La reina Sofía, ya en Mallorca para asistir a la recepción de Marivent: los veranos felices que no volverán
Los veranos de la familia real en Marivent han cambiado con los años, mientras doña Sofía se mantiene como la presencia constante y nostálgica de aquel tiempo perdido
La reina Sofía, en la tradicional recepción en Marivent, en 2024. (Europa Press/Raúl Terrel)
A pesar de algunos contratiempos que han acortado su verano, la reina Sofía ya está en Mallorca para asistir a la tradicional recepción de Mariven. El palacio es el refugio de la emérita cada verano y el escenario de las vacaciones de la familia real, que han ido cambiando según la estructura familiar y, sobre todo, los acontecimientos complicados con consecuencias penales que afectaron a don Juan Carlos y a los exduques de Palma. Aunque la infanta Elena quedaba fuera de ese organigrama judicial, también salió de la ecuación.
Dejó de ser familia real para convertirse en familia del Rey. Este cambio no era solo semántico: dejó de formar parte de la agenda institucional. Ha regresado a Marivent en varias ocasiones, como quedó reflejado en imágenes a la salida y entrada de restaurantes elegidos por su hermano, Felipe VI, en lo que era una manera de visibilizar la relación fraternal.
Al fin y al cabo, la duquesa de Lugo pagó los platos rotos de las tropelías de su cuñado Urdangarin. Hay que tener en cuenta que la primogénita Borbón, al igual que su hermana, tenía (y tiene) su pabellón independiente, aunque compartían zonas comunes como la piscina, la pista de pádel y un pequeño parque con columpios y toboganes que ya nadie utiliza.
El Palacio de Marivent, durante la tradicional recepción a la sociedad balear, en 2024. (Europa Press)
Los nietos Urdangarin y Marichalar crecieron y su paso por Palma hoy es anecdótico. Entre los periodistas que cubríamos la información de los veranos reales, denominábamos al recinto con el sobrenombre de “urbanización Borbón-Grecia”. Las villas de las infantas han estado tanto este verano como el anterior desocupadas.
El caso Nóos, las grabaciones y demandas de Corinna Larsen crearon un cinturón de seguridad alrededor del jefe del Estado que hacía imposible la convivencia pública en el palacio de Marivent.
La única que ha permanecido impasible ante la desbandada obligada de su familia ha sido doña Sofía. Para la reina emérita, este periodo en Baleares ha formado parte de su calendario preferido. Era feliz con todos los miembros de la familia, más los parientes directos e indirectos, y ella con mando en plaza. Durante años, la ocupación era total.
El entonces príncipe Felipe tenía su propia casa, Son Vent, en el recinto de seguridad, pero cumplía con el precepto implantado por doña Sofía del desayuno comunal, que se servía en una de las terrazas. Después, cada uno podía hacer su vida. Incluso don Juan Carlos tuvo una época en la que también participaba en esa reunión matutina.
Los príncipes Carlos y Diana con los reyes Sofía y Juan Carlos y sus hijos en Marivent. (Cordon Press)
El palacio de Marivent se convertía en la sede de la jefatura del Estado y allí se recibía a jefes de Estado, de Gobierno, como Barack Obama, y miembros de casas reales, como los príncipes de Gales. La figura de la reina Sofía era fundamental en la agenda afectiva. Era habitual que alargara su estancia en la isla hasta bien entrado octubre.
Cuando vivía la infanta Pilar, solía acudir a su chalet en la urbanización Sol de Mallorca a merendar o cenar. Allí coincidía con la mecenas y pintora Mayte Spínola. Como curiosidad, una de sus obras decoraba una de las estancias del yate Fortuna. Desde esta embarcación seguía doña Sofía las regatas en las que participaban don Juan Carlos, el príncipe Felipe, la infanta Cristina y algún sobrino griego.
Los veranos más felices para la reina Sofía
Cuando el heredero y sus hermanas aún no se habían independizado, las vacaciones comenzaban a finales de julio y continuaban hasta septiembre. El único que interrumpía oficialmente la estancia en la isla era el heredero, que se trasladaba a Latinoamérica para las tomas de posesión de nuevos presidentes. Don Felipe vivió en Palma su primer amor con Isabel Sartorius, la que fue la novia más querida por los ciudadanos. Actualmente se encuentra alejada del foco público, apoyada por sus amigas y, sobre todo, por la princesa Nora. La viuda del marqués de Mariño ha sido y es una figura fundamental y generosa en la vida de Isabel.
Para la reina emérita, Mallorca era su paraíso. Este año, por el delicado estado de salud de la princesa Irene, no fue la primera en llegar. Y esta querencia tiene que ver con lo mucho que las Baleares le recuerdan a sus veranos en Corfú.
Hace dos años, en la recepción anual en el palacio de Marivent, me lo trasladaba personalmente: "Me gusta todo. La costa y el interior. Ver el mar desde aquí es una estampa que me relaja. El azul del Mediterráneo es el mismo de la costa griega. Las azaleas, los pinos y en general la vegetación y el olor que desprende me han recordado siempre a Mon Repos. El tiempo se para. El color y el olor del mar son terapéuticos", nos decía.
Doña Sofía, con los Reyes, en la recepción de 2023. (EFE/Ballesteros)
Este era el nombre del palacio griego donde fue feliz, igual que en Marivent. La reina participaba en todas las actividades de sus hijos, sobrinos griegos y nietos. Era la encargada de presidir y entregar los premios. Doña Sofía mantenía una agenda familiar de compras con las infantas en El Corte Inglés o en los comercios de la avenida Jaime III. Un paseo que tenía una parada obligatoria con los nietos en una heladería.
De aquellos paseos hay una anécdota que tiene a doña Sofía como protagonista. En uno de esos recorridos, un viandante despistado estuvo a punto de chocar con ella mientras expresaba su sorpresa: "¡Anda, si eres la Reina!”. Doña Sofía se echó a reír mientras le contestaba: "Sí, soy la Reina de paseo con mis nietos".
Esos veranos felices y nostálgicos ya no existen. Al menos no como los vivía quien siempre ha sido 'la guardiana del palacio de Marivent'.
A pesar de algunos contratiempos que han acortado su verano, la reina Sofía ya está en Mallorca para asistir a la tradicional recepción de Mariven. El palacio es el refugio de la emérita cada verano y el escenario de las vacaciones de la familia real, que han ido cambiando según la estructura familiar y, sobre todo, los acontecimientos complicados con consecuencias penales que afectaron a don Juan Carlos y a los exduques de Palma. Aunque la infanta Elena quedaba fuera de ese organigrama judicial, también salió de la ecuación.