Jordi Cruz, chef, desvela su truco para cocinar las verduras y hortalizas: "La tierra te dice cómo cocinar"
El chef recupera una regla sencilla para cocer verduras y hortalizas con más sentido, atendiendo al tipo de producto y a la forma en que recibe el calor desde el inicio
No todas las verduras se cuecen igual, aunque muchas veces se traten como si lo hicieran. En la cocina diaria, donde a menudo se tira de rutina más que de criterio, pequeños gestos como empezar con agua fría o agua hirviendo pueden marcar una diferencia real en el resultado final. No solo por textura o sabor, también por color y uniformidad.
Sobre esa idea gira una de las últimas publicaciones de Jordi Cruz en Instagram. El chef resume su propuesta con una frase muy visual —"La tierra te dice cómo cocinar"— y a partir de ahí plantea una distinción sencilla que sirve para ordenar mejor la cocción de verduras y hortalizas. La clave, explica, está en observar dónde crece cada alimento antes de decidir cómo entra en la olla.
En el caso de raíces, tubérculos y bulbos, como patatas, zanahorias, nabos o cebollas, su recomendación es clara: empezar desde agua fría. Según explica en el vídeo, así se consigue una cocción más uniforme, ya que el calor penetra poco a poco hasta el centro y evita que la parte exterior se haga antes de tiempo mientras el interior queda duro. A eso añade una pauta concreta: salar el agua desde el principio.
La lógica cambia con lo que crece en superficie. Verduras y hortalizas como judías verdes, brócoli o calabacín, señala, responden mejor cuando se incorporan al agua ya hirviendo. En ese punto, el golpe de calor ayuda a fijar el color, a proteger mejor la textura y a evitar que el producto pierda parte de su carácter durante la cocción.
Cocer verduras no siempre exige el mismo punto de partida. (Freepik)
No es una regla compleja ni una técnica de alta cocina, pero sí una forma útil de cocinar con más sentido. Y ahí está precisamente el interés del truco: convertir una observación básica sobre el origen del alimento en una pauta práctica que mejora el resultado sin complicar nada.
No todas las verduras se cuecen igual, aunque muchas veces se traten como si lo hicieran. En la cocina diaria, donde a menudo se tira de rutina más que de criterio, pequeños gestos como empezar con agua fría o agua hirviendo pueden marcar una diferencia real en el resultado final. No solo por textura o sabor, también por color y uniformidad.