Sinestesia en Cuatro Torres, Xipe en Castellana, Ikigai Flor Baja en Gran Vía y Lobito de Mar en La Finca Grand Café: 'gastrolocalízate'
Pasamos revista a las novedades del momento, casualmente —o no tanto— ubicadas en puntos muy estratégicos de la imparable Madrid: La Finca Grand Café, Gran Vía, Cuatro Torres y Castellana frente al flamante Bernabéu
Kiko Moya —dos estrellas y tres soles por el restaurante L'Escaleta— lidera la innovadora propuesta gastronómica de Sinestesia. (Cortesía)
La creación gastronómica, coma toda concepción de naturaleza artística, exige tanta capacidad de abstracción como de síntesis, tanto respeto por la tradición como necesidad de innovar, tanto amor por los fogones como pasión por la cocina.Pasamos revista a la experiencia futurista y colorista de Sinestesia, al Mediterráneo que acaricia la orilla de Pozuelo de Alarcón en el Lobito de Mar de La Finca Grand Café, a la aventura japonesa de un parisino en Madrid bautizada Ikigai o a la acertada fusión gastro entre México y España que impera en Xipe.
Sinestesia en Caleido
El reconocido chef Kiko Moya —responsable de las dos estrellas Michelin y los tres soles Repsol del restaurante L’Escaleta, en Alicante— lidera la innovadora propuesta gastronómica de Sinestesia en Madrid, una revolucionaria propuesta que fusiona tecnología y alta cocina para sumergir a los comensales en una experiencia multisensorial única.
Localizado en el novísimo centro comercial Caleido —en ese Madrid con veleidades neoyorquinas que es Cuatro Torres—, Sinestesia propone cenas inolvidables para dieciséis personas en torno a una única mesa. Con la asesoría de Moya, el menú —con un precio único de 270 euros con maridaje o 190 sin él— traduce a sabores lo que los colores evocan.
Sinestesia. (Cortesía)
Las veladas en Sinestesia se centran en un viaje en pos del sabor de los colores, con un menú que refleja gastronómicamente siete etapas.
Sinestesia. (Cortesía)
Con reflexiones ingeniosas sobre el papel de cada color en el mundo, la propuesta ofrece una experiencia irrepetible para aquellos comensales que buscan algo más que una simple vivencia gastronómica.
Sinestesia. (Cortesía)
Aquí lo excepcional y especialmente estimulante se sincroniza con texturas, sabores y otros estímulos audiovisuales. Un viaje único que —queda garantizado— transporta a los comensales a una dimensión lejos del alcance de cualquier restaurante tradicional.
Kiko Moya —dos estrellas y tres soles— es Sinestesia Madrid. (Cortesía)
Dos son los pases de Sinestesia (a las 13:45 horas y a las 20:45) de miércoles a domingo. La experiencia dura dos horas y media.
Sinestesia: ¿a qué saben los colores? (Cortesía)
Lobito de Mar en La Finca Grand Café
Lobito de Mar, la exitosa fórmula del chef Dani García —conocido por sus muchos triunfos en Marbella, Madrid y ahora en Doha—, presume de segunda sede en Madrid en el centro comercial La Finca Grand Café.
Lobito de Mar en La Finca Grand Café. (Cortesía)
Ubicado en Pozuelo de Alarcón, este nuevo espacio gastronómico, con capacidad para 206 comensales, se distingue por su diseño inspirado en el mar, con colores y texturas que evocan las costas malagueñas. La carta destaca por el producto más fresco posible del mar: mariscos, crustáceos, moluscos y arroces, todo en un ambiente tan elegante como relajado.
Guacamole con gamba cristal de Lobito de Mar. (Cortesía)
Volviendo a esta carta en la que sobresale la calidad de las lonjas locales, Lobito de Mar ofrece una experiencia culinaria única. Desde sus deliciosos arroces al estilo alicantino hasta la lonja diaria que presenta platos frescos de la pesca del día, la cocina celebra la riqueza del Mediterráneo.
Arroz seco al sarmiento con chuleta de Lobito de Mar. (Cortesía)
Su oda alatún rojo incluye una variedad de preparaciones, desde crudos hasta guisos, y atunes al grill acompañados de la tradicional patata a la roteña. La barra, alternativa más informal, permite a los comensales saborear medias raciones de estas exquisiteces, garantizando una experiencia gastronómica relajada y memorable.
Lobito de Mar en La Finca Grand Café. (Cortesía)
Xipe en Castellana-Bernabéu
La apuesta gastronómica del estupendo Xipe —frente al flamante estadio Santiago Bernabéu (que inaugurará Taylor Swift el próximo 30 de mayo)— profundiza en una carta muy elaborada que, sin perder un ápice de su identidad mexicana, se permite algunos guiños a España.
Xipe en Castellana-Bernabéu. (Cortesía)
¿Cómo? Con callos a la madrileña con frijoles, ensaladilla rusa con crema de chipotle y pico de gallo, torrezno de la sierra con guacamole o taco gobernador de calamares a la madrileña. Casi nada.
Guacamole con torreznos de Xipe. (Cortesía)
Entre sus platillos fríos destacan el clamato de berberechos y langostinos con chip de yuca, el aguachile de camarones o los cogollos tatemados con tomatillo verde, mayonesa de frijoles picantes, queso Oaxaca y piña asada. Entre los ‘barros calientes’: tamal de marisco y pulpo zarandeado.
Pollo al mole poblano de Xipe. (Cortesía)
La carta de vinos abarca diversas denominaciones de origen 'made in Spain', pero sería pecado irse sin medirse, al menos un, con par de cócteles Margarita. ¡Gol!
Ikigai Flor Baja en Gran Vía
El chef Yong Wu Nagahira refleja en su restaurante Ikigai Flor Baja —un sol Repsol— la versión más auténtica y pura de su cocina, además de su experiencia vital: una fusión entre la tradición culinaria japonesa, francesa y española, que alcanza una armonía perfecta en la carta. Ikigai Flor Baja recuerda a las tabernas tradicionales japonesas —izakayas—.
Yong Wu Nagahira, el alma y la pasión de Ikigai Flor Baja. (Cortesía)
Abrió sus puertas en 2017 y, desde entonces, se ha ganado una muy respetable posición en el circuito gastronómico de la capital; la elegancia, el equilibrio y la delicadeza con un toque umami son la base de su propuesta, cuyos protagonistas son los platos calientes y una amplia selección de nigiris de autor.
Nigiri atún con pimiento cristal de Ikigai Flor Baja. (Cortesía)
El comensal, que puede comer a la carta o ponerse en manos del chef con su menú omakase, disfrutará de bocados como la milhojas de remolacha cocinada en su propio jugo y umeshu o el nigiri de navaja con papada de bellota y crema de setas shitake.
Txangurro, escabeche de yuzu y pimentón tobiko de Ikigai Flor Baja. (Cortesía)
La bodega de Ikigai Flor Baja está compuesta por más de 180 referencias nacionales e internacionales, donde destacan los vinos blancos, tintos, espumosos y, cómo no, sakes.
Ikigai Flor Baja, en el corazón lateral de Gran Vía. (Cortesía)
¡Gastrolocalízate!
La creación gastronómica, coma toda concepción de naturaleza artística, exige tanta capacidad de abstracción como de síntesis, tanto respeto por la tradición como necesidad de innovar, tanto amor por los fogones como pasión por la cocina.Pasamos revista a la experiencia futurista y colorista de Sinestesia, al Mediterráneo que acaricia la orilla de Pozuelo de Alarcón en el Lobito de Mar de La Finca Grand Café, a la aventura japonesa de un parisino en Madrid bautizada Ikigai o a la acertada fusión gastro entre México y España que impera en Xipe.