera nacido en la época de los druidas hubiera sido uno más”, aseguraba recordando su época de enviado especial por África, América y Asia, donde descubrió fórmulas milenarias.

placeholder Fernando Sánchez Dragó, en una imagen reciente. (Europa Press)
Fernando Sánchez Dragó, en una imagen reciente. (Europa Press)

Tuvo a su último hijo hace diez años. Un niño al que llamaron Akela, como el jefe de los lobos que acogieron a Mowgli en 'El libro de la selva', de Rudyard Kipling, y que fue el último en llegar a la “manada”, como él llamaba a su familia. Decía en uno de sus comentarios en la radio: “Es más mi nieto que mi hijo y cuando cumpla la mayoría de edad haré con él un periplo por Asia para enseñarle lo que yo viví”. En esa vuelta a la tierra y en su idea de la reencarnación, seguramente, su pequeño se volverá a encontrar con él.

El prolífico escritor Fernando Sánchez Dragó fallecía en la mañana de este mismo lunes a los 86 años a causa de un infarto en su vivienda, ubicada en la localidad soriana de Castilfrío de la Sierra. Sin embargo, tan solo diez minutos antes del terrible suceso, publicaba una fotografía en sus redes sociales en la que podíamos verle trabajando bajo el texto: “El gato Nano me da los buenos días. Él sabe que en la cabeza está el secreto de casi todo”. Ya no habrá nuevas imágenes.

Fernando Sánchez Dragó
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