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Palito Dominguín: "En mi familia las mujeres siempre hemos hecho lo que nos ha dado la gana"
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ENTREVISTA

Palito Dominguín: "En mi familia las mujeres siempre hemos hecho lo que nos ha dado la gana"

Tras exponer en la Feria Art Madrid, Palito Dominguín presenta una exposición junto a su galería DDR Art Galery y, junto a Vanitatis, rememora recuerdos y experiencias hasta alcanzar la etapa en la que se encuentra

Foto: Palito Dominguin de niña en una imagen de álbum familiar junto a su abuela Lucía, su madre, su hermana Bimba Bosé y su tía Paola. (Cortesía)
Palito Dominguin de niña en una imagen de álbum familiar junto a su abuela Lucía, su madre, su hermana Bimba Bosé y su tía Paola. (Cortesía)

“Cuando me preguntan en qué momento empecé a pintar, respondo: nunca llegué a hacerlo. Es como si te preguntaran cuándo comenzaste a respirar. Pintar siempre ha sido parte de mi manera de vivir”, confiesa Palito Dominguin. Su voz, pausada y reflexiva, recuerda a quien observa la vida con la perspectiva de quien ha aprendido a conjugar el impulso creativo con la disciplina del oficio. Su paso por el prime time de RTVE, junto a su madre, Lucía Dominguín Bosé, en el programa DecoMasters, dejó ver a un público amplio que su sensibilidad artística no era un capricho pasajero, sino una constante de su existencia.

Aunque hoy su nombre resuena en televisión y en círculos artísticos, su andadura pública comenzó hace apenas unos años, en 2021, con su participación en Supervivientes. Hasta entonces había llevado una vida alejada del foco mediático. La exposición repentina la obligó a retroceder, a refugiarse en el campo de su infancia, en el silencio necesario para digerir una fama abrupta. Fue allí, en ese aislamiento elegido, donde comenzó a reconciliar la persona con el personaje.

"El lujo para mí es poder invertir en mi arte, no comprarme bolsos"

placeholder Palito Dominguin en una fotografía tejiendo un mural. (Cortesía)
Palito Dominguin en una fotografía tejiendo un mural. (Cortesía)

Hoy, con una claridad adquirida en el tiempo, Palito reconoce que está entrando en su mejor etapa: “Para mí, el lujo no consiste en bolsos de Prada ni en coches caros; es poder entrar en una ferretería y elegir lo que necesite, invertir en los mejores materiales y vivir de mi arte”, afirma, mientras su entusiasmo se refleja en sus gestos. A partir del 20 de abril abrirá al público una exposición en la capital, en DDR Art Gallery, en la calle de la Encomienda 21, un espacio que para ella representa tanto un refugio como una plataforma de proyección.

Durante años desarrollé múltiples facetas creativas: fotografía, pintura, escultura… tantas disciplinas que me costó integrarlas en mi universo de fantasía, porque al final mis obras parten de figuras que me invento. Una vez definida mi identidad, comprendí que un artista no solo crea, también debe tener visión de negocio, entender cómo posicionar y vender su obra”, explica. La importancia de la representación, añade, es fundamental: “Es como profesionalizarse en la moda: un modelo sin agencia no accede a determinados castings; un artista sin galería difícilmente alcanza ciertos circuitos”.

placeholder La artista Palito Dominguin, sosteniendo una de sus esculturas. (Cortesía)
La artista Palito Dominguin, sosteniendo una de sus esculturas. (Cortesía)

Encontrar la galería no solo transformó su carrera, sino también el valor de su obra: “Para mí, lo que hago no tiene un precio, tasarlo ha sido un proceso muy nuevo para mí. Y entrar en el mundo de las ferias, que desconocía por completo, fue revelador. Al principio pensaba que se asemejaba a un mercadillo; descubrí que es fundamental para un artista”, recuerda entre risas. Su paso por Feria Art Madrid celebrada en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, donde recibió dos reconocimientos como artista emergente, marcó un progreso. “Lo que más me conmovió fue ver que tanto niños como adultos se detenían ante mi obra. Al ser un universo inventado, tiene ese punto que conecta con la infancia de los pequeños, y a su vez con la memoria infantil de los mayores”.

"Busco que mis obras transmitan paz"

placeholder Palito Dominguin junto a sus obras en su estudio. (Cortesía)
Palito Dominguin junto a sus obras en su estudio. (Cortesía)

Ese mundo inventado, Palito lo ha trasladado a una amplia gama de disciplinas: escultura, bordados e incluso diseño de interiores, como la creación de una alfombra. “Me gusta combinar técnicas, lenguajes y materiales, pero intento siempre que el resultado sea una obra accesible, que pueda ser comprendida sin esfuerzo. En un entorno contemporáneo donde todo es complejo, intenso y denso, busco que mis piezas transmitan tranquilidad, un respiro”, explica, mientras sus manos describen los contornos de sus trabajos, como si cada forma tuviera su propia narrativa. La artista trabaja a menudo en capas, superponiendo texturas y gamas cromáticas, cruzando referencias pictóricas con elementos táctiles; incluso cuando se aventura en la fotografía, busca que la imagen mantenga ese diálogo entre lo poético y lo inmediato.

"Todos los artistas han pasado por vender obras a veinte euros"

placeholder Palito Dominguin en una fotografía bajo su dirección artística. (Cortesía)
Palito Dominguin en una fotografía bajo su dirección artística. (Cortesía)

“Creo que todo artista ha pasado por el proceso de vender láminas a veinte euros. Yo lo hice, y siempre decía: compradme ahora, porque confío en que, en algún momento, alcanzarán su verdadero valor”, confiesa Palito Dominguin, mientras su mirada se pierde en la reflexión sobre la dificultad intrínseca de la industria artística. “Muchas veces, cuando veo artistas callejeros cantando, siento que podría ser yo hace unos años con un lienzo en plena calle. Estar ahí no significa carecer de valor o talento respecto a quienes llenan estadios. Por eso, cuando mi trabajo crezca y disponga de un colchón, invertiré en artistas emergentes”, añade, como quien siembra conciencia y genera un debate interno sobre la meritocracia y la compleja etiqueta de ser ‘hija de’.

"Haga lo que haga para mucha gente nunca tendrá valor"

placeholder La obra de Palito Dominguin ´La reina de las moscas´. (Cortesía)
La obra de Palito Dominguin ´La reina de las moscas´. (Cortesía)

Pienso que, haga lo que haga, nunca tendrá mérito para mucha gente. Siempre pensarán que lo tengo todo hecho por pertenecer a una familia conocida. Pero la fama no es sinónimo de éxito ni de facilidad. En mi casa he visto cómo cada persona ha luchado por su camino, encontrándose con obstáculos y dificultades”, rememora, viajando al pasado de una infancia campestre alejada del elitismo. Recuerda el esfuerzo de su madre por costear una formación en Inglaterra y cómo ella misma ha financiado sus propios proyectos, con la convicción de que cada obra debe sostenerse por sí misma.

Lo de ‘familia de artistas’ me hace gracia, en casa cada uno hace cosas muy diferentes. Cada uno ha escogido un sendero distinto. Es como decir ‘familia de deportistas’ y que uno sea tenista y otro waterpolista: pueden entenderse en el sacrificio y la disciplina, pero un deporte no equivale al otro. Con las disciplinas artísticas sucede igual. Estoy aprendiendo de profesionales expertos en cada técnica, y mi verdadero valor reside en mi obra, no en mi apellido”, explica, mientras enfatiza la independencia que ha forjado su identidad artística.

placeholder Palito Dominguin junto al elenco de participantes de Decomasters y el interiorista Tomas Alía. (Cortesía)
Palito Dominguin junto al elenco de participantes de Decomasters y el interiorista Tomas Alía. (Cortesía)

Tengo el ejemplo de que, en mi familia, todas las mujeres hemos tenido la determinación de hacer lo que nos da la gana, siendo fieles a nosotras mismas”, afirma con orgullo. Luego habla de su última experiencia televisiva: “DecoMasters ha sido maravilloso. Aunque nos eliminaran, ha sido un formato que me permitió expresarme, mostrar ese universo del que te hablaba, y compartirlo con mi madre ha sido muy especial”, relata sobre un formato en el que parejas transforman espacios, ejerciendo no solo como decoradores, sino también como carpinteros, fontaneros, pintores… “Y aunque en televisión no se viera, porque somos muy majas, hubo momentos de tensión en los que mi madre y yo casi nos matamos”, confiesa entre risas, dejando entrever la autenticidad de su relación y la intensidad de la experiencia.

Así es Palito Dominguin: una joven para quien el mundo real quizá resulte demasiado rígido, demasiado uniforme, y que, por ello, se atreve a inventar otros mundos. Mundos que brotan de sus manos y se materializan en pintura, escultura, bordado o espacio intervenido; universos donde lo lúdico dialoga con lo adulto, la infancia se mezcla con la memoria y la disciplina se encuentra con la libertad. Al mismo tiempo, recorre su trayecto público con la mirada atenta al arte emergente, defendiendo a quienes comienzan, aprendiendo, compartiendo, y tejiendo su propia senda con la certeza tranquila de estar trabajando en lo que es suyo, mientras navega las complejidades de nacer bajo uno de los apellidos más reconocidos de España.

“Cuando me preguntan en qué momento empecé a pintar, respondo: nunca llegué a hacerlo. Es como si te preguntaran cuándo comenzaste a respirar. Pintar siempre ha sido parte de mi manera de vivir”, confiesa Palito Dominguin. Su voz, pausada y reflexiva, recuerda a quien observa la vida con la perspectiva de quien ha aprendido a conjugar el impulso creativo con la disciplina del oficio. Su paso por el prime time de RTVE, junto a su madre, Lucía Dominguín Bosé, en el programa DecoMasters, dejó ver a un público amplio que su sensibilidad artística no era un capricho pasajero, sino una constante de su existencia.

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