Atentados, avalanchas, intrusos: los otros momentos de pánico vividos por los royals
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FELIPE DE BÉLGICA NO ES EL ÚNICO

Atentados, avalanchas, intrusos: los otros momentos de pánico vividos por los royals

Conocíamos este miércoles el incidente que había protagonizado el rey Felipe de los belgas en Bruselas el pasado miércoles, al internarse, sin querer, en una manifestación

placeholder Foto: Máxima de Holanda, en 2009, afectada tras el atentado que hubo en las celebraciones del Día de la Reina. (Getty)
Máxima de Holanda, en 2009, afectada tras el atentado que hubo en las celebraciones del Día de la Reina. (Getty)

Conocíamos este miércoles el incidente que había protagonizado el rey Felipe de los belgas en Bruselas el pasado miércoles, al internarse, sin querer, en una manifestación en la que llovieron piedras y elementos del mobiliario. Un momento de tensión que, afortunadamente, terminó sin mayores consecuencias para el monarca, que salió ileso y con el vehículo oficial sin daños de ningún tipo. Pero no es el único royal que ha vivido un momento parecido de pánico, llegando en algunos casos incluso a temerse por su vida.

Muy parecida a la suya es la situación que protagonizaron el príncipe Carlos y su esposa Camilla, hace ahora diez años. La pareja se dirigía a un compromiso oficial en el centro de Londres, cuando dieron por casualidad con una manifestación estudiantil que no recibió su llegada con mucha alegría, más bien al contrario. No dudaron en lanzar todo tipo de objetos al Rolls-Royce que les trasladaba al London Palladium. Y a diferencia del incidente sufrido por Felipe de Bélgica, los daños aquí sí se notaron, ya que el vehículo acabó con un cristal roto y completamente manchado de pintura por los botes que impactaron en la carrocería.

placeholder Así acabó el coche de Carlos y Camilla. (Cordon Press)
Así acabó el coche de Carlos y Camilla. (Cordon Press)

En estos dos casos, se habían encontrado con las manifestaciones y los ataques a los vehículos de forma fortuita, pero hoy nos encontramos con otras situaciones en las que el atacante tenía una clara intención de hacer daño, con un plan premeditado. Al igual que en 1906 los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia sufrieron un atentado con bomba el mismo día de su boda, un suceso que ha quedado marcado en todos los libros de historia, la ahora princesa Beatriz de Holanda también fue víctima de un ataque. Y también en su caso, ella no perdió la vida, pero sí varias personas que se encontraban cerca. Fue en 2009, durante la celebración del Día de la Reina. Una jornada festiva en todo el país, en la que todos los holandeses se echan a las calles y viven la fiesta durante todo el día. Y cada año, tanto la entonces reina Beatriz como los actuales, Guillermo y Máxima, eligen una ciudad para celebrar el cumpleaños del monarca en cuestión. Ese año, en Apeldoorn, un hombre estrelló su coche contra la comitiva de la familia real, arrollando a varios presentes y causando diversos muertos y numerosos heridos.

placeholder Una de las escenas que se vivieron en el Día de la Reina de 2009, ganadora del premio World Press Photo en 2010. (EFE)
Una de las escenas que se vivieron en el Día de la Reina de 2009, ganadora del premio World Press Photo en 2010. (EFE)

Sin ánimo de hacer comparaciones entre uno y otro, dada la gravedad de lo que acabamos de contar, también el rey Felipe vivió su particular momento de tensión hace unos años en su propia casa. En octubre de 2017, todo el dispositivo de seguridad de Zarzuela se puso en guardia después de que un intruso se saltara uno de los controles con su vehículo y accediera al recinto. Sin saber si iba armado o no y viendo que había abandonado su coche e iba corriendo, se decidió trasladar a don Felipe en un coche blindado desde el edificio principal hasta su residencia, custodiándolo hasta que hubo pasado el peligro. Finalmente, se supo que era un ladrón, ya viejo conocido de la policía, que en su huida se había internado en el recinto de la Zarzuerla por error, creando una situación de máxima alerta.

Isabel II también puede decir que un intruso se coló en sus propiedad, pero la historia es aún más inquietante, dado que no han sido una ni dos, sino hasta tres veces las que ha tenido visitantes no invitados en Buckingham. A principios de los 80, la misma persona se coló dos veces, una de ellas llegando a sentarse en su propia cama para hablar con ella. La última más recientemente, sin llegar a lugares tan privados y siendo detenido también a los pocos minutos de entrar en palacio.

Muy parecido es lo que vivió recientemente Victoria de Suecia en el castillo de Haga, donde habitualmente vive. El pasado diciembre, un intruso intentó acceder a la residencia, causando algunos daños en las puertas. Afortunadamente, el dispositivo de seguridad no tardó en responder y, minutos después de que se detectara su presencia, numerosas unidades se personaron en el complejo, deteniendo al individuo en cuestión antes de que llegara a acceder a la vivienda. Peor suerte corrió la hermana de Victoria, Magdalena de Suecia, que hace ahora un año vivió un robo con varios destrozos en su residencia de Miami, por lo que decidió mudarse a una zona más segura.

placeholder Victoria y Daniel de Suecia, con su hija Estelle. (Reuters)
Victoria y Daniel de Suecia, con su hija Estelle. (Reuters)

Hay otras situaciones que, aunque escapan al control humano, también han puesto a los royals en más de un aprieto. Quizá la más dramática es la que vivió el príncipe Carlos en 1988, cuando esquiaba en Suiza. Una avalancha de nieve sepultó a parte del grupo con el que se encontraba, llegando a matar uno de sus más íntimos. Él salió ileso, pero las primeras informaciones apuntaban que también había sido uno de los afectados.

Y Mette-Marit de Noruega también vivió su particular infierno en 2002. La princesa nunca ha ocultado su miedo a volar, y desde luego no ayudó nada el aterrizaje de emergencia que tuvo que realizar el avión en el que viajaba junto a Haakon. El fallo de uno de los motores obligó al piloto a maniobrar como pudo para salvar a todos los pasajeros, produciéndose también un incendio en cabina que no hizo sino aumentar la tensión. La propia Mette-Marit compartió en sus redes sociales el final feliz, con todos a salvo, aunque admitió que el pánico a viajar por el cielo no se le había pasado.

placeholder Haakon y Mette-Marit de Noruega, en una imagen de archivo. (EFE)
Haakon y Mette-Marit de Noruega, en una imagen de archivo. (EFE)
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