El padre de Charlène habla por primera vez de su situación: su sorprendente revelación
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EL PADRE DE LA PRINCESA

El padre de Charlène habla por primera vez de su situación: su sorprendente revelación

Michael Wittstock ha roto por primera vez su silencio sobre la salud de la exnadadora y ha compartido un extraño dato acerca de la convalecencia de su hija

Foto: Michael Wittstock, con Charlène, Jacques y Gabriella en el Palacio Grimaldi. (Getty)
Michael Wittstock, con Charlène, Jacques y Gabriella en el Palacio Grimaldi. (Getty)

¿Cómo está Charlène de Mónaco? Desde el pasado mayo, cuando se conoció que había contraído una infección otorrinolaringológica, ha sido una pregunta recurrente, principalmente por el hermetismo con el que, hasta hace poco, se ha tratado el tema desde el Palacio de Mónaco. Ha sido en las últimas semanas cuando se han dado más detalles de su situación, bien por boca de Alberto de Mónaco, bien por boca de algunos amigos, que han sido los que han hablado más claramente de su estado de salud. Ahora, ha sido el padre de Charlène el que ha roto su silencio, compartiendo una sorprendente revelación de la estancia de su hija en Sudáfrica.

Aunque estuvo durante muchos meses en su país de origen, desde marzo hasta el pasado 8 de noviembre, cuando por fin podía volver a Mónaco, Michael Wittstock ha confesado a un medio sudafricano, 'You', que no pudo estar con su hija durante toda su convalecencia. Un dato que extraña mucho, dado que fue una estancia muy prolongada y se suponía que Charlène se estaba apoyando en su familia para hacer la situación más llevadera. Pero no: la exnadadora no pudo contar con la compañía de sus padres para ayudarla en su recuperación.

placeholder Charlène, junto a su padre el día de su boda. (Getty)
Charlène, junto a su padre el día de su boda. (Getty)

Y la culpa la tuvo el miedo al coronavirus, tal y como ha confesado en la citada publicación: "A nuestra edad -75 años tiene él, 74 su esposa, Lynette-, hay que tener mucho cuidado. Tampoco quería contagiarla porque se había sometido a muchos procedimientos médicos y era muy vulnerable". Así es como explica Michael Wittstock que no pudieran viajar desde Johannesburgo, donde viven habitualmente, a la zona de Kwazulu-Natal, donde ha estado Charlène alojada durante prácticamente toda su estancia, desde que asistiera a los funerales del rey zulú hasta que por fin tuvo el permiso de los médicos para volar.

Así que, si la la situación de Charlène nos parecía difícil, las revelaciones de su padre dejan claro que ha sido aún más complicada: muchos meses sin poder estar con nadie de su familia y con solo dos visitas de sus hijos, más que breves. Eso sí, Michael Wittstock también deja claro que el contacto entre ellos fue permanente y se adelanta a las posibles especulaciones que puedan surgir después de estas confesiones: "Hemos hablado regularmente por teléfono y hablo con los mellizos. Tenemos una gran relación".

placeholder Los padres de la princesa Charlène, durante la boda de su hija con Alberto de Mónaco. (EFE)
Los padres de la princesa Charlène, durante la boda de su hija con Alberto de Mónaco. (EFE)

El padre reconoce que no es la mejor situación y lógicamente está preocupado por su salud, pero también lanza unas palabras tranquilizadoras y confía en su recuperación, principalmente por su fortaleza física y su espíritu deportista, que siempre la han acompañado: Mi hija nadaba 20 km al día. Conociendo la forma en que entrenaba, sé que es dura y que saldrá bien, saldrá mucho más fuerte”. Un mensaje esperanzador que se une al que en cada declaración que ha hecho sobre su esposa, ha compartido el propio Alberto de Mónaco.

Como decíamos, han sido algunos amigos de la princesa los que han hablado en términos más crudos de su enfermedad y de la preocupación que ha habido por su vida. Así lo recogía el medio 'Page Six', que hablaba con algunos allegados de Charlène: "Es injusto que se la presente con algún tipo de problema mental o emocional. No sabemos por qué Palacio le resta importancia al hecho de que casi muere en Sudáfrica", revelaban. Unas críticas que llegaban tras las palabras de Alberto en las que aseguraba que su mujer sufría "fatiga, no solo física, que solo se puede tratar con un periodo de descanso y seguimiento".

placeholder Charlène, junto a sus hijos y el príncipe Alberto tras su regreso a Mónaco. (Palacio de Mónaco)
Charlène, junto a sus hijos y el príncipe Alberto tras su regreso a Mónaco. (Palacio de Mónaco)

Estas revelaciones de los amigos de Charlène dejaban claro que están preocupados por el hecho de que se subestime la situación de Charlène: "No ha podido comer alimentos sólidos en más de seis meses debido a todas las cirugías por las que ha pasado desde entonces". Por eso, habría estado alimentándose con líquidos y a través de una pajita, lo que habría provocado su drástica pérdida de peso y, por tanto, esa imagen tan deteriorada que ha mostrado en las pocas fotografías que ha compartido durante este tiempo.

De momento, y dejando a un lado las confesiones de estos amigos, parece que la familia de Charlène ha hecho piña, al menos en cuanto a su tratamiento y recuperación. Y ninguno tiene prisa por que la princesa vuelva a casa, al contrario que cuando se encontraba en Sudáfrica. Ahora necesita tranquilidad y un periodo de absoluto descanso, en el que, al igual que cuando estuvo durante meses en su país de origen, no va a poder tener la compañía de su familia.

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