Con la llegada de diciembre, los menús festivos empiezan a ocupar la mente de quienes buscan sorprender a familiares y amigos durante las celebraciones navideñas. En estas fechas, las comidas se acumulan, las ideas escasean y muchos recurren a los grandes chefs en busca de inspiración. Uno de ellos es Jordi Cruz, jurado de MasterChef y uno de los cocineros más reconocidos del país, con cuatro estrellas Michelin. El chef catalán reconoce que, en Navidad, apuesta por elaboraciones tradicionales, donde prime el producto y la sencillez para poder disfrutar alrededor de la mesa sin pasar horas encerrado en la cocina. En este sentido, hay un plato que nunca falta en su hogar: la clásica escudella i carn d’olla.
Este guiso, profundamente arraigado en la cocina catalana, es mucho más que un plato: es una tradición que evoca la vida en las montañas y los campos de Cataluña, y que ha pasado de generación en generación. La escudella i carn d’olla es típica del invierno y especialmente de la Navidad, y se compone de dos partes que se sirven por separado. Primero, una sopa caliente con un caldo intenso y lleno de matices; después, las carnes cocidas acompañadas de verduras y legumbres. En cada cucharada se esconde la esencia del recetario catalán y la memoria de quienes lo han cocinado durante siglos.
La sopa se consume aparte del guiso. (Pexels/ cottonbro studio)
Aunque su preparación requiere tiempo, este plato es perfecto para grandes reuniones familiares, precisamente por su capacidad de alimentarlo todo. Se elabora en dos etapas: primero se cocina el caldo lentamente para extraer los sabores de las carnes y las verduras, y después se sirven las piezas de carne con las verduras cocidas, a menudo acompañadas de un pan rústico que completa la experiencia. El proceso dura alrededor de tres horas, un tiempo necesario para que los ingredientes suelten todo su aroma y profundidad.
La receta tradicional incluye un kilo de carne de ternera —preferentemente morcillo o costilla—, una gallina o pollo troceado, tocino, un hueso de jamón opcional, varias verduras como zanahorias, puerros, apio, cebolla y tomate, además de hojas de laurel, sal y pimienta. Para la sopa se añaden fideos gruesos y garbanzos, y para la bandeja de carnes no faltan el chorizo, la morcilla, carne de cerdo y la pilota, una albóndiga grande típica catalana. A todo ello se suman verduras como patata, zanahoria y puerro, que se cuecen para servirse junto a las carnes.
Esta receta lleva también legumbres como los garbanzos. (Pexels / Cup of Couple)
La elaboración comienza preparando el caldo en una olla grande, donde se colocan las carnes principales y toda la verdura, cubiertas de agua fría. Tras llevarlo a ebullición y cocerlo a fuego lento durante dos horas, se cuela para obtener un caldo limpio y sabroso. Mientras tanto, las carnes adicionales se hierven por separado para evitar que liberen exceso de grasa en el caldo. Después se cortan y se reservan. Una vez listo el caldo, se cuecen los fideos o el arroz, y los garbanzos se integran si se desea. Paralelamente, se forma la pilota, que se cocina en el caldo durante media hora.
El plato se sirve en dos tiempos: primero la sopa bien caliente, con fideos y un trozo de pilota por comensal; después, una bandeja repleta de carnes cocidas y verduras, que permite a cada invitado servirse a su gusto. Aunque es un guiso contundente, su equilibrio entre proteínas, grasas y carbohidratos lo convierte en un plato completo que reconforta en los días fríos. De hecho, una porción ronda las 500 calorías, con 40 gramos de proteínas y 20 gramos de carbohidratos.
Con la llegada de diciembre, los menús festivos empiezan a ocupar la mente de quienes buscan sorprender a familiares y amigos durante las celebraciones navideñas. En estas fechas, las comidas se acumulan, las ideas escasean y muchos recurren a los grandes chefs en busca de inspiración. Uno de ellos es Jordi Cruz, jurado de MasterChef y uno de los cocineros más reconocidos del país, con cuatro estrellas Michelin. El chef catalán reconoce que, en Navidad, apuesta por elaboraciones tradicionales, donde prime el producto y la sencillez para poder disfrutar alrededor de la mesa sin pasar horas encerrado en la cocina. En este sentido, hay un plato que nunca falta en su hogar: la clásica escudella i carn d’olla.