Tres novias, tres estilos: los looks nupciales del fin de semana
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TRES NOVIAS DIFERENTES

Tres novias, tres estilos: los looks nupciales del fin de semana

De la originalidad de Astrid de Liechtenstein al clasicismo de Charlotte Lindesay-Bethune: las novias reales han escogido estilos muy diferentes para su gran día

Foto: Jaime de Borbón-Dos Sicilias y Charlotte Lindesay-Bethune. (Gtres)
Jaime de Borbón-Dos Sicilias y Charlotte Lindesay-Bethune. (Gtres)

No se puede negar que, en toda boda, la gran protagonista es la novia. Desde su vestido, siempre uno de los elementos más esperados de cada enlace, hasta las joyas o el peinado. Y si hablamos de novias reales, como es el caso, aún más. Y este fin de semana han sido tres los enlaces royals de los que hemos hablado, así que tenemos sus tres novias correspondientes, aunque muy diferentes entre ellas. Hemos ido desde una clásica Charlotte Lindesay-Bethune hasta la originalidad de Astrid de Liechstenstein, pasando por el diseño de Rebecca Bettarini para su boda civil.

Foto: La princesa Marie Astrid de Liechtenstein y su prometido. (Gtres)

La primera que se convirtió en mujer casada fue precisamente, la esposa del Gran Duque Jorge de Rusia. Ha sido la única que se ha casado por lo civil, ya que el enlace religioso -además de un montón de eventos de celebración- será la semana que viene. Y de ahí que no llevara el clásico vestido blanco que sí lucían las otras dos. En su caso, para la ceremonia que tenía lugar el viernes, escogió un diseño de Chiara Boni. Un vestido de cóctel en color azul hielo, y en el que no faltaban los tradicionales bordados rusos, en honor a la familia de su ya flamante marido y al país que la ha acogido con los brazos abiertos.

Porque los ya Grandes Duques llevan viviendo un tiempo en Moscú, aunque sus respectivas profesiones les hacen viajar constantemente. Rebecca es hija de diplomáticos, por lo ha pasado gran parte de su vida en diferentes países, adaptándose a cada cultura e idioma. De ahí que no tuviera gran dificultad en aprender ruso, tal y como contaba ella misma a Vanitatis. Y aunque ahora una de sus ocupaciones principales es la fundación, en la que trabaja codo a codo con Jorge Románov, no ha dejado si su consultoría ni la escritura.

placeholder El Gran Duque Jorge de Rusia y Rebecca Bettarini. (Cancillería de la Casa Imperial Rusa)
El Gran Duque Jorge de Rusia y Rebecca Bettarini. (Cancillería de la Casa Imperial Rusa)

La siguiente en dar el 'sí quiero' fue Charlotte Lindesay-Bethune, que se ha convertido en duquesa de Noto tras su enlace con Jaime de Borbón-Dos Sicilias Landaluce, hijo del duque de Calabria y nieto del fallecido infante don Carlos. De ahí que fuera una boda que había generado enorme expectación, dada la relación del novio y sus padres con la familia del rey Juan Carlos. Pero todos los ojos estaban puestos en ella cuando ha llegado a la Catedral de Monreale, a bordo de un coche de caballos y acompañada por su padre.

Comprobábamos entonces que ha sido la novia más clásica del fin de semana, con un vestido de cuerpo de encaje floral y falda evasé. No faltaba el que quizá es el complemento más típico de los enlaces royals, una tiara. En su caso, Charlotte escogió una pieza de diamantes y perlas, a juego con los discretos pendientes. Una demostración de que Charlotte no es nada supersticiosa, ya que se dice que las novias no deben llevar perlas, porque simbolizan las lágrimas que derramará durante su matrimonio. Un discreto maquillaje y un elaborado recogido, del que prendía el sencillo velo de tul blanco, remataban su look nupcial.

placeholder Charlotte, dirigiéndose a la catedral. (Gtres)
Charlotte, dirigiéndose a la catedral. (Gtres)

Y si Charlotte ha sido la clásica, Astrid se lleva el título de la novia más original del fin de semana. El vestido verde que llevó para su fiesta preboda nos hacía pensar que no sería una novia demasiado convencional ni conservadora. Y así fue. La Catedral de Ortebello recibía a una novia que no renunció al vestido blanco, pero era un diseño muy alejado de los cánones habituales y de los patrones con encajes y de líneas clásicas que solemos relacionar con una princesa. Su diseño era de líneas sencillas, con escote en uve delantero, pero también trasero, aún más pronunciado.

Pero si algo destacaba del vestido de novia de Astrid de Liechtenstein eran los bordados que formaban líneas entrecruzadas y figuras geométricas en toda la tela. Una larga cola y un gran velo hicieron acompañaron el diseño. Y como en casi todas las bodas reales, no faltó una tiara coronando la cabeza de la novia. En esta ocasión, era una pieza muy especial para la familia real de Liechtenstein. Se trata de la Tiara Madreselva, que pertenecía a la princesa Marie, recientemente fallecida, por lo que el gesto se convirtió en todo un homenaje a su tía abuela.

placeholder La princesa Astrid de Liechtenstein y Ralph Wonthington. (Redes)
La princesa Astrid de Liechtenstein y Ralph Wonthington. (Redes)

Y como Charlotte Lindesay-Bethune, flamante duquesa de Noto, también Astrid demostraba que no es nada supersticiosa. Porque como joyas para acompañar a la tiara, escogía unos pendientes rematados en perlas en forma de lágrima. A la salida de la iglesia, ya convertida en mujer casada, también veíamos que se había atrevido con unos altísimos zapatos, tipo salón y en color blanco, respetando el monocolor del look.

Tres novias y tres estilos distintos y muy personales para tres ceremonias y eventos muy diferentes, pero que han tenido en común la felicidad de los recién casados y los diferentes homenajes a las familias de los novios.

Jaime de Borbón Dos Sicilias Bodas
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